Nikola Kusturica ha sido uno de los nombres más destacados de la cantera del Barça en los últimos años. Su enorme talento le ha permitido entrar en la dinámica del primer equipo y disputar algunos minutos tanto en la ACB como en la Euroliga.
El serbio está considerado uno de los grandes proyectos europeos de la próxima generación y, como suele ocurrir en estos casos, su proyección ha despertado el interés de numerosas universidades norteamericanas, que desean hacerse con los servicios del alero de Novi Sad.
Otra fuga más
Como ya ha ocurrido muy recientemente, el Barça tiene muy complicado frenar la marcha de Nikola Kusturica a Estados Unidos. El serbio se uniría así a una lista en la que aparecen nombres como los de Dame Sarr, Joaquim Boumtje-Boumtje o Sayon Keita. Todos ellos, grandes talentos de la cantera azulgrana, han decidido continuar su carrera al otro lado del charco.
Según MeridianSports, UCLA habría puesto sobre la mesa una propuesta de doce millones de dólares por dos años para el joven serbio. Una auténtica locura. Esta cifra estaría vinculada al nuevo escenario que han abierto los contratos NIL en el baloncesto universitario estadounidense, acuerdos que permiten a los jugadores recibir ingresos por la explotación comercial de su nombre, imagen y derechos de imagen.

Nikola Kusturica celebra una canasta en el Baskonia-Barça de Liga Endesa / ACB Photo – Aitor Bouzo
Es decir, además de competir en la NCAA, estudiar en una universidad de primer nivel y ganar visibilidad de cara a la NBA, los jóvenes talentos pueden generar enormes cantidades de dinero mediante patrocinios, campañas publicitarias, apariciones promocionales o acuerdos comerciales relacionados con su imagen.
En Europa, una cantidad de este calibre situaría a Kusturica entre los jugadores mejor pagados del continente. Y eso refleja una realidad cada vez más evidente: los clubes europeos tienen enormes dificultades para competir económicamente con las universidades norteamericanas, especialmente ahora que el ecosistema NIL se ha convertido en una herramienta clave para atraer a las grandes promesas internacionales.
Un problema serio
En relación a esto, el Draft de 2026 ha registrado la menor cantidad de jugadores inscritos en 23 años. Una situación que, en gran parte, se explica por el impacto de los contratos NIL. Este año solo se apuntaron 71 jugadores, la cifra más baja desde 2003.
El descenso es muy significativo si se compara con los 106 inscritos de 2025 o con los 363 de 2021, el año con mayor número de aspirantes. Una caída que refleja hasta qué punto los millones que mueve la NCAA están condicionando las decisiones de muchos jóvenes talentos.

Nikola Kusturica ha tenido varias oportunidades de jugar, incluso en duelos de Euroliga / CHRISTOPHE PETIT TESSON / EFE
Y es que, en algunos casos, los ingresos derivados del NIL pueden superar con claridad lo que recibiría un jugador con un contrato rookie en la NBA. Por eso, para muchos prospectos, la universidad ya no es solo una vía de formación, visibilidad y desarrollo antes del salto profesional, sino también una opción muy potente para generar ingresos capaces de cambiarles la vida.
En el Barça se mantiene la esperanza de poder convencer al serbio de quedarse, al menos, una temporada más en el conjunto azulgrana, con más protagonismo en el primer equipo y un rol más importante. Sin embargo, a día de hoy, parece una misión casi imposible, especialmente si se toman como referencia los últimos antecedentes.