La psoriasis está considerada una enfermedad inflamatoria crónica en la que las células T del sistema inmunitario, cuya función es reconocer sustancias nocivas e invasores como virus y bacterias, se vuelven hiperactivas y liberan sustancias señalizadoras que hacen que las células de la piel crezcan más rápido de lo normal. …
La psoriasis está considerada una enfermedad inflamatoria crónica en la que las células T del sistema inmunitario, cuya función es reconocer sustancias nocivas e invasores como virus y bacterias, se vuelven hiperactivas y liberan sustancias señalizadoras que hacen que las células de la piel crezcan más rápido de lo normal. Al mismo tiempo, las células Treg, los reguladores del sistema inmunitario, funcionan mal y no pueden ralentizar la respuesta inmunitaria como deberían. Esto provoca enrojecimiento, descamación e inflamación de la piel.
Las placas de psoriasis suelen volver al mismo lugar de la piel donde la enfermedad apareció anteriormente. Existe una memoria inmunológica en las células T, y las células circundantes tienden a volver a las antiguas y bien desgastadas «rutas genéticas» de la psoriasis.
Desde la Universidad de Lund y el Hospital Universitario de Skåne (Suecia) el equipo investigador liderado por Albert Duvetorp, consultor sénior en dermatología e investigador, estudia los factores desencadenantes de la psoriasis, centrándose en el fenómeno ‘Koebner’, mediante el cual el 40% de todos los pacientes afirman haber desarrollado psoriasis en relación con una lesión cutánea, por ejemplo, cortes, arañazos o quemaduras, entre otros.
«Nuestro objetivo es encontrar un patrón de proteína para la psoriasis que pueda proporcionar pistas sobre cómo se activa la enfermedad por diferentes desencadenantes como infecciones, estaciones o estrés. Si podemos identificar biomarcadores, ese conocimiento podría usarse para personalizar el tratamiento. Dado que la psoriasis suele variar con el tiempo, los biomarcadores podrían permitir iniciar el tratamiento justo antes de que un paciente experimente un brote», explicó el prof. Duvetorp.
Y es que las investigaciones más novedosas sobre la psoriasis no se centran únicamente en bloquear las sustancias de señalización inflamatorias, sino también en comprender cómo funcionan los mecanismos de frenado del sistema inmunitario —incluidas las células Treg— y por qué fallan en esta enfermedad.
La obesidad empeora la patología dermatológica
Por otra parte, están teniendo en cuenta los efectos de la obesidad sobre dicha patología dermatológica, partiendo de que hay evidencia de que la obesidad la empeora. Las personas con sobrepeso suelen tener una psoriasis más problemática. El tejido adiposo aumenta la inflamación, agrava las lesiones y reduce la eficacia del tratamiento. La obesidad también implica un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hígado graso, diabetes y síndrome metabólico, afecciones que suelen presentarse junto con la psoriasis.
«Existen varios estudios sobre la dieta que demuestran que los pacientes con psoriasis grave generalmente tienen peores hábitos alimenticios que aquellos con la forma más leve. Sin embargo, al modificar el estilo de vida, se puede influir parcialmente en la enfermedad», indicó, al respecto, el prof. Duvetorp.
«También se están realizando estudios sobre cómo los fármacos para perder peso, junto con los inhibidores de las sustancias de señalización, pueden afectar a la enfermedad, dado el papel fundamental de la obesidad en el desarrollo de la psoriasis», según el prof. Duvetorp.
Por otra parte, el tratamiento más novedoso de la psoriasis se basa en suprimir las células T, lo que reduce el número de células T de memoria y ayuda al cuerpo a restaurar los cambios epigenéticos. Los pacientes que no han tenido la enfermedad durante mucho tiempo y que responden rápidamente a estos medicamentos en particular parecen restablecer la memoria de la psoriasis en mayor medida. Por otra parte, «los fármacos biológicos inyectables, que inhiben las sustancias de señalización de las células T, siguen siendo asequibles y eficaces, y van ganando terreno», concluyó el prof. Duvetorp.