Más allá de la exigencia de la hierba, Wimbledon es famoso por su estricto reglamento. El choque español entre Rafael Jódar y Pablo Carreño lo sufrió en primera persona al ser pospuesto para la jornada siguiente por falta de iluminación.
Así opinó Carreño sobre las complicaciones logísticas que obligaron a posponer el partido. «Esto es así. Cuando vimos el orden de juego, sabíamos que tendríamos que parar porque aquí detienen los partidos si llueve o porque les apetece. Sabíamos que se tendría que parar por falta de luz. Aquí no hay luces artificiales en la mayoría de pistas y mantienen unas costumbres un poco antiguas«, reflexionaba el jugador.
Esa inestabilidad horaria pasa factura en el plano físico y mental, un factor que Carreño notó directamente en su rendimiento de una jornada a otra. «Yo ayer me encontraba más cómodo que hoy. En cambio, hoy mi rival ha salido a por todas, decidido a buscar la victoria, mientras que a mí me faltaba un poco de energía y carácter. No fui agresivo y eso me ha perjudicado notablemente».
Sin embargo, el aguante es obligatorio en las citas de cinco sets, donde verse abajo en el marcador exige una mentalidad de hierro, explicaba Jódar. «Sabía que tenía que preparar mi cuerpo para el día siguiente porque, obviamente, iba por detrás en el marcador. Pero creía firmemente en mis oportunidades. Estaba convencido de que podía remontar, ganar el cuarto set y luego forzar el quinto. Al final, eso fue exactamente lo que pasó», añadió con orgullo Jódar sobre su capacidad de reacción.
El debate sobre el «doble rasero» arbitral
Más allá del juego, el partido dejó espacio para la controversia en torno al reglamento y al trato preferencial que reciben ciertos jugadores, como sucedió en esta ocasión en los tiempos. Carreño quiso desmarcarse de cualquier polémica personal, pero aprovechó para lanzar un dardo a la normativa de los jueces de silla.
«No he tenido ninguna tensión con Rafa. No me ha enfadado en absoluto que se fuera al baño; si un jugador lo pide y el reglamento se lo concede, se puede ir. Lo único que critico es el agravio comparativo», matiza el español.
El tenista explicó que el juez de silla no tuvo la misma tolerancia con él que con Jódar: «Cuando en mi carrera he pedido ir al baño apenas a los 30 segundos de estar sentado, no me han dejado. A él, en cambio, sí se lo han permitido cuando ya quedaba muy poco para el final del descanso. Si cumples las normas para uno, cúmplelas exactamente igual para el otro».

Rafa Jódar, durante el duelo ante Pablo Carreño / TOLGA AKMEN
Además según el asturiano, el juez de silla no midió a ambos jugadores con la misma vara. «A mí me había llamado la atención previamente porque le había hecho esperar un poco en el saque cuando todavía quedaban 13 segundos en el reloj. Al preguntarle, me dijo que le dejó ir al baño simplemente porque el lavabo estaba cerca«.
Pablo Carreño también apuntó a la actitud de los amigos de Jódar como un factor que le entorpeció el partido. «Han estado bastante pesados durante todo el partido. Además, no entiendo esa costumbre de tener los dos banquillos separados, cada uno en una esquina de la pista. Eso es algo que hay que cambiar; se deberían poner los dos banquillos juntos en el mismo lado, como en el resto de torneos».
El espejo de los grandes referentes
A pesar de las discrepancias respecto al arbitraje y las dinámicas de la pista, Jódar demostró su admiración por las leyendas de España. Para el joven tenista, compartir nacionalidad con figuras de la talla de Carlos Alcaraz o el propio Nadal es un absoluto privilegio. «Rafa Nadal ha sido mi gran referente en el tenis desde que era un niño. Solía ver absolutamente todos sus partidos en televisión», confiesa emocionado.

Alcaraz durante el Barcelona Open / EFE
«Es enormemente inspirador para todos los jugadores jóvenes de España ver a alguien como Rafa, o incluso a Carlos Alcaraz, compitiendo y rindiendo a un nivel tan extraordinario. Esos jugadores son espejos en los que mirarnos. Estoy muy agradecido de ser del mismo país que ellos», sentenció.
Sin tiempo para el descanso ni para recrearse en las polémicas, Rafael Jódar ya tiene la mente puesta en su próximo objetivo en Londres. Hoy tendrá que saltar de nuevo a la pista para afrontar un exigente cara a cara ante el japonés Shintaro Mochizuki.