«Razones de Peso» es una iniciativa de concienciación sobre la obesidad y el sobrepeso impulsada por la farmacéutica Lilly. Entre todos sus embajadores de los diferentes ámbitos, está Toni Nadal, que a raíz de la campaña atiende a SPORT para valorar la importancia actual y la evolución desde sus inicios con Rafa de la alimentación y del cuidado de la salud mental. También de todo lo que se relaciona con ello con el documental de Rafa en Netflix, donde Toni es protagonista.
- ‘Razones de peso’ busca concienciar sobre la importancia que tiene la alimentación en nuestra vida y en nuestra sociedad. En el ámbito deportivo, ¿cuánto ha avanzado esta concienciación?
En los últimos años, el deporte ha avanzado mucho en la forma de optimizar el rendimiento y, dentro de ese proceso, la alimentación se ha convertido en un elemento esencial.
Lo vemos no solo en el tenis, sino también en muchos otros deportes como el fútbol, el ciclismo o el atletismo, donde la nutrición forma parte de la preparación de cualquier deportista de alto nivel.
Ahora bien, sigo pensando que la alimentación no debe entenderse únicamente como una herramienta para mejorar el rendimiento deportivo. Su función más importante es cuidar la salud.
Está más que demostrado que una alimentación equilibrada y variada aporta beneficios fundamentales para el bienestar y la calidad de vida, independientemente de que una persona practique deporte de élite o no.

Toni Nadal en el evento de Lilly / VICTOR LAFUENTE
- No hay duda de que perfiles como el tuyo son muy importantes para llegar a la sociedad, así como el de todos los embajadores de la campaña. ¿Qué te ha llevado a formar parte de ella?
Lo que me llevó a participar en esta campaña fue, principalmente, que cuando me la propusieron vi que se trataba de una iniciativa claramente positiva para la sociedad.
Es una campaña que contribuye a mejorar la salud, promueve hábitos saludables y ofrece información y consejos de la mano de profesionales, tanto desde el punto de vista médico como nutricional.
Precisamente por ese enfoque y por el impacto positivo que puede tener en las personas, decidí sumarme a la iniciativa.
- ¿Qué importancia tiene el deporte a la hora de ayudar tanto a prevenir como a curar?
Está demostrado que la práctica de deporte, siempre que no se lleve al extremo del alto rendimiento profesional, tiene enormes beneficios para la salud.
El ejercicio físico es positivo tanto desde el punto de vista preventivo como durante los procesos de recuperación, y sus beneficios se reflejan tanto en la salud física como en la salud mental.
Hoy en día sabemos que las personas que practican deporte de forma regular, por lo general, disfrutan de un mejor estado de salud y tienen una mayor probabilidad de llevar una vida más larga y con una mejor calidad de vida.

Toni Nadal en la Academia / Rafa Nadal Academy
- La gran presión social con la que vivimos hoy en día en cuestiones estéticas es un enemigo enorme para este tipo de enfermedades. ¿Crees que eso también afecta y condiciona a los deportistas?
Es evidente que la obesidad es un problema que afecta a una parte importante de la población. En el ámbito del deporte de élite es menos frecuente encontrar deportistas con esta enfermedad, por lo que no es un entorno que conozca especialmente desde esa perspectiva, pero sí soy consciente de que se trata de un problema de salud muy extendido.
Aunque la estética pueda influir en la percepción de la obesidad, creo que lo verdaderamente importante es su impacto sobre la salud. Más allá del aspecto físico, el objetivo debe ser mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas.
Por eso considero que campañas como esta son tan necesarias: ayudan a concienciar, a ofrecer información rigurosa y a promover hábitos que pueden contribuir a que muchas personas disfruten de una mejor salud.
- ¿Cuánto ha cambiado el tratamiento de la salud mental en el deporte desde tus inicios con Rafa hasta ahora? ¿Había antes un foco puesto en este tema o era algo que nadie trataba?
La salud mental ha adquirido un protagonismo mucho mayor en los últimos años. Cuando nosotros empezamos en el tenis y Rafael decidió perseguir con ambición el objetivo de convertirse en un gran deportista, prácticamente no se hablaba de este tema. Al menos, yo conocía muy pocos casos en los que se abordara de forma abierta.
Hoy la realidad es diferente. Se presta mucha más atención al bienestar integral de los deportistas y la salud mental se considera un aspecto fundamental de su preparación y de su rendimiento.
Antes era un tema casi residual; ahora se entiende que la presión constante a la que están sometidos los deportistas de élite puede tener un impacto importante a nivel psicológico. Por eso, resulta fundamental contar con el apoyo de profesionales especializados que puedan acompañarlos y ayudarles a gestionar esas situaciones.
- En el documental de Netflix se ven algunos de tus métodos que hoy serían casi impensables. ¿En aquel momento te parabas a pensar en la salud mental de Rafa? ¿Eras consciente de que podías estar sobrepasando límites que hoy en día serían muy discutidos?
Siempre he defendido una idea: preparar a mi sobrino para afrontar la dificultad.
Goethe, uno de los grandes pensadores de la historia de Alemania, decía que «el talento se educa en la calma, pero el carácter se construye en la tempestad». Estoy convencido de que un carácter fuerte solo se forja a través de las experiencias y de las dificultades.
Creo que deberíamos preguntarnos qué tipo de personas queremos formar para el futuro. Si queremos personas débiles, habrá que utilizar unos métodos; pero si queremos personas capaces de afrontar y superar la adversidad, entonces debemos educarlas de otra manera.
También decía San Agustín que «es malo sufrir, pero es muy bueno haber sufrido». Hoy en día existe la tendencia a evitar que los jóvenes sufran o se enfrenten a cualquier dificultad. Sin embargo, al hacerlo, lo que conseguimos es que no estén suficientemente preparados para cuando la adversidad llegue, porque antes o después llegará, de una forma u otra.
Yo entendí que esa era la mejor manera de ayudar a mi sobrino y, por eso, actué así. Que hoy en día ese enfoque no sea compartido es una cuestión de cómo cada uno entiende la educación y la preparación para la vida.
- Cuando uno entrena a un jugador de la talla de Nadal o Alcaraz, ¿dónde está la clave del acompañamiento en el día a día? ¿Más en lo táctico y tenístico o más en lo sentimental y emocional?
Cada maestrillo tiene su librillo. Para mí, lo primero es tener claro que ambos están allí para jugar al tenis y, por tanto, lo primero que hay que resolver es todo lo relacionado con el aspecto deportivo.
A partir de ahí, es evidente que el jugador también establece una relación emocional con su entrenador y esa dimensión no se puede desvincular del proceso. Sin embargo, la prioridad siempre debe ser el trabajo tenístico.
Después, todo depende del momento que esté viviendo el jugador. Hay etapas en las que necesita un mayor acompañamiento y otras en las que conviene darle más espacio y dejar que gestione determinadas situaciones por sí mismo.
Creo que un buen entrenador es aquel que sabe administrar esos tiempos y entender qué necesita su jugador en cada momento.
La frustración aparece porque no aceptamos esa realidad
- Antes, los equipos deportivos, y aún más en el tenis, no contaban con la cantidad de profesionales que hay ahora. ¿Qué papel desempeñabas tú con Rafa en aspectos como la alimentación, la psicología y otros ámbitos más alejados de lo estrictamente deportivo?
En lo que respecta a la alimentación, mi papel fue prácticamente ninguno. Rafael ya contaba con un equipo médico a su alrededor y eran ellos quienes debían asesorarle en ese ámbito. Yo no soy quién para dar consejos sobre algo que no conozco en profundidad y, además, cuando hay profesionales mucho más cualificados que yo para hacerlo.
En el plano deportivo, siempre intenté hacer las cosas de la forma más sencilla posible: acompañar a mi sobrino tanto en el aspecto tenístico como en el psicológico. Creo que ambas dimensiones van de la mano y que no se puede desligar el trabajo de un entrenador de la parte emocional.
Al final, el deporte tiene un componente emocional muy importante y el entrenador debe formar parte de ese proceso, entendiendo y acompañando al deportista también en ese aspecto.
- ¿Cómo se gestiona la frustración, tanto la del jugador como la del propio entrenador, cuando las cosas no salen? ¿Cuál dirías que fue el momento de mayor frustración de tu etapa con Nadal?
¿Cómo se gestiona la frustración? Para mí, la respuesta es sencilla: no frustrándose.
Podemos elaborar muchas teorías, pero la realidad es que la vida obliga a aceptar que habrá momentos en los que las cosas salgan muy bien y otros en los que no salgan como esperábamos. Eso forma parte del camino.
La frustración aparece, muchas veces, porque no aceptamos esa realidad. Al final, lo único que podemos hacer es intentar dar siempre nuestra mejor versión. Si cada vez que las cosas no salen como queremos caemos en la frustración, será muy difícil seguir avanzando.
Quizá también deberíamos preguntarnos por qué hoy en día la gente se frustra con tanta facilidad. Tal vez tenga que ver con la forma en la que educamos y preparamos a las personas para afrontar el futuro y las dificultades que inevitablemente encontrarán en él.

Toni Nadal y Rafa Nadal / Olympics
- Las lesiones son siempre el momento más complicado en la carrera de un deportista. ¿Qué papel juega el entrenador en esas situaciones? Lo conoces bien por tu experiencia con Rafa, y así se refleja en el documental. ¿Cómo las gestionabas?
Sin duda, las lesiones son los momentos más difíciles en la carrera de cualquier deportista. Pero, una vez más, se trata de una realidad que, en muchas ocasiones, es imposible controlar y a la que no queda más remedio que enfrentarse.
Cuando llegaron las lesiones de Rafael, intenté actuar de dos maneras. La primera, no darles más importancia de la necesaria. Hay problemas que no podemos solucionar y, cuanto más hablamos de ellos, más grandes se hacen.
La segunda era recordarle que, a pesar de las lesiones, seguíamos siendo unos privilegiados. Habíamos tenido la suerte de dedicarnos a lo que nos apasionaba y, además, de alcanzar un gran nivel de éxito. Eso nunca había que perderlo de vista.
También solía decirle que no hay mal que cien años dure. Las dificultades terminan pasando y lo importante es cómo te preparas para cuando queden atrás. Mi objetivo era que, cuando la lesión desapareciera, Rafael estuviera en la mejor disposición posible, tanto física como mentalmente, para volver a competir.
Creo que esa fue siempre su manera de afrontar las lesiones a lo largo de su carrera.
- Hace poco salieron unas declaraciones en Francia en las que se afirmaba que Rafa no puede ser un buen ejemplo para los jóvenes por cómo «maltrató su cuerpo» debido a las lesiones. ¿Estás de acuerdo en que lo que sufrió Rafa es algo que no debería ponerse como ejemplo?
En absoluto. No estoy para nada de acuerdo con esa afirmación.
A menudo tenemos la tendencia a juzgar las decisiones de los demás, pero creo que cada persona debe ser libre de actuar como considere, tanto en su vida personal como en la profesional.
Rafael ha sido, para mí, un gran ejemplo de integridad y de corrección. Siempre compitió y luchó dentro de los límites de la ética y de la legalidad. Quiso llevar su cuerpo al máximo para alcanzar sus objetivos deportivos, y esa fue una decisión personal. ¿Quién puede decirle que no debía hacerlo?
Me sorprende que haya personas que crean saber mejor que él lo que debía hacer con su propia carrera. Yo lo que sé es que Rafael quiso ser un gran deportista y estuvo dispuesto a asumir el precio que, en ocasiones, exigía perseguir ese objetivo. Lo hizo porque era lo que quería y porque disfrutó profundamente de ese camino.
Hoy también está disfrutando de su retirada, con la tranquilidad de saber que siempre actuó conforme a sus principios y de que hizo todo lo que estuvo en su mano para alcanzar aquello que se había propuesto.
Hoy el juego depende quizá demasiado de la potencia física
- Por último, has dicho en varias ocasiones que te gustaría ver cambios importantes en el tenis. ¿A qué se debe esa idea? ¿Cuál crees que es el cambio más necesario o prioritario hoy en día?
He defendido en varias ocasiones que el tenis debería plantearse algunos cambios. Curiosamente, es uno de los pocos deportes que apenas ha evolucionado en sus reglas. Más allá de la introducción del tie-break para acortar algunos partidos, los cambios no han afectado realmente a la esencia del juego.
La sociedad evoluciona, las personas cambian y otros deportes también se han ido adaptando. El fútbol ha introducido modificaciones, el baloncesto también, la Fórmula 1 ha evolucionado e incluso el boxeo ha cambiado algunas de sus normas. Por eso creo que es lógico que el tenis también reflexione sobre posibles mejoras.
A mí me gusta entender el deporte no solo como una expresión de la capacidad física, sino como una combinación entre el aspecto físico y el mental. En ese sentido, una de las propuestas que he hecho en varias ocasiones es volver a utilizar raquetas algo más pequeñas. Eso reduciría la velocidad de la pelota, favorecería intercambios más largos y daría más protagonismo a la estrategia y a la táctica.
Creo que el tenis volvería a ser un deporte en el que el componente físico y el mental tuvieran un peso más equilibrado. En mi opinión, hoy el juego depende quizá demasiado de la potencia física.
Además, siempre he entendido el deporte como una herramienta para la formación integral de la persona. Precisamente por eso considero que merece la pena estudiar algunos cambios que contribuyan a reforzar ese equilibrio.