Redacción
La microbiota de precisión y la reprogramación bacteriana están abriendo nuevas vías para el desarrollo de terapias personalizadas frente a enfermedades como la diabetes, la depresión o distintas patologías intestinales. Con motivo del Día Mundial de la Microbiota, la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (Semedlab) ha destacado el potencial de estas estrategias para convertir las bacterias intestinales en nuevas herramientas terapéuticas y de diagnóstico.
El Dr. Tomás Lozano, presidente de la Comisión de Microbiología de Semedlab, y el Dr. Juan López Siles, miembro de la misma comisión, han destacado que la investigación en microbiota vive una nueva etapa al dejar de considerar las bacterias intestinales como microorganismos para entenderlas como «factorías biológicas» capaces de desempeñar funciones terapéuticas y como piezas clave de la Medicina 5P (Personalizada, Predictiva, Preventiva, Participativa y Poblacional).
El Dr. Lozano: «la medicina de laboratorio está revelando que el futuro se encamina a reprogramar bacterias para que cumplan funciones específicas que el cuerpo ha perdido»
En este contexto, el presidente de la comisión, ha afirmado que «la medicina de laboratorio está revelando que el futuro se encamina a reprogramar bacterias para que cumplan funciones específicas que el cuerpo ha perdido».
Uno de los avances más prometedores consiste en modificar bacterias comunes, como el Lactobacillus casei, para que actúen como vehículos de transporte de proteínas terapéuticas. En este sentido, ambos investigadores han destacado un estudio realizado en ratones que demostró «que es posible ingerir oralmente una bacteria programada para inhibir la miostatina, una proteína que actúa como freno natural del crecimiento muscular».
Además, estudios recientes han demostrado resultados positivos en humanos a través de intervenciones de precisión en la microbiota. De esta forma, como han explicado ambos investigadores, algunas investigaciones recientemente validadas en revisiones clínicas han logrado reprogramar bacterias comensales para secretar la hormona GLP-1 de forma constante en el intestino.
Ambos investigadores han destacado que «es posible ingerir oralmente una bacteria programada para inhibir la miostatina, una proteína que actúa como freno natural del crecimiento muscular»
En este sentido, ambos investigadores han señalado que «en sus modelos, esto no solo redujo la glucosa en un 30%, sino que indujo la formación de nuevas células productoras de insulina en el epitelio intestinal».
Las aplicaciones de la microbiota de precisión también se extienden al diagnóstico. Los investigadores destacan el desarrollo de bacterias capaces de actuar como «centinelas», recordando si han detectado inflamación en el colon y permitiendo identificar niveles de tiosulfato invisibles para las pruebas convencionales con una precisión del 98%.
Asimismo, en el ámbito de la salud mental, diversos estudios han identificado cepas bacterianas cuya ausencia se asocia directamente con la depresión mayor. Según el Dr. López Siles y el Dr. García Lozano, «las intervenciones dirigidas en este eje están logrando tasas de remisión de síntomas del 58%».
La combinación de la genética molecular, la bioquímica y el análisis metagenómico está permitiendo avanzar hacia intervenciones cada vez más personalizadas sobre la microbiota. Según el Dr. García Lozano y el Dr. López Siles, conocer la predisposición genética de un paciente a la inflamación abre la puerta a diseñar estrategias de precisión para ralentizar procesos relacionados con el envejecimiento. «Es la unión definitiva entre la genética con la que nacemos y los microbios con los que convivimos», ha remarcado los investigadores.