De sacar un 0,5 a llegar al 5; de un 0 a un 6,5; de un 0,7 a un 7,3; y … de un 1,55 a un 8,9. Son ejemplos de las enormes diferencias en la puntuación obtenida por varios estudiantes en el examen de Lengua Vasca y Literatura II entre la fase ordinaria de la PAU, celebrada en junio, y la extraordinaria, que tuvo lugar la pasada semana. En las escasas cuatro semanas que han transcurrido entre ambas citas, estos alumnos han logrado dar un vuelco espectacular a sus calificaciones en Euskera.

«Todos nuestros alumnos han mejorado mucho» su nota, confirma un responsable académico de uno de los colegios que pasaron por el tribunal 11 en la fase ordinaria. Tras el batacazo de junio, «todos» sus estudiantes han aprobado la PAU extraordinaria, «pero lógicamente es difícil que entren en la universidad este año», lamenta.

La razón es que la mayoría de plazas de las universidades públicas se llenan con la matrícula de los estudiantes de la fase ordinaria. Sin embargo, estos jóvenes podrán guardar la nota obtenida en la convocatoria extraordinaria durante dos años, por lo que podrán participar con esa calificación en el proceso de matriculación del curso 2027/28.


  • La EHU admite «anomalías» en las notas de la PAU en 12 tribunales

    Iñigo Fernández de Lucio


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    Iñigo Fernández de Lucio

El bajón generalizado en las notas de la PAU –encabezado por Física y Matemáticas II, donde se produjo una auténtica debacle– disparó hasta 1.332 el número de estudiantes que se han presentado a la fase extraordinaria de la Selectividad vasca, un 38% más que el año pasado. A esta convocatoria se presentan quienes no aprobaron todas las asignaturas de Bachillerato; quienes suspendieron la fase ordinaria; y quienes quieren subir nota.

Ese notable incremento del 38% en el número de matriculados revela que no fueron pocos los estudiantes que hicieron la prueba tras haber suspendido la PAU ordinaria o haber sacado mala nota. Entre ellos se encuentran varios alumnos que se examinaron en los tribunales 11 y 12 de Sarriko, integrados por colegios concertados de modelo A que registraron notas muy inferiores a las de años anteriores en el examen de Euskera. Especialmente llamativo fue el caso del tribunal 11, donde 80 alumnos sacaron una nota de 0,0. De esos roscos, 79 (casi la mitad de los 168 que se pusieron en todo Euskadi) los colocó una sola persona encargada de corregir a los estudiantes –cuyos apellidos correspondían al tramo alfabético comprendido entre la I y la S–. La segunda corrección de la prueba redujo de forma sustancial el número de ceros pero las notas siguieron próximas, según informó entonces la EHU, aunque también hubo un 20% de exámenes donde la calificación subió más de dos puntos.

Muchos de estos alumnos –básicamente, los que necesitaban aprobar para entrar en una universidad privada o los que querían mejorar su nota– se presentaron a la reválida de la convocatoria extraordinaria. Y ha sido al recibir las calificaciones cuando ha saltado la sorpresa. Según adelantó este jueves ‘El Independiente’ y pudo confirmar ELCORREO, hay un puñado de casos que han obtenido notas muy superiores en Lengua Vasca. No todos, claro está. Sigue habiendo algún cero y malas notas. Pero también alumnos que han sacado notables e incluso rozado el sobresaliente tras haber recibido un cero rotundo o menos de un 2 en la primera corrección.

Menos tribunales en julio

Es lo que ha vivido una alumna que fue calificada con un 1,55. Esta joven tiene acreditado el nivel B2 por el Gobierno vasco y desde el primer momento consideró que su nota no se ajustaba, ni de lejos, a su nivel. Ahora ha sacado un 8,9, más de ocho puntos de diferencia. Otro joven obtuvo un paupérrimo 0,7 y también ha remontado de forma asombrosa hasta sacar 7,3 puntos. Son los dos casos más extremos que ha podido documentar este periódico.

La fase extraordinaria se organiza de forma diferente a la ordinaria por las propias dimensiones de la convocatoria. Mientras en junio hicieron la PAU algo más de 13.000 estudiantes agrupados en 41 tribunales, en julio la han realizado poco más de 1.300 y sólo ha habido tres tribunales, uno por campus. El hecho de que hace un mes se agrupase a los colegios de modelo A sin mezclarlos con los de modelo D desató las críticas de las familias y los centros, al considerar que quedaban demasiado expuestos a la eventual arbitrariedad de los correctores. Algo que el colectivo docente se ha encargado de rebatir de forma categórica al asegurar que el anonimato está «garantizado».

Los colegios de modelo A afectados por la lluvia de ceros han pedido que en el futuro todos los estudiantes se mezclen por orden alfabético, independientemente del centro educativo del que provengan. La consejera de Educación ha apoyado esta reivindicación y ha reclamado que la composición de los tribunales se haga pública. Por su parte, el consejero de Universidades ha lamentado que el conflicto que se ha generado es un «problema de confianza» en el sistema de acceso a la universidad.

La polémica se va a dirimir en los tribunales. Cinco juzgados de lo Contencioso-Administrativo han ordenado de forma cautelar que las notas de Euskera de 40 estudiantes no se tengan en cuenta en la matriculación. Para evitar que otros jóvenes se vean perjudicados, la EHU y el Gobierno vasco han decidido que ampliarán las plazas en aquellas carreras a las que acceda esa cuarentena de alumnos que, si reciben una sentencia en su contra, podrán perder el puesto.

Lo sucedido en el tribunal 11 ha estallado por la insólita concentración de ceros en un tramo concreto de estudiantes en Euskera. Pero la EHU ha reconocido «anomalías» en 12 tribunales y 11 asignaturas, donde las notas difieren en hasta dos puntos respecto a la media de Euskadi. En términos generales, los resultados más preocupantes se han obtenido en Física y Matemáticas, donde la nota media ha descendido 1,48 puntos y 1,67, respectivamente, en comparación con el año pasado.

El corrector que afeó la opinión de un alumno pese a estar bien escrita

«Amaitzeko, nire ustez osasun arloaren arazo nagusia hizkuntza da (En mi opinión, el principal problema del ámbito de la salud es el idioma)». Es la frase con la que un estudiante del tribunal 11, a quien corrigió el examinador que puso 79 ceros, comienza el último párrafo de su redacción. El tema a tratar eran los derechos lingüísticos en la atención sanitaria. A continuación, el chaval reflexiona acerca de la necesidad de dominar el idioma materno de los pacientes. La frase está marcada en rojo con una anotación: «Benetan? Iritzi bat da, baina ez dakit nik… (¿De verdad? Es una opinión, pero no sé yo…)». A pesar de estar correctamente redactada, el corrector llamó la atención del estudiante, tal y como se observa en la copia del examen que ha recibido la familia, a la que ha tenido acceso EL CORREO.