El sábado 11 de julio a partir de las 19 horas, el Espacio Micus inaugura la exposición de Chico Bialas (Alemania, 1941) fotografías de moda de los años 80/90. Estas dos décadas fueron testigos de una explosión de creatividad y autenticidad en el mundo de la moda internacional, cuyo centro fue París, con estilos únicos y audaces que siguen siendo aclamados y recreados en la actualidad y Chico Bialas fue uno de los artífices.

Laetitia Casta en una de las fotografías de la muestra de Chico Bialas en Espacio Micus. / Fotos de Chico Bialas
Espacio Micus celebra la exposición de verano que, como cada año, es individual y el artista invitado, Chico Bialas, celebra un aniversario especial para él. Katja Micus, directora del espacio, y el propio artista han realizado una cuidada selección de alrededor de 80 fotografías de una época dorada en el mundo de la moda en París, las décadas de los 80/90. Las fotografías expuestas para la ocasión se han revelado en un prestigioso laboratorio de París, en un papel especial para museos.
Los rostros conocidísimos del mundo de la moda, las afamadas top models de la época: Monica Bellucci, Naomi Campbell, Laetitia Casta, Helena Christensen, entre otras, son algunas de las caras visibles del trabajo de Chico Bialas. Las marcas más prestigiosas de la época —Yves Saint-Laurent, Chanel, Hermès, Cartier— vestían sus modelos y las revistas que hicieron historia: Elle, GQ América, Marie Claire Francia, Marie Claire Italia, Vogue Italia son los materiales de base de esta exposición en que la visión de Chico Bialas marca un antes y un después en su oficio. De hecho, en 2014 se hizo un reconocimiento a su labor en el 12º Festival Internacional de Fotografía de Moda en Cannes.
La fotografía publicitaria y de moda ocupó sus inicios profesionales en la década de los setenta. Fue en 1982 cuando Chico Bialas decide trasladarse con toda su familia a París, lo que coincidió con la llegada de talentos internacionales (como Karl Lagerfeld que transformó Chanel tras asumir su dirección en 1983, devolviendo la casa a su estatus icónico) a las casas históricas de moda que mantuvieron a la capital francesa como el epicentro creativo mundial. La Alta Costura vivió un renacimiento que consolidó su lugar en el sistema de la moda internacional. Los nuevos talentos también dejaron una marca indeleble. Como afirmó el ministro de Luis XIV, Colbert, pronunciando una frase que se volvió profética: «La moda es para Francia lo que las minas de oro del Perú son para España». Chico Bialas estuvo allí, en ese momento irrepetible de la moda francesa, de la Alta Costura, y son sus fotos y sus historias las que nos cuentan cómo fue aquel momento de explosión creativa, testigo y artista imprescindible de aquella época.
En los 80 la moda trascendió las revistas y tuvo un calado social, ya no era exclusiva de la alta sociedad, ya no solo vendía vestidos para ricos; vendía un estilo de vida: bolsos, perfumes, joyas y logotipos que todo el mundo pudiera reconocer y con los que pudiera identificarse, se democratizó. Y lo que hizo distinto a Chico Bialas es que sus imágenes, sus instantáneas, captaron ese estilo de vida que la moda planteaba. No hacía fotos de la modelo y de la ropa, sino que contaba historias, proponía escenas en las que la modelo y la ropa cobraban vida inspiradas en el cine negro norteamericano, en el circo, en el cabaret, en la música de Nueva Orleans, en el Moulin Rouge parisino, escenas cotidianas de calle, captando Marrakech, Turquía, Brasil, España, Francia… y sus más emblemáticas ciudades o paisajes, pero siempre relatando un momento, y captándolo.
Captar el instante
Los out of focus en sus retratos son la materialización de ese pequeño gesto que se mueve, que hace que la modelo respire, que el viento la despeine, que el brillo de la joya se deslice, el protagonista de ese retrato es entonces ese instante imposible. Así son sus retratos, captan el instante que sincretiza los distintos elementos de la historia, donde el azar forma parte del gesto. Por otro lado, sus composiciones, caracterizadas por la larga distancia focal que acentúa la profundidad de campo, rasgo definitorio de la fotografía analógica, donde la puesta en escena está cargada de sensualidad y elegancia, se construyen espacios donde una pequeña historia se desarrolla. No podemos olvidar que la directora creativa de las composiciones era su esposa, la artista visual Linde Bialas, que también supo dejar su estela en esta pareja creativa inigualable, creando un estilo fiel a la elegancia y sensualidad, sello característico que definía su trabajo conjunto.
Su relación con Ibiza comenzó en 1975. Durante décadas Ibiza se convirtió en su segunda residencia y lugar elegido para algunos de sus reportajes. Hoy en día, Ibiza es su residencia habitual desde su retirada de los focos. Se concentra en proyectos editoriales y expositivos, como el que da sentido a estas líneas.
Hemos tenido en Ibiza algunas oportunidades de ver su trabajo a lo largo de estos años, en concreto en dos exposiciones colectivas en el Espacio Micus, en 2005 y 2016. Sin embargo, la primera exposición individual fue en el Hospitalet, que era por aquellos años una de las dependencias expositivas del MACE. Chico Bialas había fotografiado la esencia de la isla durante muchos años, en una visión personal y enamorada de la autenticidad que él entendía por ibicenca, trascendiendo los arquetipos turísticos, una Ibiza de campesinos, de labranza, de iglesias y casas blancas era un réquiem consciente de los peligros del futuro, que lamentablemente se va cumpliendo. Junto a esta exposición se presentó un libro, que recopilaba las imágenes de la exposición: ‘Ibiza, una pasión’, publicado por la editorial Libro Azul en 2001, donde se conjuga la refinada sensibilidad de sus imágenes, con una exquisita selección de textos del filósofo y poeta, también alemán y enamorado de Ibiza, Walter Benjamin.
Volvemos ahora a poder disfrutar de la elegancia y sensualidad de sus fotos en el Espacio Micus hasta octubre, fecha aún por cerrar.
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