La instalación de la artista Ghada Amer cierra sus puertas entre la Torre Iberdrola y el Museo Guggenheim tras un mes de «sembrar paciencia, colaboración … y respeto por la tierra». Así ha concluido el discurso de la portavoz de la galería organizadora, Ana Serratosa, quien explicó que el objetivo primordial de la escultura-jardín ‘Esto nos salvará’ ha sido «sacar el arte fuera de la galería para romper con las dinámicas convencionales de contemplación» y «poner la creación en diálogo directo con la vida cotidiana de la ciudad».
La clausura llegó con la invitación a los asistentes a explorar el interior de cada letra de la escultura. Y es que su estructura estaba compuesta por letras de acero corten de grandes dimensiones que no solo formaban el nombre de la obra, sino que también servían de huerto para la cosecha de frutas y hortalizas. Una vez dentro, los participantes pudieron llevarse parte de la obra a casa, recolectando una gran variedad de verduras específicas que han crecido ante los ojos de los transeúntes desde el pasado 11 de junio. En concreto, acelgas amarillas, remolachas, cebollas, lechugas, piparras, pimientos y tomates, todos ellos autóctonos del País Vasco.
Para quienes hoy se despiden de la pieza, hay que recordar que se trata de una instalación ‘site-specific’, una obra diseñada para un lugar exacto. No es coincidencia que el parque de la República de Abando haya sido la sede de su exhibición, un espacio rodeado de áreas verdes conectado a la naturaleza.
El proyecto nació de la convicción de que el arte puede ser una «herramienta de transformación social». Esta obra busca visibilizar el vínculo entre la comida y la tierra, porque la primera «no es algo que se dé por sentado; se necesita mucho cuidado y dedicación, además de conocimientos, para cultivar alimentos que nos permitan sobrevivir», en palabras de la artista.
La mirada egipcia
Esta intervención pública ha sido fruto del trabajo artístico y reflexivo de la artista egipcia Ghada Amer, una figura multidisciplinar de renombre internacional. Los jardines han formado parte de su arte desde 1997 para cuestionar nociones tradicionales de identidad y cultura.
La artista ha participado en exposiciones colectivas y bienales como la Bienal de Venecia en 1999 y la Bienal de Whitney en el año 2000. La primera le valió el prestigioso Premio UNESCO para la promoción de las artes por sus instalaciones y pinturas donde utilizaba el hilo y el bordado sobre lienzo, alejándose de técnicas tradicionales y explorando temas de feminismo, identidad y sexualidad.
En septiembre, Amer inaugurará una exposición individual en el Es Baluard Museo de Arte Contemporáneo de Palma de Mallorca.