Bob Dylan, el rebelde que revolucionó la música se ha labrado un peculiar camino que le ha llevado a distinguirse como uno de los artistas más reconocidos y prestigiosos del siglo pasado. Tal es así que varias propiedades en las que ha vivido han … multiplicado su precio en el mercado en los últimos años.

Una de ellas es su emblemática casa adosada en Nueva York. La vivienda está ubicada en el distrito histórico de Strivers’ Row, en la zona de Central Harlem. Construida originalmente en 1891 por el estudio de arquitectura McKim, Mead & White, la casa mantiene sus características de la época, y destaca sus acabados en madera de roble, suelos con incrustaciones, seis chimeneas con sus repisas originales, puertas correderas y molduras de corona que conviven con una cocina y unos baños reformados.

La casa de cinco dormitorios conserva también un vestíbulo de entrada tapizado de madera, junto con un expositor para vino refrigerado y una estufa original conservada en la cocina.

Bob Dylan ha sido propietario durante catorce años hasta que decidió venderla en el año 2000 por 560.000 dólares, una quinta parte del valor actual. Con el tiempo, la revalorización de la vivienda debido al paso del cantante, a la evolución del mercado inmobiliario en el distrito de Harlem y las constantes reformas llegaron a situar su valor de salida en 3 millones de dólares, antes de cerrarse la operación actual.

Según el medio ‘New York Post’, el agente inmobiliario Colin Montgomery explicó que hubo un aumento de las personas interesadas por adquirir la vivienda en primavera, aunque se acabo rebajando su precio original (unos 3 millones de euros).

Montgomery afirmó que las casas a lo largo de Strivers’ Row, el histórico enclave de dos manzanas que alguna vez fue el centro de la élite de Harlem durante su época dorada, normalmente se venden entre 2 y 3 millones de dólares, lo que sitúa a esta venta cerca del límite superior de ese rango.

Actualmente el artista se encuentra viviendo en una extensa y privada finca en Malibu, California, situada en Point Dume. Allí pasa largos periodos realizando dos de sus grandes pasiones: componer y pintar. Fue en 1979 cuando el ganador del Premio Nobel adquirió su actual residencia, en Malibú, por unos 91.000 euros. A lo largo de los años, el músico ha ido adquiriendo parcelas vecinas para garantizar su privacidad, y convertirla en una propiedad de alrededor de unos 550 metros cuadrados.