10/07/2026
Actualizado a las 16:21h.
Prometía ser inolvidable. Y, en cierto modo, será un recuerdo para toda la vida. El viaje a Ibiza para celebrar el 40 cumpleaños de ocho amigas vizcaínas terminó convirtiéndose, en palabras de las propias víctimas, en el «guion de una película de… humor». El grupo, liderado por la creadora de contenido Mirari Bilbao, sufrió un robo en la villa de lujo que habían alquilado a través de Airbnb.
El viaje comenzó el pasado jueves con un itinerario perfectamente organizado que incluía paradas en locales emblemáticos como Pachá y jornadas de piscina en una villa apartada cerca del aeropuerto. Sin embargo, la noche del sábado marcó un punto de inflexión. Tras asistir a la fiesta Bresh en la discoteca Amnesia, el grupo regresó al alojamiento a las 5:30 de la madrugada con «todo el subidón», solo para encontrarse con una escena inquietante: todas las luces de la casa estaban encendidas.
Aunque inicialmente pensaron que se trataba de un descuido, la realidad se impuso al entrar. «Habían forzado una de las varias puertas de la vivienda que daban al exterior y estaba todo patas arriba», relata Mirari Bilbao.
Los ladrones aprovecharon su ausencia para llevarse un botín valorado en unos 2.000 euros, compuesto por dinero en efectivo, gafas de sol de todas las asistentes y dispositivos electrónicos como una cámara digital.
El error logístico: ¿Dieron pistas a los ladrones?
Con la perspectiva de los días, las víctimas sospechan que su planificación pudo ser su mayor vulnerabilidad. Al alojarse en una zona aislada a la que se accedía por un camino de tierra, decidieron no alquilar coche y moverse exclusivamente en Uber para evitar problemas de disponibilidad con los taxis locales.
«Al tener todo super programado, les estábamos diciendo todo lo que íbamos a hacer», reconoce la vizcaína, sugiriendo que el registro de sus desplazamientos pudo dar a los delincuentes el horario exacto en el que la casa quedaría vacía. Incluso mencionan haber visto movimientos sospechosos, como una furgoneta merodeando la zona días antes.
Una odisea policial en una isla «desbordada»
La respuesta de las autoridades también sorprendió a las vascas. Tras llamar a la Guardia Civil, una patrulla se personó en el lugar para registrar los daños en las cerraduras, aunque, según el testimonio de las afectadas, los agentes «le quitaron hierro a lo sucedido» al no tratarse de objetos de gran lujo como relojes de alta gama.
La situación rozó el surrealismo cuando acudieron a comisaría para formalizar la denuncia: «No había luz, ni teléfono», explica Bilbao. Ante la imposibilidad técnica de tramitar el documento de forma digital, los agentes les sugirieron que realizaran el trámite a su regreso a Bilbao.
Lecciones aprendidas tras el susto
A pesar de que el robo afectó directamente a seis de las ocho amigas —ya que dos dormían en una habitación apartada que los ladrones no llegaron a ver—, el grupo decidió no pasar la última noche en la villa por miedo. Airbnb gestionó su realojamiento en un hotel para el domingo, una atención que las jóvenes han valorado positivamente.
Mirari Bilbao ha aprovechado su influencia en redes sociales, donde cuenta con más de 42.000 seguidores, para lanzar una advertencia a otros viajeros. «No llevéis cosas de mucho valor», ya que a menudo estos incidentes no están cubiertos por los seguros estándar de las plataformas o propietarios.
Pese al «regusto amargo», el grupo intenta quedarse con lo positivo. «Al fin y al cabo solo nos habían quitado cosas materiales… Ahora nos reímos un poquito de la situación pero…. telita… podía haber sido algo mucho peor»