Los pacientes trasplantados de riñón presentan una alta prevalencia de infección por el virus del papiloma humano (VPH) y de lesiones anales potencialmente precancerosas, incluso en ausencia de conductas sexuales de riesgo. Así lo pone de manifiesto el estudio DIANA II, desarrollado en el Hospital Germans Trias i Pujol de …


Los pacientes trasplantados de riñón presentan una alta prevalencia de infección por el virus del papiloma humano (VPH) y de lesiones anales potencialmente precancerosas, incluso en ausencia de conductas sexuales de riesgo. Así lo pone de manifiesto el estudio DIANA II, desarrollado en el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona) y presentado en el 9.º Congreso de la Sociedad Española de Trasplante (SET), celebrado el pasado mes de mayo en A Coruña.

El VPH es un virus muy frecuente que se transmite principalmente por contacto sexual y que puede causar distintos tipos de cáncer, entre ellos el anal y el de cuello uterino. En el caso de los pacientes trasplantados, la inmunosupresión crónica necesaria para evitar el rechazo del órgano favorece la persistencia de la infección y aumenta el riesgo de desarrollar lesiones.

El estudio incluyó a 81 pacientes trasplantados renales, la mayoría hombres y con una edad media de 59 años. Ninguno había sido vacunado frente al VPH ni tenía antecedentes relevantes de infecciones de transmisión sexual. A todos se les realizaron pruebas específicas para detectar el virus y posibles alteraciones celulares. Los resultados muestran que el 18,52% de los pacientes presentaba infección anal por VPH. De ellos, el 86,7% correspondía a variantes de alto riesgo oncogénico. Además, el 20% de los pacientes infectados presentaba alteraciones en la citología anal y un 7% desarrollaba lesiones de alto grado, consideradas precursoras de cáncer.

En las mujeres, la prevalencia de infección por VPH en el cuello uterino fue menor (13,8%), aunque también se detectaron alteraciones celulares. El estudio identificó asimismo factores asociados a una mayor probabilidad de infección, como un menor tiempo desde el trasplante, determinadas prácticas sexuales o un mayor número de parejas en los varones. Uno de los hallazgos más relevantes es que la infección y las lesiones aparecen incluso en pacientes que no refieren conductas sexuales de riesgo, lo que refuerza la necesidad de una vigilancia activa en esta población.

Los resultados evidencian la importancia de implantar programas de cribado sistemático del VPH en pacientes trasplantados renales, tanto a nivel anal como cervical y en ambos sexos, así como de reforzar las estrategias de vacunación. Según los autores, estas medidas podrían tener un impacto relevante en la prevención del cáncer y en la mejora de la calidad y la esperanza de vida de estos pacientes.

El mayor encuentro sobre trasplante de España

Este estudio se presentó en el 9.º Congreso de la Sociedad Española de Trasplante (SET), celebrado del 14 al 16 de mayo en A Coruña, en el que se reunieron 500 especialistas de todo el país y del ámbito internacional para abordar los principales avances en trasplante de órganos sólidos, desde los aspectos clínicos hasta las nuevas estrategias de prevención y tratamiento, así como la mejora de los resultados y la disponibilidad de órganos. Todo ello, con el objetivo común de seguir mejorando la supervivencia y la calidad de vida de las personas trasplantadas.

Se trata del mayor encuentro de especialistas en trasplante de España. Su programa científico incluyó sesiones plenarias, mesas redondas, foros técnicos y la presentación de más de 300 comunicaciones de estudios científicos orientados a fomentar el intercambio de conocimiento entre profesionales, con ponentes de reconocido prestigio, y a impulsar la mejora continua en la atención a los pacientes trasplantados.

Entre los aspectos más relevantes abordados destacan las últimas novedades en inmunología del trasplante; la ciencia traslacional y la innovación en red, con avances en genómica, big data, inteligencia artificial y nuevos biomarcadores; los nuevos retos de los trasplantes en Europa; las tecnologías emergentes y la digitalización; la importancia de los equipos multidisciplinares; la necesidad de aumentar el número de donantes renales; el cáncer y las enfermedades infecciosas en esta área; la colaboración entre España e Iberoamérica; la técnica quirúrgica como motor de innovación en los trasplantes de órganos abdominales y torácicos; la creación de comunidad en el trasplante pediátrico, y la visión de los pacientes sobre el trasplante y la vida después de un injerto.