De las altivas azoteas a las calles terrenales. Cecilio Chaves baja de los espacios más sagrados de su pintura, a los lugares de sus paseos diarios, al callejero de su vida, el que transita diariamente, el que lleva recorriendo desde su niñez, para enfrentarse al nuevo reto pictórico que se posa sobre las paredes de su incondicional Galería Benot.
‘Paseando por Cádiz’ es el título de la nueva exposición que ha inaugurado para dar riendas a esa otra forma de recorrer los lienzos desde una perspectiva bien distinta, con la estrechez o amplitud de estas vías, con las fachadas de sus fincas centenarias abrazándolas a cada lado, las esquinas que las enmarcan o los viandantes que la recorren en el punto de mira. Otra forma de pintar Cádiz con la que lleva tiempo coqueteando desde muestras pasadas, pero a la que nunca se había dedicado rotundamente. “Es una idea que tenía desde hace mucho tiempo, y aunque he pintado calles en otras exposiciones de forma puntual, veía que era el momento de centrarme en ellas, sobre todo después de la exposición ‘Cádiz 360º”, explica el pintor de las azoteas.
Para el creador gaditano bajar a ras del suelo era adentrarse en nuevos obstáculos técnicos, pues ni es lo mismo pintar lo que viene haciendo desde hace décadas, ni es lo mismo el objeto de la obra, ni por sus formas, ni colores, ni proporciones. “Pintar calles es bastante más complicado que pintar azoteas, tienes que pintarlas desde una perspectiva perfecta, y sus luces son también más complejas, pues no es lo mismo potenciar una luz sobre el blanco, que hacerlo sobre una luz ocre, amarilla, roja o el color de la piedra ostionera”, reflexiona.
De modo que sus obras se vuelven más coloridas, aunque ya apuntaba hacia estas maneras en sus últimas producciones, “contiene más rojos, más amarillos”, tonalidades vivas de un Cádiz hermoso y rebosante de vida; a veces con gentes por sus calles, otras con la soledad que también las caracteriza según el momento del día, “porque no siempre hay gente, como puede verse en las calles San Lorenzo y Calderón de la Barca, que la cruzo muchas veces para ir al Rectorado”, donde también expone obra.
Destacan los formatos verticales de estas piezas, “porque Cádiz es vertical, Cádiz es mirar a hacia arriba, vas por sus calles y no tienes más remedio que hacerlo”, apunta de esta nueva tendencia con la que el artífice “quería simplificar tamaños, pues visualmente queda muy bien”.
Cada una de estas calles que retrata magistralmente como Sagasta, Barrié, La Palma, Compañía, San Juan de Dios… quedan geolocalizadas en una pieza que plantea como el mapa de la ciudad,“porque la gente pregunta mucho dónde están, y así se ubican”.
Un paseo pictórico que se ha convertido en todo “un reto” para el pintor de las azoteas, “pero una vez que le he cogido el punto, me ha resultado muy divertido”, narra el artista, siempre en busca de nuevos caminos, o calles por descubrir. Un nuevo campo que confiesa seguir explorando, “pues se me ocurren muchas cosas, esto es un no parar, pero no voy a dejar mis azoteas. Vivo en una, las veo y las tengo que pintar”.

La obra de Cecilio Chaves en la Galería Benot
/ Jesús Marín