Ángel Benito

10/07/2026 a las 18:03h.

La excelencia académica no siempre se parece a una carrera sin pausas ni a una sucesión de notas perfectas. A veces se construye con una canasta para despejar la cabeza, con noches sin dormir antes de la PAU, con proyectos de investigación que obligan a renunciar a planes o con prácticas universitarias que adelantan, en pleno Bachillerato, el vértigo de lo que está por venir.

Salamanca cuenta este curso con tres alumnos reconocidos con los Premios de Bachillerato de Investigación/Excelencia de Castilla y León: Alejandro Barragán Jaime, del IES Vaguada de la Palma; Alberto Domínguez Montero, del IES Lucía de Medrano; y Andrea Cabezas Portela, también del IES Lucía de Medrano. Tres expedientes brillantes, pero también tres maneras distintas de explicar qué hay detrás de una etapa exigente.

«Mi sueño es ser investigadora en un laboratorio relacionado con la genética»

Andrea Cabezas reconoce que al principio se planteó con cierto vértigo entrar en el Bachillerato de Investigación/Excelencia (BIE). «Me daba un poco de miedo meterme en el programa. Si Bachillerato ya es muy duro, con clases de la Escuela de Idiomas…», recuerda. El temor, sin embargo, se disipó pronto. «Se me quitó rápido. Es un grupo cercano y somos una piña. Es muy dinámico todo y muy enriquecedor», reconoce la alumna del IES Lucía de Medrano. Terminó con un expediente excelente y un proyecto que reforzó su vocación investigadora y científica. Reconoce que para llegar hasta ahí tuvo que renunciar a algunos planes, aunque insiste en que no perdió por completo su vida social. «A veces me entraban colapsos mentales. Paraba, me sentaba en un sitio tranquilo, respiraba y pensaba: esto es lo que tengo que hacer para llegar a lo que quiero». La PAU también tuvo su carga emocional. «El primer día no dormí nada. Son días agotadores», admite. Al final, todo salió como esperaba: ha entrado en Biotecnología, «lo que quería hacer desde el primer momento». De estos años destaca el apoyo de sus compañeros, del director del instituto, de sus amigas más cercanas y de su familia. Y a quien dude sobre cursar el BIE le lanza un consejo rotundo: «Que no lo piensen ni un segundo». Su futuro lo imagina en un laboratorio, en genética.

«Una nota no te define»

Alberto Domínguez recibió la noticia del premio en plena preparación de la PAU. «Fue un poco relajante, me tranquilizó de cara a los exámenes», reconoce. Después, la prueba le dejó una sensación agridulce: «Me salió bien, pero peor de lo que me esperaba», explica mientras espera los siguientes listados para saber si podrá entrar en Medicina.

Alumno del IES Lucía de Medrano, resume la receta de estos dos años del Bachillerato de Investigación en «llevar las cosas al día» y en aprender a controlar la presión. «No ponerse nervioso, tener constancia, que es complicado. Ir relajado los días importantes e ir confiado y con optimismo. A veces pecamos de falta de confianza», apunta.

Su consejo para quienes vengan detrás es claro: «Una nota no te define». En su caso, el baloncesto ha sido una vía de escape fundamental. «Me ha ayudado mucho hacer deporte. En vez de caer en el móvil y las redes sociales para relajarme, tiraba a canasta que me apasiona y me relaja», cuenta. También habla de referentes como Michael Jordan o Cristiano Ronaldo que le han ayudado a superarse, pero la inspiración más cercana la encuentra en casa: «Tomo mucha inspiración de mis padres y mis abuelos y su esfuerzo».

«Puedo entrar en Matemáticas e Informática, pero aún no me he decantado»

Alejandro Barragán destaca del Bachillerato de Investigación/Excelencia el contacto temprano con la Universidad. «En el primer año tenemos un calendario aparte, con conferencias o prácticas organizadas por distintas facultades: Farmacia, Matemáticas, Física… Se involucran casi todas», explica. Para él, esa experiencia permite «conocer el mundo universitario a una edad en la que estamos a punto de enfrentarnos a él».

También subraya la carga añadida del programa de excelencia del IES Vaguada de la Palma: «Tenemos que hacer una serie de informes cada trimestre. Es una asignatura más», con peso en la media de acceso a la Universidad.

En segundo curso, las prácticas dejan paso al proyecto de investigación, guiado por tutores universitarios. «Nos guían con un nivel más elevado para lo que es Bachillerato. Es algo excepcional», valora.

Reconoce que el arranque fue exigente: «El primer año fue un poco duro». Sobre su participación en la PAU, mantiene la prudencia: «Ha ido bastante bien. Siempre podía haber ido mejor». Su futuro no está cerrado. Duda aún con los primeros listados entre Matemáticas e Ingeniería Informática, aunque intuye que irá hacia la informática, el análisis de datos o alguna especialización similar. «El mercado laboral está cambiando de forma radical».