La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) modifica su protocolo antiapagones -concretamente los procedimientos de operación 7.4 y el … 14.4- con el objetivo de «incentivar económicamente a las instalaciones renovables y de almacenamiento» para controlar la tensión y evitar un nuevo ‘cero eléctrico’ como el registrado en la Península Ibérica el 28 de abril de 2025.

El organismo da así su visto bueno definitivo a la propuesta que sometió a consulta pública en mayo. Durante ese proceso, la CNMC recibió comentarios de 20 empresas, asociaciones y agentes del sector eléctrico e introdujo algunos cambios en el texto inicial.

El control de la tensión es necesario para que la electricidad circule por la red de manera segura. Tradicionalmente, esta tarea ha recaído principalmente en centrales convencionales, pero la creciente presencia de energía eólica, solar y baterías obliga a incorporar nuevos recursos.

Uno de los principales cambios consiste en duplicar el pago por el servicio de control en tiempo real. Las instalaciones que sigan las instrucciones del operador del sistema pasarán de recibir uno a dos euros por cada unidad de energía reactiva aportada mientras estén produciendo electricidad.

La energía reactiva no es la que consumen directamente los hogares o las empresas, pero resulta imprescindible para mantener la tensión de la red en los niveles adecuados.

La remuneración será mayor cuando las plantas no estén produciendo. En esas horas, algunas instalaciones eólicas y fotovoltaicas necesitan consumir electricidad de la propia red para mantener encendidos sus equipos y ayudar a controlar la tensión. La CNMC reconoce que el pago anterior no siempre cubría estos costes, lo que llevaba a algunas plantas a dejar de prestar el servicio.

Además, las instalaciones que participen de manera regular podrán recibir un pago de 2,7 euros por megavatio y día, siempre que cumplan unos requisitos mínimos mensuales.

La reforma también incorpora una modalidad de «consigna fija». Está pensada para plantas capaces de mantener un determinado nivel de tensión o de energía reactiva, aunque no dispongan de los sistemas necesarios para recibir instrucciones que cambien constantemente en tiempo real.

La consigna podrá comunicarse con varias horas de antelación y la instalación dispondrá de un plazo para aplicarla. Cuando la planta no esté produciendo electricidad, recibirá una compensación ligada al precio del mercado eléctrico, más cuatro euros por cada unidad de energía reactiva aportada. La cantidad inicialmente propuesta en mayo era de tres euros, pero la CNMC decidió elevarla después de estudiar las alegaciones del sector.

También se establece un pago de 0,7 euros por megavatio y día para las instalaciones que cumplan las condiciones exigidas. Con carácter general, podrán participar plantas de al menos un megavatio conectadas tanto a la red de transporte como a las redes de distribución.

Escasa participación

A fecha de 22 de junio, las instalaciones habilitadas para seguir instrucciones en tiempo real sumaban 22 gigavatios, frente a un potencial estimado de 63 gigavatios. De los recursos ya preparados, ocho gigavatios correspondían a renovables, cogeneración y residuos y otros 14 a centrales convencionales.

La CNMC espera que los nuevos pagos permitan incorporar más plantas renovables y baterías y reduzcan la necesidad de arrancar centrales de gas únicamente para controlar la tensión. Esto podría rebajar también el coste de determinadas medidas que adopta Red Eléctrica para garantizar la seguridad del sistema.

El coste del nuevo servicio será asumido por la demanda eléctrica y acabará integrado en los costes del sistema. Red Eléctrica dispondrá de un máximo de seis meses para adaptar sus sistemas y comenzar a aplicar las nuevas liquidaciones.

Además, deberá informar periódicamente a la CNMC sobre el número de instalaciones participantes, los pagos realizados, los incumplimientos y las centrales que hayan tenido que ponerse en marcha por necesidades relacionadas con la tensión.