Eva Ledo, consejera de Educación, y los sindicatos, se reunieron el miércoles a última hora de la tarde para atajar la polémica que envuelve a las oposiciones … para el cuerpo de maestros de este año. La consejería se ha comprometido ha realizar una «revisión completa» del proceso opositor de cara al año que viene y «darle una vuelta completa al proceso para solventar los problemas detectados», según confirman fuentes sindicales a EL COMERCIO. Todo ello después de registrar un índice de aprobados de apenas un 34,66% entre los aspirantes que rellenaron la primera fase de la prueba.
La consejería también ha hecho públicos los datos de la convocatoria de este año, otra de las reivindicaciones que habían planteado desde la comunidad educativa. Según los datos publicados, fueron admitidas 6.014 personas, aunque hasta un 40,4% no se presentó o abandonó en los primeros 15 minutos en blanco. Presentarse a la oposición es, en muchos casos, un requisito para poder mantener plazas de interinidad o aguardar a futuros contratos que salen por bolsa de trabajo, situación que podría explicar el alto porcentaje de pruebas ausencias.
De los 3.584 aspirantes que sí realizaron la prueba, se han contabilizado 1.314 aprobados, equivalente a un 36,66%, poco más de un tercio. La segunda fase ya está en marcha, y el malestar entre los futuros docentes se mantiene, ya que reclaman falta de organización a la hora de entregar y preparar la defensa y exposición de la unidad didáctica, de la transparencia a la hora de acceder a los exámenes y los procesos de reclamación de notas.
De hecho, Ledo también garantizó que, a partir del año que viene, los opositores podrán presentar alegaciones y reclamar nota una vez finalice la primera prueba. Según el proceso actual, solo es posible presentarlas al concluir todo el proceso. Desde CC OO, lamentan que «no solo es el hecho de no presentar alegaciones, sino que además se hace a ciegas, ya que no se puede ver el examen hasta meses después».
Desde el sindicato también han asegurado que «los problemas vienen repitiéndose cada año a pesar de las propuestas de mejora» y aunque «agradecemos que se nos recibiese con celeridad tras solicitar la reunión», lamentan que los compromisos adquiridos son «insuficientes» y mantienen la postura de que el proceso no es «garantista, sino oscurantista». La consejería, sin embargo, defiende que las pruebas son «totalmente garantistas y transparentes» a pesar de las futuras reformas.