La metáfora de la punta del iceberg sirve para ilustrar que lo que se ve de algo, en ocasiones, puede ser una ínfima parte del total que se oculta bajo la superficie. Eso, aplicado al Arxiu Casa Planas, se queda corto. Lo ha podido comprobar de primera mano el fotógrafo catalán Martí Llorens, que se ha encargado de comisariar la exposición Negatius de sol, un proyecto que tiene voluntad de ser un ‘empujoncito’ para animar a que Casa Planas se adentre de lleno en una parte nueva de su enorme archivo y colección: la del equipo y el material fotográfico propiamente dicho.

La muestra, que se inauguró ayer, se podrá visitar hasta el 30 de agosto y se enmarca dentro del PHOF, el festival internacional de la imagen y la fotografía deMallorca, que transita estos días por su primera edición. Se halla en la entrada del Museu de Mallorca y está organizada por el Consell con motivo de los dos siglos de historia de la fotografía, aunque hay que hacer una apreciación: la exposición se centra, sobre todo, en la fotografía de tipo instantánea, la popular, reuniendo algunos de los primeros modelos de cámaras Kodak, por ejemplo.


Detalle de una de las vitrinas con equipo y manuales de instrucciones de uso.

Así pues, la muestra, que se compone de tres vitrinas repletas de materiales que van desde cámaras originales del siglo XIX, como la Kodak Brownie o la Kodak 1, hasta equipo fotográfico original, como tanques de revelado, pinzas, botellas de químicos aún precintadas, manuales de instrucciones para el uso de todo lo mencionado y demás, termina coronándose en una última mesa en la que se aprecian algunos resultados como postales, fotografías o, incluso, lo que se llamaban viñetas cómicas, que consistían en unas imágenes de tipo divertidas con unos orificios para colocar rostros de los clientes y que así parezca que son ellos los que están en esas situaciones.

Para Llorens, este proyecto es tan solo un primer paso de un camino que debería, y que él mismo desearía, seguir transitando. Se trata de la inmersión profunda en el archivo de Casa Planas, pero no tanto en su faceta de producción, donde se hallan las miles o millones de fotografías, postales, negativos, y demás piezas que Josep Planas i Montanyà realizó o coleccionó, sino que para Llorens esta labor, importante y que ha de continuar, debería compaginarse con la de catalogar e inspeccionar la no menos desdeñable colección de objetos, aparatos, cámaras, materiales y un largo etcétera de equipo técnico que también se fue coleccionando en el centro.

«Es un milagro que todo esto lo tengan y que, además, lo tengan exactamente en el mismo sitio en el que fue adquirido y guardado», expresa Llorens que añade que «se debería realizar una acción pedagógica» en la que, aprovechando que todavía hay, como él mismo, artistas y profesionales que transitaron del mundo analógico al digital, se podría explicar los procesos antiguos a las nuevas generaciones mucho mejor que como a ellos mismos se lo explicaron.

«Para ello, primero se ha de tener el material, y Casa Planas lo tiene, y luego saber qué se tiene, que es lo que les toca hacer ahora». Esta primera muestra, pues, además de servir como un tast de la historia de la fotografía como ejercicio popular y accesible a todo el mundo, también sirve como lo que acabamos de mencionar: un ‘empujoncito’ para seguir explorando en la ingente y vasta colección de Casa Planas.