El abogado y presentador cubano Michel Torres Corona publicó el jueves en el portal uruguayo de izquierda Mate Amargo un artículo titulado «El cangrejo y el vampiro» en el que cuestiona abiertamente la impunidad con la que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo», se ha arrogado el papel de negociador del régimen cubano ante Washington sin ostentar cargo de gobierno electo alguno.

El texto, que Torres Corona publica en un medio extranjero porque la televisión oficial cubana no le permite decirlo, llega en medio de una semana de intensa polémica desatada por la entrevista que El Cangrejo concedió a USA Today el domingo, su primera con un medio estadounidense, en la que declaró estar dispuesto a negociar directamente con Trump el futuro de Cuba y afirmó que «me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo», mientras aparecía vistiendo Hugo Boss, zapatillas Hermès y un reloj Rolex Submariner.

Torres Corona, presentador del programa «Con Filo» de la Televisión Cubana, construye su crítica a partir de una genealogía cultural: traza el recorrido del restaurante habanero Don Cangrejo —epicentro de la «protoburguesía» emergente durante el Período Especial, con un cover de cinco a diez CUC que lo hacía inaccesible para la mayoría— hasta la figura del nieto de Raúl Castro bailando en un concierto de Gente de Zona con una camisa de los New York Yankees personalizada con el apodo «EL CANGREJO», video que se hizo viral en redes sociales.

El autor no escribe desde una posición de ruptura con el sistema, sino desde dentro: es un cuadro mediático del régimen que ya había sido censurado en abril de 2026 cuando intentó emitir en televisión una crítica a Sandro Castro, nieto de Fidel, tras la entrevista de este con CNN.

El segmento fue bloqueado y Torres Corona publicó el fragmento en Facebook, evidenciando las tensiones internas que ahora vuelven a aflorar con mayor intensidad.

En el artículo, Torres Corona también aborda la figura de Sandro Castro, el «vampiro» que se hizo viral con videos excéntricos y fue entrevistado por el corresponsal de CNN Patrick Oppman, donde criticó a Díaz-Canel y se declaró favorable al capitalismo.

Para el autor, ambos personajes —El Cangrejo y el Vampiro— representan una misma contradicción: son vástagos del poder revolucionario que colisionan, consciente o no, con los valores del «hombre nuevo» que la Revolución prometió.

La pieza de Torres Corona se suma a una cadena de voces críticas que esta semana han roto filas desde el propio entorno oficialista.

El cantautor Israel Rojas pidió disculpas públicas el miércoles por haber sido «ingenuo» al no creer durante años las denuncias sobre los privilegios de la élite, y la madre de la jefa de Comunicación del Palacio de la Revolución exigió en Facebook que alguien «mande a callar» al nieto de Raúl.

La cúpula respondió con rapidez. El jueves, el funcionario del PCC Elier Ramírez Cañedo salió a defender a El Cangrejo como «interlocutor del lado cubano, por decisión de la máxima dirección del país», y este viernes el primer ministro Manuel Marrero acusó a los críticos de ejecutar «un plan bien diseñado para generar incertidumbre y desconfianza», calificando las críticas de «asesinatos de reputación».

El hecho de que Torres Corona —un presentador del aparato mediático oficial— recurra a un portal uruguayo para formular preguntas que la televisión cubana le prohíbe plantear es, en sí mismo, un síntoma de las fracturas que la figura de El Cangrejo ha abierto incluso entre quienes defienden el sistema: «¿Qué justifica su impunidad?», es la pregunta que el artículo deja sin respuesta oficial.

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