Paula De las Heras

07/07/2026 a las 17:53h.

La intención de Pedro Sánchez era viajar a la cumbre de la OTAN que se celebra en Ankara junto a su esposa, Begoña Gómez, como … han hecho otros mandatarios de los países aliados, pero la decisión del juez Juan Carlos Peinado de retirarle el pasaporte y la negativa del juez que lo sustituye en sus vacaciones estivales, Antonio Viejo, de concederle el permiso para asistir a la cena ofrecida este martes por el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, en el Complejo Presidencial de Beştepe. Las autoridades del país anfitrión, sin embargo, no debían estar al tanto del asunto. A la mujer del presidente del Gobierno, se le esperaba, de hecho, en este evento internacional. O a eso apuntan las imágenes de la llegada del jefe del Ejecutivo al aeropuerto de la capital turca, en el que el comité de bienvenida le esperaba con dos ramos de flores que han provocado un mutuo desconcierto.

Sánchez acude a este encuentro, un año después de la cumbre de La Haya, en la que se convirtió en el blanco de las críticas de Trump por su por su negativa a asumir el objetivo del 5% del gasto militar, solo en el plano afectivo. Pero en Moncloa aseguran que políticamente está más acompañado que en 2025. El presidente acude a a esta cita pertrechado de datos sobre la aportación de España a la OTAN, el extraordinario aumento de la inversión en defensa y su implicación en las misiones de la Alianza, para intentar contrarrestar los posibles ataques del presidente estadounidense. Pero es cierto que ni la declaración que se firmará el miércoles pone ya el foco en la cifra mágica impuesta por el líder de la primera potencia mundial ni él es ya el principal socio europeo hacia el que Trump dirige sus ataques.

En su primera intervención en la cumbre, junto a Erdogan, a primera hora de la tarde de este martes, el presidente de Estados Unidos no mencionó, por lo pronto, ni una sola vez al jefe del Ejecutivo español y, sin embargo, sí expresó, a preguntas de la prensa, su malestar con Reino Unido, Francia, Italia y Alemania por no apoyarle en su reciente ofensiva contra Irán. Eso no quiere decir, sin embargo, que Sánchez -que, por otro lado, se toma sus ataques no solo con deportividad sino con el regusto de saber que le ayudan a proyectar su imagen de líder progresista tanto fuera como dentro de España- esté libre de nuevos exabruptos. Hace unos días, durante un discurso en Dakota del Norte, no en vano, Trump insistió en que España no es «muy buen miembro» de la OTAN y añadió amenazador: «Pero pronto aprenderán».