El Grupo Lantania ha presentado su Plan Estratégico 2026-2030 con el objetivo de duplicar su tamaño hasta alcanzar una facturación de 1.100 millones de euros al final del periodo. La compañía prevé además elevar su Ebitda hasta 75 millones de euros, más de tres veces el nivel estimado para el cierre de 2026, en una nueva etapa marcada por la búsqueda de una mayor rentabilidad, la generación de caja y la expansión internacional.
El negocio del agua se perfila como una de las principales palancas de crecimiento del grupo. Y buena parte de esa estrategia seguirá teniendo su centro de gravedad en Sevilla. Durante la presentación del plan, el presidente de Lantania, Federico Ávila, confirmó que la sede de NMDC Lantania Water permanecerá en Cartuja TechPark y avanzó que existe un plan para reforzar el equipo técnico de la compañía en la capital andaluza.
La empresa contempla cerrar 2026 con unos ingresos de 531 millones de euros, un 16% más que en 2025, superando así los objetivos fijados en el anterior plan estratégico. El Ebitda se situará previsiblemente en 21,3 millones de euros, frente a los 13,7 millones registrados el pasado ejercicio.
Para Ávila, el nuevo plan supone el paso a una fase de crecimiento más madura. «Alcanzar los 1.100 millones de euros de facturación nos situará en una nueva escala empresarial y reforzará nuestra capacidad para abordar proyectos de mayor dimensión y complejidad», afirmó durante la presentación en Madrid.
Sevilla se consolida como eje internacional del negocio del agua
La consolidación de Sevilla como centro operativo del negocio del agua fue uno de los mensajes que la dirección de Lantania quiso subrayar durante la rueda de prensa. Ávila explicó que mantener la sede de la nueva sociedad en el parque tecnológico de la Cartuja fue un elemento esencial de la negociación con el grupo emiratí NMDC y definió la ciudad como un hub lógico para el desarrollo de tecnologías relacionadas con el agua.
El directivo confirmó además que los planes de crecimiento de NMDC Lantania Water incluyen el incremento de la plantilla técnica asentada en Sevilla. La compañía considera que el capital humano ha sido uno de los factores determinantes para convertirse en un actor de referencia en desalación y tratamiento de agua en los últimos años.
En este sentido, Ávila reconoció el papel desempeñado por el equipo dirigido por Pedro Almagro, incorporado en gran medida desde Abengoa Water durante el proceso de desmantelamiento de la multinacional sevillana. Según explicó, ese conocimiento se ha complementado con las capacidades aportadas por adquisiciones realizadas en ejercicios anteriores, entre ellas Soil Tratamiento de Aguas Industriales y Deisa, antigua filial de aguas de Comsa.
La dimensión alcanzada por esta actividad se refleja en los contratos acumulados en los últimos años por la división de agua, que ha aportado 804 millones de euros de negocio al grupo. Ese crecimiento ha permitido a la compañía situarse entre los principales referentes internacionales en desalación y tratamiento de agua.
La apuesta por el agua ha permitido a Lantania ganar peso internacional hasta situarse entre las principales referencias mundiales en desalación. El grupo considera que la permanencia de estas capacidades en Sevilla refuerza el papel de la ciudad dentro de una actividad con una creciente demanda global vinculada al estrés hídrico y a la necesidad de nuevas infraestructuras de abastecimiento.
La alianza con NMDC impulsa la nueva fase de crecimiento
Uno de los pilares del nuevo plan es la alianza alcanzada con NMDC Group. La operación, cerrada en junio, supuso la adquisición por parte del grupo emiratí del 51% de Lantania Aguas, que posteriormente pasó a operar bajo la marca NMDC Lantania Water, mientras que la compañía española mantiene el 49% restante.
La sociedad nace con el objetivo de reforzar las capacidades conjuntas en desalación, potabilización, depuración y tratamiento industrial de agua. Según explicó Ávila, la combinación de la capacidad constructora y financiera de NMDC con la ingeniería desarrollada por Lantania permite abordar proyectos EPC completos y competir por contratos de mayor volumen en mercados internacionales.
La alianza ya ha comenzado a traducirse en nuevos contratos. Entre ellos figura la reciente adjudicación de la desaladora de Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, uno de los primeros proyectos obtenidos tras la integración de ambas compañías.
Preguntado por el valor económico de la operación, Ávila evitó facilitar cifras al considerarlas confidenciales. No obstante, defendió que el verdadero interés de la transacción radica en el potencial industrial generado por la asociación. Según afirmó, incluso ante propuestas económicamente superiores, Lantania habría optado por NMDC por las sinergias derivadas del acuerdo y por las oportunidades de crecimiento que ofrece para los próximos años.
Más rentabilidad para sostener el salto hasta 2030
El nuevo plan estratégico se apoya en un cambio de enfoque. Tras varios años centrados en ganar tamaño y presencia internacional, la compañía quiere elevar sus márgenes y reforzar su posición financiera. La meta pasa por alcanzar un Ebitda de 75 millones de euros en 2030, apoyándose en negocios con mayor valor añadido y en una gestión más orientada a la rentabilidad.
Entre las líneas que contribuirán a ese crecimiento figura el desarrollo de actividades de operación y mantenimiento de infraestructuras, un ámbito que la compañía considera especialmente atractivo para generar ingresos recurrentes. Lantania tampoco descarta participar de forma selectiva en proyectos concesionales cuando las condiciones del mercado lo permitan.
La estrategia contempla además nuevas oportunidades en mercados como las infraestructuras digitales, el sector de defensa y el desarrollo internacional. La compañía considera especialmente relevante su presencia en Polonia a través de Balzola Polska, posición que podría facilitar su participación futura en proyectos ligados a la reconstrucción de Ucrania.
Junto a ello, Lantania prevé acelerar la incorporación de inteligencia artificial, automatización y sistemas avanzados de control de obras para mejorar la productividad y reforzar la gestión de riesgos. La compañía, que cuenta con presencia en 17 países y más de 1.400 empleados, confía en que esta combinación de expansión internacional, especialización en agua y mejora de la rentabilidad le permita alcanzar la dimensión prevista para el final de la década.