Paula Badosa ya ha puesto en marcha su particular carrera contrarreloj para intentar disputar el US Open sin necesidad de pasar por la fase previa. Tras su temprana eliminación en Wimbledon, la española ha optado por una medida poco habitual para una jugadora de su nivel: competir en un torneo WTA 125, la categoría equivalente a los Challenger masculinos.

La catalana debutó este lunes en el torneo de Bastad, disputado sobre tierra batida, y lo hizo con una victoria convincente ante su compatriota Marina Bassols por 6-3 y 6-2 en una hora y 36 minutos de juego. La victoria le permite sumar 14 puntos, una cifra modesta pero valiosa dentro de un objetivo mucho más ambicioso: regresar al Top 100 a tiempo para entrar directamente en el cuadro principal del último Grand Slam de la temporada.

Actualmente, Badosa aparece de forma virtual en el puesto 131 del ranking mundial, todavía lejos de la zona que garantiza el acceso directo al torneo neoyorquino. Para conseguirlo necesitará seguir acumulando victorias durante las próximas semanas, ya que la lista de entrada del US Open se cerrará aproximadamente seis semanas antes del inicio del torneo.

Aunque un título en Bastad le otorgaría 125 puntos, el margen de maniobra sigue siendo reducido y obliga a la española a aprovechar cada oportunidad.

Tras superar a Bassols, la siguiente rival de Badosa será la colombiana Emiliana Arango, actual 97ª del mundo, que avanzó a octavos tras derrotar a la sueca Lea Nilsson por un doble 6-2.

Será el primer enfrentamiento entre ambas y una nueva prueba para una jugadora que necesita recuperar terreno en la clasificación lo antes posible.

Buen inicio para las españolas

La jornada también dejó otras noticias positivas para la representación española en Bastad. Irene Burillo superó a la alemana Noma Noha Akugue por 7-5, 2-6 y 6-2 y se enfrentará ahora a la japonesa Moyuka Uchijima.

Por su parte, Leyre Romero derrotó a la letona Darja Semenistaja por 6-2, 2-6 y 6-2 para citarse en la siguiente ronda con la rumana Miriam Bianca Bulgaru.

La única española que todavía debía estrenarse era Kaitlin Quevedo, programada para enfrentarse a la británica Mika Stojsavljevic. Mientras tanto, todas las miradas siguen puestas en Paula Badosa, que ha decidido bajar un escalón en el circuito para intentar volver cuanto antes al lugar que considera suyo: los grandes escenarios del tenis mundial.