Se trata de un todoterreno «de estilo americano», que cuenta con «todas las medidas de seguridad activas y pasivas», que conlleva un vehículo de estas … características, el Ford Bronco que conducía el fallecido bodeguero Iván Sanz Cid en el accidente de este pasado domingo en Herrera de Pisuerga (Palencia) en el que también perecieron su mujer y dos de sus hijos, de 14 y 17 años. Por ello sorprende, entre expertos y aficionados al mundo de la automoción, el fatal desenlace, con cuatro fallecidos en el acto, en un accidente de estas características, sin otros turismos implicados, con un vehículo de apariencia robusta y de gran altura, dotado con entre «seis y nueve airbags».
«Hablamos no de un SUV, sino de un verdadero todoterreno, con chasis separado y un comportamiento tanto en asfalto como en el campo propio de tal condición», explica Santiago de Garnica, periodista experto en automoción, que concreta que el todoterreno, más orientado al mercado americano, es un «modelo homologado» para su venta en Europa desde 2023.
Con 4,81 metros de longitud, chasis de largueros, seis cilindros de 2,7 litros, tracción total, carrocería con elementos desmontables —incluidos el techo y las puertas— para adaptarlo a un uso de tiempo libre y ocio, así como todas las medidas de seguridad a la conducción de cualquier coche moderno, se trata de un modelo «ni extremadamente caro, ni de gran difusión». La firma lo lanzó al mercado recuperando un nombre típico de Ford, muy mítico entre los todoterrenos de los años 60, aunque con un rediseño que nada tiene que ver con el modelo lanzado décadas atrás. Su precio de venta parte de los 63.904 euros.
«Si lo que usted busca es un SUV a la moda de 2026, quizás no le convenga seguir leyendo estas líneas. Pero si le tienta salirse de los senderos trillados, le invito a subirse al Ford Bronco». De este modo lo definía el propio De Garnica, colaborador habitual de temas de automoción de los periódicos del grupo Vocento, en un artículo en el que repasaba sus orígenes, lanzamientos y trayectoria.
El vehículo, un «verdadero todoterreno», remarca el periodista, se lanzó en 1966 y durante sus primeros 30 años no menos de cinco generaciones recorrieron carreteras y caminos en EE. UU. El entusiasmo por este vehículo disminuyó con la llegada de los SUV, que ofrecían mayor comodidad, y su producción cesó en 1996.
Debido al creciente interés por revivir vehículos icónicos, Ford decidió resucitar el Bronco. El producto de esta resurrección es la sexta generación que, al contrario que las anteriores, sí podemos encontrar en los concesionarios europeos desde 2023. Y con una idea: conquistar a los entusiastas de los auténticos todoterrenos, aquellos que buscan un vehículo con capacidad para afrontar terrenos hostiles. Y, seamos sinceros, a los que cada vez el mercado les ofrece un abanico de elección más restringido.
De voladizos cortos, generosa distancia al suelo (nada menos que 26 centímetros), neumáticos claramente orientados al todoterreno, parabrisas vertical y contornos cuadrados, está equipado con un motor de gasolina EcoBoost V6 de 2,7 litros que produce 335 CV y 563 Nm de par, asociado a una transmisión automática de 10 velocidades. Y consume bastante.
En autopista no sueñen con bajar de 12 litros a los 100 kilómetros. En carretera, cabe destacar que su perfil poco aerodinámico, combinado con los elementos desmontables del techo y las bandas de rodadura de los neumáticos todoterreno que golpean el asfalto con fuerza, genera bastante ruido. Su dirección es mucho más precisa de lo que se espera de un verdadero todoterreno. Y si bien se nota que la suspensión es un poco rígida sobre pequeños baches, en general, sobre asfalto, el Bronco sabe comportarse. Y al final de la carretera, en el camino, el desierto o los terrenos complicados, ahí el Bronco es donde se mueve en su medio.
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