Un desconocido retrato de Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, Conde-duque de Olivares, atribuido a Diego Velázquez, ha sido localizado en una colección privada de España. El hallazgo, revelado por el director del Instituto de Artes de Detroit, Salvador Salort-Pons, ha sido publicado recientemente en la revista Ars Magazine. Este experto llevaba más de dos décadas tras la pista de esta pintura, concretamente desde que encontró documentación que mencionaba su existencia mientras realizaba su doctorado en Historia del Arte en Italia.
A finales del año pasado, Salort-Pons recibió una comunicación de los propietarios de una colección privada que lo invitaban a examinar un lienzo. Tras someterlo a diversos y exhaustivos análisis, llegó a la conclusión de que se trataba de aquel anhelado retrato, el cual hasta entonces no había sido localizado ni estudiado por los especialistas. El hallazgo representa un paso fundamental para entender la técnica pictórica del maestro sevillano durante sus primeros años en Madrid, un periodo del que se conservan pocas obras documentadas.
Según detalla el experto, la pintura, titulada Conde-duque de Olivares con armadura, data del año 1626, poco tiempo después de que Velázquez se trasladara desde Sevilla a la capital para ponerse al servicio del rey Felipe IV. La obra fue entregada como obsequio a la legación papal que había viajado de manera extraordinaria a la Corte, formando parte de un encargo que también incluía un retrato de Francesco Barberini, cardenal y sobrino del papa Urbano VIII.
Diego Velázquez. El conde-duque de Olivares con armadura. Óleo sobre lienzo. 60 x 48 cm. Colección particular.
El valioso lienzo permaneció en la colección de la familia Barberini en Roma hasta finales del siglo XVII. Sin embargo, en la actualidad se desconoce el recorrido exacto que siguió a lo largo de los siglos hasta terminar en la colección privada española donde ha sido finalmente redescubierto. Para ratificar su autenticidad de forma incontestable, Salort-Pons recomendó realizar un minucioso estudio técnico que ha incluido radiografías, análisis de pigmentos e imágenes infrarrojas.
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Este cuadro forma parte de una serie de cuatro retratos del valido que Velázquez ejecutó entre los años 1623 y 1626. Las otras tres versiones se custodian hoy en día en el Museo de Arte de São Paulo, la Hispanic Society of America de Nueva York y la colección Várez Fisa, en España. A diferencia de las obras ya célebres, en las que el poderoso aristócrata aparece representado como un hombre de Estado dentro de su despacho, en este nuevo retrato se le muestra por primera vez con armadura.
Tal y como recuerda Salort-Pons, en aquella época el personaje histórico se encontraba inmerso en el diseño de un proyecto de centralización militar para todos los reinos de la Corona española, iniciativa conocida como la Unión de Armas. Aunque en esta composición Velázquez trató de exhibir su virtuosismo, el resultado pudo no haber sido del agrado de la legación papal, dado que muestra al protagonista con una actitud algo melancólica y severa.
La obra, que según las fuentes consultadas por EFE se halla en un excelente estado de conservación, cruzará el océano Atlántico a principios de 2027. Su destino será el Instituto de Artes de Detroit, donde formará parte de una ambiciosa exposición temporal. La muestra tiene el propósito de reunir todos los retratos que Velázquez pintó del conde-duque de Olivares en su primera etapa madrileña, junto con el célebre Retrato de Felipe IV con armadura y banda que atesora el Museo del Prado.