El Museo de Bellas Artes de Sevilla agradece en forma de exposición el ejemplar gesto del conservador e historiador del arte Enrique Carlos Martín Rodríguez con una exposición, ‘La belleza del conocimiento. Donación de Enrique Carlos Martín Rodríguez’, que reúne hasta el próximo 11 de … octubre una docena de obras. El regalo del que fuera conservador del Museo de Huelva y sevillano de adopción, incluye tres lienzos sobre tabla de la escuela flamenca (siglos XVI-XVII), así como obras de la escuela sevillana de imaginería, de José Montes de Oca, y de la granadina, de José Risueño. También reúne óleos sobre lienzo de Pietro Novelli, Ignacio de Ríes, Pierre Gobert, Juan de Espinal y Manuel Rodíguez de Guzmán, y sendos dibujos, uno del círculo del veneciano Domenico Campagnola, y otro del burgalés Ángel Bueno.
Con todo, se trata de la donación de «pinturas y esculturas más importante realizada a esta pinacoteca en las últimas décadas», ha destacado este martes la consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andaluía en funciones, Patricia Del Pozo, durante la inaguración de la exposición. El acto ha reunido en la pinacoteca sevillana además a la directora del Bellas Artes, Valme Muñoz, la viceconsejera de Cultura y Deporte, Macarena O’Neill, y el secretario general de Innovación Cultural y Museos de la Consejería de Cultura, José Ángel Vélez, a familiares y amigos y al propio Enrique Carlos Martín. Y es que se da la circunstancia de que la fórmula elegida para esta donación es en «diferido», esto es, permite al coleccionista disfrutar de las obras en vida por el régimen de usufructo.
Él, visiblemente emocionado, ha contado que estas piezas fueron adquiridas durante años no sólo por su excelencia artística, sino también por el impacto emocional o «flechazo» que despertaban en él. Martín Rodríguez ha explicado que el coleccionismo no termina con la compra de una obra, sino que continúa con el estudio de su autoría, procedencia, restauración e historia. También ha subrayado que muchas piezas han recorrido distintos países y colecciones a lo largo de los siglos, condicionadas por circunstancias históricas, políticas y dinásticas. Tal es el caso de la tabla de Gijsbert Jansz Sybilla ‘Dejad que los niños se acerquen a mí’, que transita al menos desde los Países Bajos, donde fue pintada, hasta colecciones francesas, polacas y españolas.
Esta docena de piezas abarcan una amplia cronología, que va desde inicios del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX. Su procedencia geográfica es variada, ya que pertenecen a diferentes escuelas europeas, entre las que figuran las flamenca, holandesa, francesa, italiana y española. En este sentido, la consejera ha destacado la inteligencia del historiador para ir formando una colección que viene a completar el discurso del museo.
La primera de las obras donadas es la tabla anónima ‘Virgen de la leche’, de la escuela flamenca y datada hacia 1520, un tema iconográfico de amplio recorrido en el arte renacentista europeo. De la misma fecha y escuela es el óleo sobre tabla ‘María Magdalena’, del pintor de Flandes conocido convencionalmente como Maestro del Papagayo, que tuvo un amplio taller activo en la ciudad de Amberes desde el que distribuyó sus creaciones por toda Europa.
El citado ‘Dejad que los niños se acerquen a mí’, es el tercer óleo sobre tabla de un autor de Países Bajos de esta colección. Fechado hacia 1635, es obra de Gijsbert Jansz Sybilla y combina la representación de la escena bíblica con una notable presencia de arquitectura clásica, que ocupa casi la mitad de la obra.
Asimismo, la colección de Enrique Martín incluye el lienzo ‘Virgen con el Niño y san Francisco de Asís’ (h.1636) atribuida al pintor siciliano Pietro Novelli, autor inédito en las colecciones del museo hasta ahora. Conocido como ‘Il Monrealese’, es el más destacado representante de la pintura barroca en la ciudad de Palermo, con una producción dedicada casi exclusivamente a la pintura religiosa.
Otra de las obras maestras de este fondo es ‘La Reina de los Cielos’ (hacia 1641-1653), del pintor sevillano Ignacio de Ríes, que fue considerada durante mucho tiempo un anónimo zurbaranesco por la evidente relación con el colorido y el tratamiento de los paños de Francisco de Zurbarán.
Del siglo XVIII son los lienzos ‘Luis XV como delfín’ (hacia 1712), atribuido al pintor francés Pierre Gobert, retratista en la corte francesa de los Borbones, especializado en este género, y del que se conocen varios retratos infantiles del futuro Luis XV, uno de los cuales se conserva en el Museo Nacional del Prado; y la ‘Inmaculada Concepción’ (hacia 1760-1765), de Juan de Espinal, considerado el último representante destacado del barroco hispalense. En el caso del retrato del joven monarca, el donante ha apuntado que recientemente un conservador del museo sevillano ha localizado una réplica en un palacio del Piamonte. «No olvidemos que la madre del retratado era princesa de la Casa de Saboya y se enviaría a su familia, de la misma manera que el ejemplar aquí presente puede ser el enviado a la corte española», ha comentado.
El siglo XIX está presente en esta colección con el lienzo ‘La feria de Mairena’ (1860), de Manuel Rodríguez de Guzmán, uno de los más interesantes intérpretes del romanticismo sevillano, cuyo trabajo se enmarca en el estilo costumbrista y la representación de tipos populares.
La colección reúne además dos valiosas esculturas, el ‘Busto de Dolorosa’, atribuido al sevillano José Montes de Oca (Sevilla, 1668-1754); y el ‘San Juanito’, atribuido al escultor granadino José Risueño (Granada, 1655-1732).
Por último, este legado incorpora a los fondos del Museo de Bellas Artes de Sevilla dos dibujos antiguos: ‘Diana y Cupido’ de escuela veneciana del siglo XVI, relacionado con Domenico Campagnola, y otro de Ángel Bueno, artista español del siglo XVIII, que firma la obra ‘Academia masculina’, dibujo asociado al aprendizaje artístico en estas instituciones de enseñanza, y más concretamente a los estudios del modelo desnudo, cuyas proporciones anatómicas y movimientos eran plasmados sobre el papel.