La gracia de la pregunta qué fue primero, si el huevo o la gallina, es que es circular. Se necesitan gallinas que pongan huevos, pero, ¿de dónde salen esas gallinas si no es de unos huevos previos? Y así sucesivamente. La relación de Mallorca con el turismo plantea una pregunta similar: ¿Qué fue primero: el hotel o el turista? Los primeros no tienen sentido sin los segundos, pero los segundos van adonde están los primeros. Más allá de cuál es la respuesta correcta –si es que hay una–, lo cierto es que Mallorca estaba antes que sus hoteles, pero una vez llegaron estos últimos, la historia de la Isla cambió para siempre.

El Centre Internacional de Fotografia Toni Catany (CIFTC) acogerá del 23 al 24 de julio sus IV Jornades de Fotografia i Arquitectura, que se centran en La mirada del (i per al) turisme, coordinadas por la doctora en Arquitectura e Historia del Arte Maribel Rosselló, de la Universitat Politècnica de Catalunya. Estas jornadas incluyen un programa con varias sesiones en las que el foco se centra especialmente en la relación entre arquitectura y turismo en la Isla.


Diapositivas con estampas de la Isla que se comercializaban.

Para calentar motores de estas jornadas, también en el CIFTC, inauguraron ayer una exposición que es el resultado de la primera colaboración entre el centro y Arxiu Casa Planas. Se trata de Arquitectura de postal, que propone un vistazo a través de material de archivo de tipo publicitario producidos y coleccionados por el fotógrafo Josep Planas i Montanyà que, sin decirlo, explican el desarrollo de la arquitectura hotelera y de ocio turístico de la Isla durante todo el siglo XX.

Así pues, a través de postales, negativos, maquetas previas y preparatorias, etcétera, la muestra reúne decenas de piezas que son una crónica del impacto que el turismo ha tenido –y tiene– en nuestra Isla. Hasta el punto de que en algunos municipios, al llegar a ellos, las indicaciones de tráfico se estructuran no por las calles principales o las plazas neurálgicas de los pueblos, sino por sus hoteles más importantes.

El responsable del CIFTC, Antoni Garau, junto a la directora de proyectos de la Fundació Casa Planas, Alelí Mirelman, además de la comisaria de la muestra, Maria Sebastián, y a propia Maribel Rosselló, explicaron a la prensa los puntos más importantes de esta exposición que sirve, como ellos mismos indicaron, para que se pueda hablar del tema del turismo, para generar una conversación.

Y es que como indicaron allí mismo Mirelman y Rosselló, la propia iconografía de la postal no solo cambia con el tiempo, sino que además sirve como un testimonio de la importancia que fue ganando el edificio mismo del hotel en nuestro territorio. «Al principio, los hoteles que había seguían un patrón muy regionalista, pero luego poco a poco fueron siendo el síntoma de la modernidad», detalló Rosselló.


Imagen de las maquetas previas que servían para preparar las postales.

Es decir, los hoteles fueron convirtiéndose en el epítome del siglo XX entrando en nuestras playas en forma de edificios altos, con piscina y balcones que daban al mar, al contrario de lo que había acostumbrado a la Isla durante siglos, que no era otra cosa que vivir de espaldas al agua por los peligros que solía conllevar. En las postales se aprecia esto porque poco a poco la Mallorca rural y salvaje va dando lugar al hotel como figura central de la imagen en una estampa idílica de gente feliz, a remojo o al solano, con el hotel al fondo coronando la composición, casi como si fuera una figura protectora.

La exposición se podrá ver hasta el próximo 27 de septiembre y en su cuidada selección es una excusa perfecta para ver de dónde venimos, cómo hemos llegado hasta donde estamos ahora y qué queremos hacer con esa gallina de los huevos de oro que es el turismo.