Esto, que solo pasa en Barcelona, no es nada agradable. Meterte en la ducha para quitarte el sudor y descubrir que ya debajo del chorro de agua fría estás rompiendo a sudar otra vez es una experiencia que no recomiendo en absoluto. Sudar durante cuatro meses al año diariamente tampoco lo recomiendo. Lo que sí recomiendo es huir lo antes posible al hemisferio sur para vivir otro crudo invierno.
De las mejores experiencias que se pueden vivir a día de hoy en Barcelona. Sólo tienes que ser muy listo, pasarte los treinta primeros años de vida estudiando como un loco, someterte a las pruebas físicas más exigentes, tener muchísima suerte a la hora de ser seleccionado y subir al espacio exterior durante unos días a cambiar tornillos, apretar tuercas y cagar en gravedad cero. Después ya vuelves.
La etapa del Tour de Francia que ha pasado por Barcelona ha dejado para el recuerdo de decenas de miles de barceloneses una de las mejores siestas de la historia de la ciudad. Se calcula que al menos 250.000 barceloneses han dormido la siesta gracias a este evento deportivo. Ahora sólo queda ir recuperando poco a poco el ciclo habitual del sueño y recordar con cariño esta tarde mágica en el sofá.
De los ocho mil millones de personas que hay en el mundo ahora mismo, sin duda Rubén es la peor. Lo de esta semana clama al cielo. El otro día pasó por la plaza de la Virreina y el balón de unos niños que jugaban le pasó por delante, pero él, en lugar de pararlo y devolvérselo, decidió ignorarlo y seguir caminando. Una actitud muy triste y totalmente en contra de los valores de la Vila de Gràcia.
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