Cuadro a cuadro, verso a verso. Remedando al gran Antonio Machado, una pintora que también coincide con el inmortal escritor en que sus trabajos artísticos «nacen de los sentimientos y la emoción», cual afirma María Elena del Olmo, quien sigue acumulando nombre y prestigio en el siempre complicado escenario de Madrid. En la indudable capital cultural de nuestro país ya ha hecho ese paseíllo especial que es colgar sus cuadros en anteriores ocasiones, y ahora ha vuelto a repetir éxito desde el pasado 4 de junio y hasta hace pocas fechas  en la prestigiosa La Zona Gallery. Una galería que, desde sus inicios hace cerca de un lustro, tiene como filosofía impulsar el arte a través de la muestra del trabajo de artistas consagrados, a la par que convertirse en la plataforma para nuevos creadores y transformarse en una puerta abierta para favorecer el acceso a la cultura del conjunto de la sociedad.

En esta ocasión Del Olmo presentó una decena de obras sobre la naturaleza, tanto paisajes manchegos, de la tierra de Albacete que le vio nacer y que tantas vivencias le traen a la memoria, como marinas llenas de fuerza y sensibilidad. «Todas me acercan a mi lado materno de Tenerife, donde también pasé algunos años de mi infancia y están llenos de buenos recuerdos», como afirma a La Tribuna. Esta exposición surgió hace ya unos meses cuando la directora de la galería contactó con la albacetense porque había visto su trabajo y le gustó. «Mostró mucho interés en mi participación».

Aunque ha sido una  muestra colectiva, se ha publicitado en la promoción y en los catálogos como la suma de varias exposiciones individuales, donde cada artista ha poseído su sitio perfectamente definido y sin que se haya compartido por de otros. Un aspecto «muy positivo», cual lo valora la albacetense, «por ese detalle importante por respetar el espacio individual de cada artista».

María Eugenia nada más regresar a Albacete se ha puesto a preparar casi a marchas forzadas, «y siempre sin que ello signifique un detrimento de la calidad», cual precisa, varios de los proyectos que a menor o mayor plazo tiene previstos en Madrid, en Barcelona y en Málaga, ciudades donde ya ha sido protagonista en otras ocasiones con sus obras. Pero la que más le ha impactado, porque se planteó como un homenaje a sus padres, fue la titulada Toda una vida In Memoriam en el Museo de Albacete.

De esos proyectos da a conocer uno ya seguro que hasta ahora no había comunicado porque no se habían cerrado todos los trámites. Una ocasión  que va a aumentar su presencia internacional que ya tiene en su hoja de servicios al arte, concretamente en París, Roma, Venecia, La Toscana italiana, Singapur, Qatar y Florida en EEUU.

Se trata, como es lógico y comprensible, el de su mayor ilusión en estos momentos, ampliando la expansión internacional: porque desde la capital griega le han pedido una obra nueva para exponerla. Fue Theodorus Kokovidis, director del Museo de Atenas, quien se puso en contacto con ella a través del correo electrónico, porque la habían seleccionado para participar, junto con otros artistas españoles, en el Spain 35X35 Art Project Copelouzos Family Art Museum. 

Este proyecto recoge obras de artistas de diferentes países para formar una exposición permanente en su museo. «Ellos me enviaron el lienzo en una preciosa caja azul con un sello en plata del museo, e igualmente lo recogieron. Se encargaron de todo y están preparando el certificado de donación de obra del museo». A lo que han añadido un precioso catálogo con su  biografía, amén de la obra donada con su explicación y ficha técnica.

Como han apreciado hasta ahora en todas y cada una en sus múltiples muestras, la creatividad de todos sus cuadros surge de la mezcolanza en forma compulsiva de sentimientos y emociones. Siendo capaz de plasmarlos en pinceladas sueltas a la par que llenas de movimientos, porque es la forma en que surge una pintura viva y llena de color. Aunque como la artista aúna a la par timidez congénita y la típica sencillez albacetense, no le gusta hablar sobre si misma, a veces a base de insistirle, se logra que comente sus maneras personales de entender su capacidad artística.

«Es verdad que los paisajes siempre son un referente en mi trabajo y es ese profundo amor a la naturaleza y nuestra conexión con la misma la que hace brotar de mis manos estas pinturas llenas de vida, movimiento y sentimiento, dando mucha importancia a la luz y a la textura de las mismas. Siempre tengo muy presente el campo manchego, esos amplios cielos que besan el horizonte en unión casi mística con la tierra y esos bellos parajes primaverales que susurran nuestros nombres cuando las flores y la hierba es mecida por el viento».

Pero esa magnífica etapa infantil y juvenil que pasó en Tenerife no podía quedar fuera, ya que confiesa que igualmente, tiene presente el mar, su movimiento, el chasquido de las olas sobre la ardiente arena. Y con una fuerte emoción concluye: «Es ahí donde surge la imagen de mis  padres, siempre presente en mi trabajo».