Si cualquier probatura veraniega debe ser cogida con pinzas, más cautela cabe aún mantener con los movimientos de un entrenador durante el primer entrenamiento de la temporada. Así, no merece la pena sacar conclusiones relevantes respecto a las apuestas de Pellegrino Matarazzo este domingo en Zubieta, con motivo del regreso al trabajo de la Real Sociedad. Sí toca subrayar, en cualquier caso, que el técnico estadounidense ha diseñado un partidillo final en el que ha ordenado a los suyos mediante un sistema de tres centrales y carrileros largos, precisamente la estructura que parecía traer bajo el brazo cuando aterrizó en el club el pasado invierno.

Existe una referencia respecto a aquella época que invita a la reflexión. El 29 de diciembre, en la primera sesión a las órdenes del estadounidense, este programó unos partidos en espacios reducidos para los que diseñó sendos dibujos 4-2-3-1, el esquema de cabecera que, más allá de matices y de variantes con y sin balón, emplearía durante los meses posteriores. Este domingo, mientras, Matarazzo ha cerrado el entrenamiento con un encuentro (de nuevo en espacios reducidos) de diez contra diez más un comodín que se alineaba con el equipo que tenía la posesión, ordenando a ambas escuadras según el mencionado dibujo de tres centrales y dos carrileros.

El rol de comodín ha correspondido de inicio a Carlos Soler (luego a Ibai Aguirre y a Zakharyan), dentro de un duelo que ha medido a los siguientes equipos. Por un lado han jugado Marrero; Beitia, Aihen, Javi López; Barrene, Ibai Aguirre, Carlos Soler (comodín), Marchal; Mikel Rodríguez, Marín; y Carrera. La otra escuadra, mientras, ha estado formada por Fraga; Rupérez, Zubeldia, Sergio Gómez; Ochieng, Lebarbier, Carbonell, Zakharyan; Carlos Soler (comodín), Goti; y Karrikaburu. Han comenzado al margen Remiro y Dani Díaz, quienes posteriormente han entrado en el sistema de rotaciones ideado por los técnicos.

Ritmo y polémica

Matarazzo había solicitado antes de iniciar la sesión «máxima intensidad» a sus pupilos, y estos han cumplido durante el partidillo, dividido en tres partes de cinco minutos cada una. El ritmo ha resultado elevado, y además el ímpetu de los futbolistas ha llevado al técnico asistente John Maisano, árbitro de circunstancias, a verse envuelto en alguna que otra decisión polémica. El australiano ha señalado dos penaltis, uno en cada área, trasnformados por Gorka Carrera y Mikel Goti. También ha anulado una diana del propio Carrera tras haber salido el balón del campo en la acción inmediatamente previa. Y sí ha dado validez en la última jugada del choque, aquí sin discusión ya, al definitivo 2-1 de Mikel Rodríguez para la escuadra de peto naranja.

Los jugadores de la Real se refrescan antes de iniciar el partidillo que ha cerrado el entrenamiento, este domingo en Zubieta. Iker Azurmendi

Ander Barrenetxea, en forma menos de dos meses después de lesionarse en Girona, ha sido uno de los destacados. Unai Marrero ha firmado una parada de gran mérito. Y las distintas demarcaciones ocupadas por Arsen Zakharyan han evidenciado que el ruso se mueve mejor en zonas interiores que en la banda: desapercibido cuando ha actuado como carrilero, ha mejorado luego sus prestaciones al enfundarse el peto amarillo que le convertía en comodín.