Un equipo investigador ha identificado dos localizaciones en el ADN circulante cuyo grado de metilación permite distinguir el cáncer epitelial de ovario. En muestras tumorales, la hipermetilación en estas localizaciones fue más de diez veces mayor que en el tejido sano de control, mientras que, en el ADN circulante, la …


Un equipo investigador ha identificado dos localizaciones en el ADN circulante cuyo grado de metilación permite distinguir el cáncer epitelial de ovario. En muestras tumorales, la hipermetilación en estas localizaciones fue más de diez veces mayor que en el tejido sano de control, mientras que, en el ADN circulante, la diferencia fue hasta cuatro veces mayor, lo que confiere a estos dos biomarcadores un elevado potencial diagnóstico. Los científicos también identificaron una tercera localización con hipermetilación consistente en el tejido tumoral, aunque no fue evaluable en suero. El conjunto de las tres localizaciones resultó altamente informativo en términos diagnósticos, ya que su hipermetilación fue hasta 30 veces mayor en el tumor que en el tejido normal.

Manisha Sachan, investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Motilal Nehru y directora del estudio, afirma que estos resultados se enmarcan en la necesidad urgente de disponer de biomarcadores fiables para detectar un tumor que suele diagnosticarse cuando ya se encuentra en fases avanzadas y cuya heterogeneidad molecular dificulta su reconocimiento precoz. La científica añade que, a diferencia de otros biomarcadores, la metilación del ADN es un proceso estable y reproducible, detectable con elevada especificidad en biopsias líquidas, lo que la convierte en una herramienta idónea para el diagnóstico mínimamente invasivo.

Además, la selección de localizaciones CpG individuales, en lugar de regiones CpG amplias, puede mejorar la precisión diagnóstica al evitar interferencias derivadas de patrones de metilación heterogéneos, asegura Sachan. La validación de este método en cohortes más amplias y diversas será esencial para trasladar los hallazgos a la práctica clínica, concluye la investigadora.


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