El Cabo de Gata es uno de los lugares más espectaculares de nuestro país. Aunque menos conocido que otras zonas de cosa, lo cierto es que Almería esconde un secreto que pocas personas conocen. Dos de estas afortunadas son Isabel Jiménez y Sara Carbonero, mejores amigas y, también, compañeras de viaje. Y es que la presentadora de Telecinco se siente muy unida a esta zona de España, donde nació y, también, donde vivió los momentos más divertidos de su infancia. Al hablar de la singularidad de Almería y de las playas salvajes que rodean su refugio, la periodista ha expresado que es «la zona es la gran desconocida de este país… cada vez menos, eso es verdad, pero poca gente se espera un tipo de playas tan salvajes».

Y es que Almería es «una tierra maravillosa con muchos contrastos, con unas platges espectaculars y una gastronomía con un producto increíble». El enclave principal en el que suelen instalarse es El Pozo de los Frailes, una pintoresca y tranquila pedanía de poco más de 400 habitantes. Es un rincón que destaca por conservar su esencia tradicional, su antigua noria del siglo XIV y su cercanía absoluta a algunas de las playas vírgenes más espectaculares de España, como la playa de Los Genoveses. Para Isabel, esta zona es la gran desconocida, un paraíso de playas salvajes donde desconectar por completo.

El refugio de Sara Carbonero e Isabel Jiménez en Almería

Sara Carbonero e Isabel Jiménez veranean juntas en el Cabo de Gata.

En sus estancias en esta zona de la costa almeriense, han compartido momentos en una vivienda de arquitectura típica andaluza que encarna a la perfección la filosofía Slow de las dos amigas. Se trata de una casita blanca de unos 160 metros cuadrados. Destaca por su estética rústica y mediterránea, con techos de vigas de madera, una cocina diáfana con isla, un porche decorado con muebles de fibras naturales y detalles étnicos en tonos tierra. Cuenta con una espectacular piscina privada rodeada de vegetación autóctona y una terraza en la planta superior que regala vistas abiertas directas a la naturaleza del parque natural.

Es un espacio rodeado de tranquilidad en medio de la naturaleza que se alquila en plataformas como Airbnb cuando ellas no están disfrutando del lugar. Para ellas, este rincón andaluz es un punto de encuentro lleno de simbolismo. No solo viajan allí en verano con sus hijos y amigos comunes —como Vanesa Martín o Raquel Perera— para coleccionar recuerdos y pasar jornadas tranquilas en la playa, sino que también lo han usado de inspiración laboral. Almería ha sido en varias ocasiones el escenario elegido para las sesiones fotográficas y campañas de Slowlove, la firma de moda sostenible que fundaron juntas. De hecho, para Sara Carbonero, viajar a la tierra de Isabel y sentarse junto al mar almeriense representa encontrar un espacio de paz y generosidad absoluta al lado de la persona a la que considera más que una amiga: su «comadre» y su «casa».

«Poca gente se espera una playa salvaje; es espectacular»

El Pozo de los Frailes es una encantadora pedanía interior perteneciente al municipio de Níjar, en pleno corazón del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Con una población que apenas supera los 400 habitantes, este pequeño núcleo de casas blancas representa a la perfección el espíritu de la Almería rural y auténtica. A pesar de su reducido tamaño, El Pozo de los Frailes tiene una identidad muy marcada gracias a su historia y a su entorno natural. La Noria es el gran símbolo del pueblo y su monumento más fotografiado. Se trata de una noria de sangre de origen medieval (del siglo XIV) que fue restaurada por completo. Antiguamente se utilizaba para extraer agua del pozo gracias a la fuerza de animales de tiro, permitiendo el riego de los cultivos en una de las zonas más áridas de España.

Pasear por sus calles es hacer un viaje al pasado. El pueblo mantiene las construcciones tradicionales de una sola planta, fachadas encaladas de un blanco impoluto, techos planos —antiguamente usados para recoger el agua de lluvia— y líneas rectas y limpias de herencia árabe. Al estar elevado sobre una pequeña colina, el pueblo ofrece unas vistas panorámicas espectaculares del paisaje semidesértico circundante, rodeado de chumberas, pitas, olivos y palmeras, con el mar intuyéndose en el horizonte. La gran magia de El Pozo de los Frailes es que ofrece el silencio absoluto del campo, pero a solo unos minutos de la costa.

Está situado a tan solo 3 kilómetros de San José, el núcleo marítimo principal del parque. Esto permite que en menos de 10 minutos en coche puedas estar bañándote en playas vírgenes y salvajes tan icónicas como la Playa de los Genoveses o la Playa de Mónsul. A diferencia de otros puntos de la costa que tienen más ajetreo en verano, El Pozo de los Frailes mantiene un ritmo pausado durante todo el año. Dispone de unos pocos restaurantes familiares de comida tradicional andaluza, pequeños alojamientos rurales de diseño muy cuidado y casas de alquiler que respetan el paisaje.

Es un rincón pensado para desconectar, apagar el teléfono, disfrutar del cielo estrellado —que en esta zona es de los más limpios de Europa debido a la baja contaminación lumínica— y escuchar únicamente el sonido del viento. Como decíamos, la gran joya es el PARQUE Natural marítimo-terrestre de Cabo de Gata-Níjar, situado en la provincia de Almería, es uno de los tesoros ecológicos más áridos y mejor conservados de Europa. Su paisaje combina de forma única el desierto, acantilados de origen volcánico y playas completamente salvajes.

Sus dunas fosilizadas, los acantilados oscuros y los arrecifes de piedra son el resultado de una intensa actividad volcánica submarina ocurrida hace millones de años. Esto le da al paisaje unos tonos rojizos, negros y ocres que contrastan radicalmente con el azul del mar. A diferencia de otras costas españolas, aquí el urbanismo está muy protegido. Destacan playas icónicas como la Playa de los Genoveses —una bahía natural enorme sin construcciones— o la Playa de Mónsul —famosa por la enorme duna y la roca volcánica que sale del agua, que ha sido escenario de películas como Indiana Jones—.

Cerca del icónico faro de Cabo de Gata se encuentran unas salinas que siguen en funcionamiento. Es un humedal clave en las rutas migratorias de miles de aves, lo que convierte la zona en un espectáculo visual donde es habitual avistar bandadas de flamencos rosados. El parque no solo destaca por su naturaleza, sino por sus pequeños núcleos urbanos de fachadas blancas y ritmo pausado. Al ser Parque Natural y Reserva de la Biosfera por la UNESCO, Cabo de Gata se mantiene a salvo del turismo de masas y las grandes edificaciones hoteleras, conservando esa luz única que cautiva a cineastas, fotógrafos y a cualquiera que busque un respiro del mundo moderno.