Como suele ocurrir con las grandes fortunas, la del diseñador Valentino Garavani, fallecido el pasado 19 de enero en Roma, a los 93 años, sin herederos legítimos, se ha mantenido durante un tiempo como el mayor de los secretos. Tras su muerte, que la industria de la moda lloró como la de un padre, poco o nada se supo de quiénes serían los beneficiarios elegidos de su inmenso patrimonio. Esta fortuna, valorada en cientos de millones de euros, incluye un yate de 46 metros, villas (en plural), un castillo en Francia y valiosas obras de arte (entre ellas, de Picasso y Warhol), además de inversiones financieras y efectivo en cuentas extranjeras. Ahora, el periódico italiano Corriere della Sera ha arrojado algo de luz al secreto guardado durante más de cuatro meses desde su muerte, descubriendo que la leyenda de la moda no falleció dejándolo todo por hacer, sino que nombró como única heredera a una fundación de Liechtenstein.

El diario italiano, que ha tenido acceso a un testamento que el modisto entregó a un notario suizo en 2023, localiza a este heredero sorpresa en una dirección en la capital del principado, Vaduz. Allí, en el número 6 de la calle Heiligkreuz de esta urbe de 5.600 habitantes, en las oficinas del bufete de abogados y fideicomisos Marxer, se encuentra la Fundación Valentino Garavani – Giancarlo Giammetti, que ha sido designada como “única heredera” del diseñador. En este punto, el periódico recuerda que ya existía otra fundación a nombre de Valentino en Roma, pero esta sin ánimo de lucro: la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti, que desde su creación en 2016 centraliza la misión filantrópica de sus fundadores; estos son la leyenda de la moda y su amigo, socio y pareja durante muchos años, Giancarlo Giammetti.

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Pero la fundación que ahora se ha descubierto tiene otra finalidad. Siempre según la investigación de la cabecera de prensa italiana, Valentino, que murió sin restricciones sobre a quién legar su fortuna (sin hijos), entregó su testamento al notario Rolf Schneider en la localidad suiza de Gstaad el 29 de marzo de 2023, quedando así su sucesión regida por la ley suiza. Corriere publica además que el testamento fue depositado en Italia el 21 de enero, dos días después del fallecimiento y dos días antes del funeral. Se ejecutó en los meses siguientes, comenzando el 15 de abril de 2026, cuando la fundación en Liechtenstein “aceptó expresamente la herencia”.

Desde entonces, muchas de las piezas más valiosas de la “colección” Valentino están registradas a nombre de esta fundación heredera, aunque el proceso aún se está cursando. De momento, ya posee una villa de 30 habitaciones en la Vía Apia, el yate de Valentino y las actividades operativas de la fundación homónima en Italia. Como apunta el diario, es posible que la voluntad de Valentino al legar su herencia a esta fundación fuera mantener el patrimonio unido y asegurar la gestión continua de sus bienes (inmuebles, obras de arte…), con vistas a que estos fueran a parar a las personas cercanas a él, así como a quienes promueven y transmiten su cultura.

Los documentos ejecutivos consultados señalan que el testamento “prevé un único heredero y una serie de legados”. Entre quienes podrían beneficiarse de los bienes gestionados a través de la fundación de Liechtenstein estarían quien era pareja del modisto a su muerte, Vernon Bruce Hoeksema, así como Giancarlo Giammetti, el sobrino de Valentino —Piero Villani, hijo de su hermana Wanda, fallecida en 1997—, la familia de su relaciones públicas, el brasileño Carlos Souza y, por último, su fundación filantrópica en Roma.

Sobre la joya de la corona del testamento de Valentino, el Château de Wideville, un castillo del siglo XVI cerca de París, es desde junio propiedad de Succession Valentino Garavani. Esta sociedad está representada por Giancarlo Giammetti, Ronald Feijen y Marc Bonnant, los tres albaceas del testamento de Valentino, según publica Corriere della Sera. Precisamente ellos desempeñan un papel fundamental en la ejecución efectiva del plan sucesorio del diseñador, incluyendo la venta de una serie de activos —entre los que se espera que esté el castillo— para, entre otros objetivos, satisfacer a los beneficiarios de su legado.

Nacido en Voghera, una localidad entre Milán y Génova, en 1932, Valentino Ludovico Clemente Garavani eligió su nombre de pila, simplemente Valentino, para fundar su firma en Roma, en 1959. Se había formado en París, a donde se mudó a los 17 años, movido por su vocación por la moda, y gracias al apoyo de su madre, quien pagó ese viaje decisivo para su carrera. Allí asistió a la École des Beaux-Arts de la Chambre Syndicale de la Couture Parisien y aprendió el oficio en los talleres de costura de Jean Dèsses y Guy Laroche. De regreso a Italia, saltó a la fama a partir de 1962 con su primer desfile en el Palazzo Pitti de Florencia, un triunfo unánime. El diseñador vendió su marca en 1998, aunque mantuvo sus cargos, y se retiró definitivamente en 2007.