El virus del herpes simple humano tipo 2 (HSV-2) se clasifica en la subfamilia Alphaherpesvirinae debido a su capacidad para establecer latencia en las neuronas sensoriales. El HSV-2 infecta la mucosa genital y establece una infección latente de por vida en las neuronas sensoriales de los ganglios de la raíz dorsal (DRG) …


El virus del herpes simple humano tipo 2 (HSV-2) se clasifica en la subfamilia Alphaherpesvirinae debido a su capacidad para establecer latencia en las neuronas sensoriales. El HSV-2 infecta la mucosa genital y establece una infección latente de por vida en las neuronas sensoriales de los ganglios de la raíz dorsal (DRG) ubicados en la región lumbosacra de la columna vertebral. 

Muchas personas portadoras del virus no presentan síntomas perceptibles, mientras que otras sufren problemas recurrentes como sensibilidad, ardor, ampollas y úlceras. Los síntomas pueden aliviarse con medicamentos, pero a pesar de las numerosas investigaciones, no existe una vacuna aprobada contra el HSV-2.

En este contexto, investigadores de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) han localizado una proteína que desempeña un papel crucial en el recorrido del HSV-2 desde el lugar de la infección hasta el sistema nervioso. Esta misma proteína también se perfila como un objetivo prometedor para una futura vacuna. Se trata de la la glicoproteína G, presente en la superficie de los virus y de las células infectadas.

«La glicoproteína G desempeña un papel fundamental en la capacidad del virus para alcanzar e infectar el sistema nervioso», tal como explicó Ebba Könighofer, microbióloga e investigadora en enfermedades infecciosas de la Universidad de Gotemburgo.

Los ratones inmunizados con la glicoproteína G desarrollaron una fuerte respuesta de anticuerpos y una intensa respuesta de células T. Esta respuesta inmunitaria los protegió contra el herpes genital y se extendió al sistema nervioso.

«Nuestros resultados identifican a la glicoproteína G como un factor de virulencia y una diana prometedora para el desarrollo de vacunas. Esto proporciona una sólida justificación para incluir la forma glicosilada de la proteína en el desarrollo de futuras vacunas contra el herpes», subrayó Rickard Nordén, microbiólogo y profesor asociado de la Universidad de Gotemburgo.

El estudio también demuestra que las moléculas de azúcar unidas naturalmente a la glicoproteína G, los llamados glicanos, son importantes para generar una respuesta inmunitaria óptima. Al eliminar estas estructuras de azúcar, tanto la respuesta de las células T como el efecto protector se debilitaron.

En definitiva, los resultados de la investigación apuntan a una doble función de la glicoproteína G. Esta proteína ayuda al virus a propagarse al sistema nervioso, pero también puede utilizarse para estimular la inmunidad protectora.


SEGUIR LEYENDO