Fran Villalba
Las Palmas de Gran Canaria
10/07/2026 a las 22:49h.
Tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria llega a los cines españoles, salvo a los de su isla natal, ‘Tal vez’, la primera película de la grancanaria Arima León. Una «reimaginación» de la relación amorosa entre la trapecista Pinito del Oro y la escritora Natalia Sosa, que la directora describe como «una historia sobre nostalgia, tristeza y pasión, pero especialmente una historia sobre literatura».
No ha sido un camino rápido ni fácil. Para conocer el germen del proyecto hay que retroceder a 2017, al momento en que Arima León aún era una estudiante universitaria, ya que «la película surge como un intento mío de tratar de usar toda la teoría que estaba desarrollando en mi tesis doctoral de forma práctica, porque al final entendía que como cineasta e investigadora necesitaba unir esas dos vías y que la teoría me sirviese realmente para seguir creando, que era mi fin último». «Comencé buscando autoras canarias, porque mi tesis doctoral trataba por un lado la adaptación cinematográfica y por otro la representación de la sexualidad entre mujeres, pero lo cierto es que no terminaba de conectar con ninguna. Pero un día una amiga me enseñó una foto de Natalia y yo no sé si es que tenía un poco esa masculinidad que tiene mi madre o qué, pero lo cierto es que conecté mucho con esa foto y me puse a investigar. El primer libro que saqué de la biblioteca de la Universidad de Las Palmas, justo en el reverso ponía ‘donado por la familia de Natalia Sosa’ y fue algo que me molestó, porque pensé ‘ni siquiera han adquirido este libro, ha sido donado’, y hubo algo ahí de escritoras olvidadas, de historia perdida que me enfadó. Y eso fue un poco el motor para empezar a investigar sobre Natalia».
A partir de ahí, la fascinación de Arima por la figura de la escritora fue en aumento. «Descubrí todo lo que había hecho, cómo escribía, cómo sentía la vida, cómo se consideró durante toda su existencia una mujer apátrida, cómo hablaba de la identidad, tanto la isleña como la sexual, y eso me resonó muchísimo. Y ya el culmen fue cuando descubrí esta historia de amor con Pinito del Oro, que me dio la certeza de que aquí había una historia que contar».

Adriana Ugarte, como Pinito del Oro en ‘Tal vez’.
(C7)
Pese a todo, hasta 2025 ‘Tal vez’ no recibió luz verde por parte de Inefable Productions (ISII Group), algo que, lejos de desanimarla, sólo logró reforzar su compromiso con la película. «Yo creo que mi pasión se ha mantenido a lo largo del tiempo porque soy una apasionada de mis protagonistas, de contar historias y de hablar desde Canarias, y para mí era fundamental descubrir lo que es el mundo del cine a través de este proyecto. Siempre he dicho que para mí esto ha sido la escuela de cine a la que nunca pude asistir. Yo vengo del mundo del teatro, estudié interpretación centrada en el mundo teatral y realmente no sabía lo que era escribir un largometraje, no sabía lo que era producir, no sabía qué era la financiación. Cuando me di de alta de autónoma para ver cómo conseguir una ayuda a desarrollo buscaba en Google cómo se hace un presupuesto, qué es un plan de financiación… o sea, no tenía ni idea de absolutamente nada. Entonces a mí este proceso me ha permitido descubrir lo que es la industria del cine, cómo funciona, y es cierto que fui muy ‘naif’ pensando que hacer una película era coger una cámara y ya está, que es verdad que en determinado tipo de producciones con esto basta. Pero el cine al que yo aspiro y el que quiero intentar desarrollar a lo largo de mi carrera es un cine que desde el punto de vista de financiación es muy complejo».
‘Biopic’ y ficción
Uno de los grandes retos era cómo contar una historia que es al mismo tiempo un ‘biopic pero también una ficción, haciendo además justicia a sus protagonistas. «Durante el proceso de creación del guion para mí lo más complejo fue descubrir las aristas de los personajes. Yo admiro tanto a la Natalia y a la Pinito reales que me era muy complicado dibujar un personaje humano, alguien que se equivoca, que tiene fallos, y realmente ese fue mi mayor reto. Luego, en cuanto a la historia de amor, en el libro de Natalia está todo bastante ratificado, es decir, ella habla abiertamente de besos, de los momentos que compartían juntas en la caravana y en ese sentido he estado muy tranquila. En ese libro además Natalia comenta que cuenta con el beneplácito de Pinito, que asistió en 1996 a la rueda de prensa de presentación del mismo, que es un evento que también recreamos en la película. Al final el largometraje trata precisamente de todo ese proceso que ellas vivieron, del entorno del circo, de cómo luego su vínculo se mantuvo durante años a través de cartas y luego cómo Natalia finalmente en un momento muy difícil de su vida decide reconciliarse con la vida a través de la literatura».
Si hay algo de lo que Arima León se siente especialmente satisfecha es del elenco con el que ha contado, comenzando por Adriana Ugarte (‘Palmeras en la nieve’, ‘Julieta’), que hace de Pinito del Oro. «Entendía la necesidad de la productora de tener caras conocidas para poder invertir el presupuesto que han invertido en la película, pero es cierto que conseguí este equilibrio entre actores y actrices que ya tienen un nombre a nivel nacional e internacional y a su vez he conseguido que muchas compañeras hayan realizado su primera película con ‘Tal vez’. De hecho para Tania Santana (Natalia Sosa en la cinta) éste es su primer trabajo como protagonista. Yo confiaba mucho en mi capacidad para dirigir actores, aunque siempre da vértigo al final estoy en interpretación y entiendo bien el oficio y creo que conseguimos esa conexión entre todo el equipo y logramos crear esta gran familia que ha sido ‘Tal vez’».
Y es que, en la práctica, la directora no ve grandes diferencias entre dirigir a intérpretes con poco bagaje y otros tan conocidos como Antonia San Juan o Salva Reina. «Cuando me enfrento a alguien nuevo, a quien no conozco, lo trato igual que a todo el mundo. Creo que es importante humanizar a las persona y no pensar en la trayectoria de ese actor o de esa actriz. Lo interesante es lo que me pueden ofrecer a la hora de construir el personaje, lo que siempre es una aventura nueva, comenzar de cero. Fue fascinante poder por un lado trabajar con compañeras que admiro muchísimo, que han estado toda la vida conmigo acompañándome en procesos creativos y a la vez descubrir personas como Adriana, que se ha entregado totalmente a este proceso, que es lo que uno siempre desea de un intérprete. Pasaba también con Antonia San Juan, que hace un trabajo de composición alucinante con el personaje de Peregrina. Adriana tuvo un compromiso y un respeto muy grande que no todo el mundo tendría con la identidad canaria y con Pinito. Ella la admiraba mucho y creo que eso se nota en pantalla».
La climatología isleña y la postal turística
En un trabajo que ha tardado tantos años en hacerse realidad cabe preguntarse hasta qué ha punto ha variado a lo largo del tiempo tanto la historia como la propia visión de la directora. «Las películas siempre cambian en los procesos creativos porque además son procesos vivos, en los que cientos de personas entran a participar de él. Creo que es sano, o al menos así es como yo entiendo el hecho creativo, dejarse llevar e influenciarse, sin perder la esencia de la historia, por todas esas personas y todos esos profesionales que están remando a favor de tu proyecto. Como directora lo que tú tienes que saber es comunicarles qué película quieres y eso se dio de una forma muy bonita. El largometraje se fue transformando durante los siete años que estuve desarrollándolo. En todo ese tiempo nunca dejé de aprender, y a su vez, una vez que ya empezamos a producir la película, tuve la certeza de que todo el mundo sabía qué queríamos hacer. Eso me daba mucha calma. Y luego ya en el proceso de postproducción pues fue volver una vez más a ese rompecabezas, pero siempre teniendo claro lo que queríamos contar,», dice Arima León.
Curiosamente, «durante el rodaje la climatología fue la principal culpable de que muchos aspectos de la película tuvieran que modificarse», confiesa Arima, «pero como teníamos muy claro lo que queríamos contar, esa emoción por el amor al arte y a la fantasía y esa necesidad por querer vivir todo de una forma muy fuerte, pues al final conseguimos encontrar la manera de que eso no nos afectase ni a nosotros ni a la cinta».
Al menos la climatología ayudó a la directora en su empeño de no crear una Canarias idealizada. «Creo que la sociedad canaria en general y mi generación en particular está cansada de la Canarias del panfleto, la Canaria turística del sol, de la playa, de las palmeras, cuando lo cierto es que aquí tenemos panza de burro y días grises, aquí lo pasamos mal muchas veces. Al final no dejamos de ser una colonia, no dejamos de estar bajo el yugo de muchos aspectos políticos que hacen que la vida de los canarios y las canarias sea muy diferente a esa postal».