Los hombres de Jaume Ponsarnau ya conocen sus contrincantes para su esperado regreso a la Basketball Champions League (BCL). Tras dejar atrás su etapa dorada … en la FIBA Europe Cup, en la que sumaron dos títtulos consecutivos, la franquicia de Miribilla se prepara para un desafío de mayor calibre, midiéndose a la segunda élite del Viejo Continente. El destino ha querido que el conjunto bilbaíno quede encuadrado en el Grupo G, donde se verá las caras con un histórico y exEuroliga como el Alba Berlín –flamante campeón de la liga alemana–, el bosnio Igokea m:tel y el Slavia Praga, club heredero del Nymburk, viejo conocido para los vizcaínos.

De hecho, el Surne Bilbao ya se ha enfrentado a los tres equipos durante los últimos años. Compitió frente al Alba Berlín en la F4 de Vitoria en la EuroCup, y también en las campañas 2016-2017 y 2017-2018; se vio las caras con el Igokea en la Champions 2022-2023; y se midió al Nymburk, ahora Slavia Praga, en las ediciones 2008-2009, 2009-2010 y 2012-2013 de la EuroCup, y en la BCL de la 2022-2023.

Si bien el cruce con el conjunto alemán –un claro aspirante al título– marca el nivel de exigencia, la fortuna sonrió a los de Ponsarnau al evitar a los grandes colosos de los bombos uno y tres, como el AEK Atenas, el Galatasaray y el actual campeón Rytas Vilnius.

El sorteo se celebró ayer en un entorno de gala, en la Casa Patrick Baumann de Baloncesto en Mies (Suiza). En la sede de la FIBA y arropados por la historia de sus instalaciones, los representantes de los clubes asistieron a una ceremonia donde se respiraba la ambición de un torneo que no deja de crecer. Con el Rytas Vilnius entregando simbólicamente el trofeo ganado el pasado año en Badalona, el acto sirvió para recordar que esta undécima edición cuenta con 54 equipos de 29 países, de los cuales 32 configurarán la fase de grupos.

Un detalle fundamental, que marcará la ambición de los clubes este año, es la nueva conexión con la NBA Europe. La BCL se ha consolidado como el puente natural hacia esta ambiciosa iniciativa: el campeón de esta edición se asegurará una plaza directa en la futura competición continental.

Camino hacia el trofeo

En lo meramente deportivo, el Surne Bilbao parte con el objetivo de navegar los nueve meses de competición y los 206 partidos que aguardan en el camino hacia la Final Four. La nueva aventura europea de los hombres de Ponsarnau comenzará el 6 de octubre. Una vez disputada la primera fase de grupos, los primeros clasificados marcharán directamente al Top-16, mientras que los segundos y los terceros jugarán la criba del play-in. Los últimos quedarán eliminados.

En esta fase no habrá sorteos, sino que se enfrentarán el segundo de la liguilla A con el tercero de la B y así sucesivamente. Los ganadores de una serie al mejor de tres se unirán a los líderes. Entonces se formarán otros cuatro grupos compuestos por cuatro clubes y los dos primeros se clasificarán a los cuartos de final. La fórmula volverá a ser la misma: una eliminatoria al mejor de tres, y disputarán la Final Four con el trofeo europeo en el punto de mira.

Los rivales del Grupo G

Alba Berlín (Bombo 2): El Alba Berlín llega al Grupo G con el peso de la historia sobre sus hombros. Consolidado como el referente del baloncesto germano –tras coronarse como campeón de la liga de su país–, su currículum es imponente: 11 títulos de la Bundesliga y una trayectoria constante en la Euroliga, competición que abandonó hace dos años por razones económicas. Esta temporada, su juego estará orquestado por la inteligencia y visión de juego de Martin Hermannsson, un base capaz de destrozar defensas con su lectura. Junto a él, el alero Malte Delow aporta una versatilidad física que permite a los berlineses alternar ritmos de partido con total solvencia. Para la plantilla dirigida por Jaume Ponsarnau, enfrentarse al Alba supondrá el examen definitivo para medir sus verdaderas opciones en esta Basketball Champions League 2026-2027.

Slavia Praga (Bombo 1): El Slavia Praga representa el nuevo paradigma del baloncesto checo tras su estratégica alianza con el Nymburk. Esta fusión ha inyectado un capital técnico y humano que busca elevar a la capital checa a la primera plana continental. Lo que antes era un nombre histórico, hoy es un proyecto moderno, diseñado para imponer un baloncesto de ritmo alto, transiciones rápidas y un despliegue atlético notable. Su plantilla combina la experiencia de veteranos curtidos en batallas de FIBA con talento emergente que ve en la BCL su escaparate al estrellato. Es un conjunto peligroso por su imprevisibilidad y la incógnita de su verdadero nivel. Evitar a los «grandes» del bombo uno ha sido una suerte para la franquicia vizcaína, pero subestimar el hambre de este Slavia renovado y con la ambicion de un nuevo proyecto sería un error táctico fatal.

Igokea m:tel (Bombo 3): El Igokea es, por antonomasia, el equipo rocoso que nadie quiere visitar en una noche fría de invierno. Desde Laktasi, Bosnia, llegan con la vitola de dominadores implacables de su competición doméstica –salvo las dos campañas anteriores, en las que perdieron ambas finales con el histórico Bosna–, una superioridad que han labrado a base de intensidad física y una defensa que roza el límite del reglamento. Su estilo es una oda a la escuela balcánica: contacto constante y juego al poste bajo. Bajo las órdenes de un cuerpo técnico que maximiza cada posesión, destacan figuras del americano Pierre-Louis, un anotador compulsivo, y Strahinja Gavrilović, cuya presencia en la pintura es fundamental para contener el juego interior rival. El Surne Bilbao sabe que el éxito en el grupo pasa, obligatoriamente, por salir ileso de su visita a Bosnia.