Sara Carbonero se consolidó, hace tiempo, como una de las influencers más conocidas de nuestro tiempo. Antes de eso, la castellano-manchega se convirtió en el rostro de los Deportes de Telecinco, cubriendo el Mundial de Sudáfrica de 2010 y protagonizando un beso de película con el que, más tarde, sería el padre de sus dos hijos. Hoy en día, Sara está alejada de todo lo que tiene que ver con la televisión, pero sigue comunicando a través de las redes sociales y, también, cada vez que le ponen un micrófono al lado en cualquier photocall. Y es que la propia Sara ha hablado, en más de una ocasión, que, aunque es una apasionada de la Comunicación, no había terminado la carrera de Periodismo cuando la fama le sobrevino.
«Me faltaba una asignatura cuando empecé a trabajar en televisión. Siempre he dicho que me dio mucha pena no terminarla, porque para mí estudiar era muy importante y además me gustaba mucho la universidad», contó en Radio Maca. En esa misma intervención, Sara recordó cómo la vorágine de enlazar un trabajo con otro —en Radio Marca, laSexta y, finalmente, su fichaje estrella por Telecinco— le hizo imposible compaginar los estudios con el ritmo de la televisión nacional. «A veces la vida te pasa por encima. Te absorbe el trabajo, te absorben los viajes… Se me complicó y no pude encajar los horarios de los exámenes. Es una espinita que tengo ahí clavada, aunque la vida me dio la oportunidad de ejercer la profesión desde el primer momento», relató.
Sara Carbonero no terminó la carrera de Periodismo en la Universidad Complutense
Sara Carbonero, en una imagen de archivo. | Gtres
Ella misma ha reconocido que «su escuela» ha sido «la redacción». «He aprendido a base de cometer errores en directo, de pasar muchas horas delante de una pantalla y de patearme los campos de fútbol. Eso no te lo enseña ninguna facultad», ha contado. Sara Carbonero nació en la localidad toledana de Corral de Almaguer a mediados de los años 80. Como decíamos, logró convertirse no solo en el rostro por excelencia de la información deportiva en España, sino también en un fenómeno social y de estilo de vida. Sara comenzó su andadura profesional antes de terminar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid.
En 2004 entró como becaria en Radio Marca y rápidamente se ganó un puesto en plantilla. Cubrió todo tipo de eventos deportivos, se encargó de la información de varios clubes y presentó el programa de tarde A diario. Fue su gran escuela y el lugar donde aprendió a manejarse en la inmediatez del directo. Su fotogenia y telegenia llamaron la atención de la televisión en abierto. En 2007 fichó por laSexta para encargarse de los bloques de deportes de los informativos. Además, formó parte del despliegue del Eurobasket 2007, lo que le dio una enorme visibilidad.
En abril de 2009 se produjo su fichaje estrella por Telecinco, donde se convirtió en la presentadora de deportes de la edición de informativos de las 15:00 horas. Esta fue su etapa de máxima popularidad. Sara cubrió el Mundial de 2010 a pie de campo. Se convirtió en el centro de las miradas de la prensa internacional —incluso británica—, que debatía si su presencia distraía a su entonces pareja, el portero Iker Casillas. La cumbre mediática llegó tras ganar el Mundial, cuando Casillas la besó en directo durante la entrevista postpartido. Ese instante dio la vuelta al mundo y la consolidó como el rostro del año. Siguió liderando las coberturas de grandes eventos de Mediaset, como la Eurocopa 2012 o el Mundial de Brasil 2014, compaginándolo con colaboraciones internacionales para canales como Televisa.
«Me faltaba una asignatura cuando empecé a trabajar en televisión»
En 2015, tras el fichaje de Casillas por el Oporto, Sara solicitó una excedencia en Mediaset y se mudó a Portugal. Este traslado marcó un cambio de rumbo profesional hacia terrenos más creativos y pausados. En ese momento, co fundó, junto a su amiga y también periodista Isabel Jiménez, la exitosa firma de ropa sostenible Slowlove, un proyecto de estilo de vida que terminó siendo adquirido por el grupo Tendam (Cortefiel). En 2016 regresó puntualmente a la pantalla para presentar Quiero ser, un talent show de moda en Divinity. En 2021, tras volver a Madrid, regresó a sus orígenes con el programa de entrevistas musicales y culturales Que siga el baile en Radio Marca, un formato íntimo muy alejado de la tensión del periodismo deportivo de sus inicios.
En todos estos años, Carbonero ha sabido reinventarse. Pasó de la vorágine diaria de las redacciones de deportes y los campos de fútbol a construir un perfil de comunicadora polifacética, empresaria de éxito y prescriptora de estilo, demostrando una gran madurez profesional. Además de seguir adelante con su proyecto de moda, Carbonero ha pasado, en los últimos meses, por distintos baches, relacionados con su salud y la muerte de su madre Goyi. Fue su progenitora quien siempre animó a Sara a estudiar y terminar la carrera de Periodismo que comenzó.
El paso de Sara Carbonero por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) estuvo marcado por el contraste entre su timidez inicial, el impacto de su presencia en las aulas de la mítica facultad de Ciencias de la Información y un temprano éxito laboral que dinamitó sus planes académicos. En una facultad tan masiva como la de la Complutense, Sara no pasaba desapercibida. Antiguas compañeras de clase de su promoción han revelado que en las aulas la apodaban cariñosamente «Pocahontas» debido a sus rasgos; sus llamativos ojos claros, su tez morena y su larguísima melena oscura. Quienes compartieron pupitre con ella recuerdan que, a pesar de captar la atención de la clase entera cada vez que entraba a un examen, era una chica bastante discreta, normal y tímida.
Sara cursó los primeros años con total normalidad hasta que en tercer curso la teoría de las aulas se vio superada por la práctica real. En 2004 consiguió una beca en Radio Marca. Lo que iba a ser una estancia temporal de prácticas se convirtió rápidamente en un contrato laboral debido a su buen hacer. l ritmo de una redacción de deportes diaria —con horarios partidos, retransmisiones de fin de semana y viajes— chocó frontalmente con la rigidez de las clases de la Complutense. Poco después llegó su salto a la televisión nacional con laSexta, trabajando jornadas de hasta ocho horas diarias, lo que le impidió mantener el ritmo de asistencia a la universidad.
A causa de esa vorágine mediática, a Sara le quedaron solo una o dos asignaturas para colgar el título en la pared. Durante años, la opinión pública y los sectores más críticos del periodismo utilizaron el dato de que «no había terminado la carrera» para cuestionar su estatus, especialmente durante el bum mediático del Mundial de 2010. Ella siempre llevó esta situación con cierta resignación, explicando que la televisión la absorbió por completo y que le resultó imposible encajar los horarios de los exámenes de la UCM con sus coberturas de informativos. En 2017, mientras residía de forma mucho más tranquila en Oporto (Portugal) junto a Iker Casillas, Sara decidió que era el momento de saldar esa cuenta pendiente. Se matriculó de nuevo para intentar aprobar las materias que le faltaban antes de que se extinguiera definitivamente su plan de estudios antiguo y entrara en vigor el plan Bolonia.
Ella misma bromeó en su blog personal en aquella época diciendo que, tras más de diez años alejada de los libros y habiendo sido madre, sentía que le costaba memorizar y que se sentía «como Dori en Buscando a Nemo», reflejando lo difícil que es volver a la universidad después de haber estado en la primera línea del periodismo nacional. Aunque Sara habló con mucha naturalidad de que retomaba sus estudios, no se sabe si los terminó o no.