El nombre de Mikel Landa se escucha en la caravana del Tour de Francia. No forma parte de ella, de nuevo por infortunios, pero está … ahí. Presente en las conversaciones sobre la que puede ser una de las historias con mayor significado de la última década. El 31 de diciembre acaba contrato con el Soudal Quick-Step y desde hace meses se especula con su futuro. Tal y como publicó ‘Deia’ y ha confirmado este periódico, el Euskaltel y el ciclista alavés esperan sellar en las próximas semanas la alianza que vuelve a unir al ciclista vasco más mediático con la formación naranja.

Según las fuentes consultadas, Landa y Euskaltel tienen un compromiso verbal para sellar su regreso. El fichaje aún no está cerrado. Y no se podrá anunciar hasta, como mínimo, el 1 de agosto, por la normativa de la UCI. Pero la sintonía es total y la operación no dependerá del resultado deportivo del conjunto vasco. Aunque se quede fuera del top-30 de equipos con acceso a las invitaciones de las tres grandes vueltas (ocupa la posición 31ª en estos momentos), el escalador de Murgia no tendría problema en recalar en el equipo de casa.

Su movimiento tendría un componente sentimental que mitigaría las mayores aspiraciones tanto deportivas como económicas que el alavés ha podido tener desde su explosión en el Giro del 2015. La noticia comenzó a expandirse en forma de rumor unas semanas antes de la Itzulia. El Soudal, que con la salida de Evenepoel vuelve a reciclarse como un equipo de clásicas y sprinters, no iba a ofrecer la renovación. Landa sería agente libre. Pero el Euskaltel cerraba filas. Sabían del deseo de Landa de acabar su carrera vestido de naranja. El alavés siempre lo ha manifestado. Su fichaje no era impensable pero sí improbable. Pero con el paso de los meses, la operación ha madurado hasta el punto de estar cerca de sellarse.

Camino de los 37 años en diciembre y con una carrera profesional que comenzó en 2009 con el equipo Orbea, Landa enfila el epílogo de una trayectoria teñida de naranja solo entre 2011 y 2013. El trienio le supo a poco. No tuvo dudas en reflotar a la Fundación Euskadi en 2017, ejerciendo como presidente durante su reconstrucción de la categoría Continental hasta la vuelta de Euskaltel y el retorno del profesionalismo. Con ello, tuvo que dimitir para no incurrir en un conflicto de intereses. Ahora, tanto el ciclista como el equipo son conscientes de que su unión puede suponer un filón mediático para el equipo. Un punto de inflexión fuerte tanto para el presente y el futuro.

Entretanto, el zuyano tiene previsto volver a la competición el 1 de agosto en la Clásica de San Sebastián y en la Vuelta a Burgos, con un recorrido montañoso como acostumbra. La Vuelta a España volvería a ser uno de sus objetivos de final de temporada para quitarse el mal sabor de boca que le deja el 2026 desde la caída de la Itzulia. La fractura pélvica provocó primero que tuviera que renunciar al Giro de Italia y después también al Tour de Francia.

Fichaje de Hodei Muñoz

Para tratar de acabar la temporada entre los 30 mejores equipos, el Euskaltel tiene cerrada la incorporación del alavés Hodei Muñoz. El Luiaondo, en el Valle de Ayala, cumplirá 20 años el 1 de agosto, día que podrá vestir de naranja. El equipo naranja alcanzó un acuerdo con el filial del Soudal para anunciar su incorporación en los próximos días. Además, también promocionarán al menos dos jóvenes del equipo filial, el bilbaíno Marco Martín y el guipuzcoano Kepa Ormazabal.