Ampliación | Rutte abre la cumbre de Ankara con nuevos programas conjuntos de defensa de la OTAN

La OTAN ha aprovechado el foro de la industria de defensa previo a la cumbre de Ankara para escenificar el siguiente paso en su estrategia de rearme: transformar los compromisos de aumento del gasto militar en programas concretos de adquisición. El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, ha anunciado una nueva iniciativa multinacional para el avión de transporte Airbus A400M, la ampliación de la flota conjunta de aviones cisterna Airbus A330 MRTT y la compra de nuevos sistemas de vigilancia aérea y de inteligencia. 

La OTAN había vendido los anuncios, que se sucederán durante la jornada, como la “gran revelación”, una forma, además, de aplacar al presidente estadounidense, Donald Trump, y mostrarle que Europa consolida su rearme, que la industria crece y que los europeos compran también en EE UU. Pero lo cierto es que el volumen de las adquisiciones es todavía modesto. 
Los anuncios de Rutte, desplegados con pompa y ceremonia en la feria empresarial —en la que están representadas las principales empresas españolas del sector de la defensa—, envían una señal política de que la Alianza quiere reforzar las capacidades compartidas que permiten a los ejércitos aliados operar de forma integrada.

Airbus emerge como uno de los principales beneficiarios gracias al impulso a los programas A400M y A330 MRTT, mientras que la sueca Saab logra el mayor contrato individual con la sustitución parcial de la envejecida flota de AWACS (aviones alerta temprana y control aerotransportado) por hasta diez aviones GlobalEye, imponiéndose a Boeing. 

Rutte también ha confirmado la compra de hasta cinco drones de vigilancia estratégica Northrop Grumman MQ-4C Triton, la primera adquisición de este modelo por parte de la OTAN, que complementará la flota de RQ-4D Phoenix desplegada en Sigonella. España figura entre los siete países fundadores de la nueva iniciativa sobre el A400M, un programa emblemático de Airbus cuya línea de ensamblaje final se encuentra en Sevilla, aunque queda fuera de las nuevas compras conjuntas de GlobalEye, Triton y de la flota multinacional de MRTT.

Más que un gran paquete de inversión, las decisiones representan una señal política. Las cifras anunciadas se quedan cortas para la expectativa despertada, pero reflejan un cambio de enfoque en la Alianza: frente a las grandes adquisiciones nacionales de cazas o carros de combate, la OTAN empieza a destinar el aumento del gasto en defensa a capacidades comunes —transporte estratégico, reabastecimiento en vuelo, alerta temprana e inteligencia— que permiten a los ejércitos aliados operar de forma integrada. Tras más de cuatro años de guerra en Ucrania, el mensaje que Europa quiere emitir en Ankara es que comienzan a traducir el esfuerzo presupuestario en proyectos colectivos con un claro valor estratégico e industrial.