Antes de convertirse en acero, piedra, hormigón o vidrio, toda arquitectura existe primero como una imagen. No es un simple ejercicio de representación ni un recurso para mostrar cómo será un edificio terminado. Es el lugar donde una idea empieza a tomar forma, donde se ensayan las relaciones entre la luz, la materia, el paisaje o el vacío. Para RCR Arquitectes, el dibujo —hoy transformado en visualización digital— forma parte del propio acto de proyectar. “Dibujar es, más que nunca, proyectar”, afirman. “La visualización en 3D se ha convertido en una forma de pensar y de crear, una nueva vinculación entre la técnica, la mente y la mano”.

Esa manera de entender el dibujo como pensamiento es el punto de partida de la colaboración entre el estudio catalán de arquitectura y Kave Home. En el marco del UIA World Congress of Architects 2026, del que la firma de mobiliario es partner Oficial, Kave Gallery incorpora a su catálogo una edición limitada de láminas firmadas y numeradas por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta que acerca parte de su obra a un formato íntimo, cercano y doméstico. Pero no son ilustraciones ni fotos concebidas para decorar una pared. Son imágenes renderizadas nacidas durante el proceso de proyecto que, con el paso del tiempo, han adquirido entidad propia hasta convertirse en pequeñas obras de colección.

Los tonos verdosos permiten reconocer Les Cols, uno de los proyectos más célebres de RCR Arquitectes, que ahora protagoniza una de las láminas para Kave Home.RCR Ar

Esto es significativo porque, acostumbrados a contemplar la arquitectura una vez construida, pocas veces tenemos acceso al momento en que todavía es una intuición o un plan. Estas imágenes permiten precisamente eso: entrar en el universo creativo de un estudio que ha hecho del paisaje, la materia y la luz los pilares de una arquitectura profundamente ligada al lugar.

Fundado en Olot en 1988, RCR Arquitectes ha desarrollado una trayectoria singular, siempre alejada de los gestos espectaculares. Su reconocimiento con el Premio Pritzker en 2017 confirmó una forma de proyectar que desde hace décadas investiga la relación entre arquitectura y naturaleza, entre presencia y desaparición, entre construcción y entorno. Son famosos por su relación simbiótica con el paisaje, por disolver sus edificios en él. Obras como el Museo Soulages, en Rodez; los Pabellones de Les Cols, en Olot; Espacio Barberí, su antiguo taller convertido en laboratorio creativo, o las Bodegas Bell-Lloc han demostrado que su arquitectura no busca imponerse al territorio, sino revelar las cualidades que ya existen en él.

“La memoria, el lugar y el paisaje son para nosotros parte del origen de todo proceso creativo”, explican. “Entendemos la arquitectura como una forma de revelar las cualidades profundas de un territorio, de escuchar aquello que ya existe y transformarlo en una experiencia contemporánea”.

Esa escucha atenta también está presente en las cinco visualizaciones que forman la colección. “Nos gustaría pensar que transmiten la base de nuestra arquitectura, la búsqueda de lo esencial, el rigor y la belleza de las propuestas”, dicen de ellas. Cada una resume una idea arquitectónica antes incluso de que el edificio se materialice. En Far a Punta Aldea aparece una de las decisiones más radicales del estudio: transformar la tipología tradicional del faro —siempre vertical— en una pieza horizontal que prolonga la línea del paisaje volcánico de Gran Canaria.

«Casa para un fotógrafo», una de las láminas del proyecto, fotografiada en un interior de RCR Arquitectes.RCR Ar

En Les Cols Pavellons, la lámina recoge la esencia de unos pabellones concebidos como un vivac contemporáneo, un lugar donde descansar casi a la intemperie, entre reflejos, agua, cielo y vegetación. Más que describir una arquitectura, transmite una sensación y una experiencia.

Las piezas restantes mantienen esa misma capacidad de condensar una idea en una única imagen. La Casa para un arquitecto, en Gante, parece desvanecerse entre patios y transparencias para convertir el jardín en el verdadero protagonista. La Casa para un fotógrafo, proyectada para Hisao Suzuki, explora el valor de la penumbra, el recogimiento y la relación con el bosque. En las Bodegas Perelada, la excavación del terreno y la luz cenital construyen un espacio donde la arquitectura parece surgir del interior de la tierra.

“Con Kave compartimos la atención por la materia, el respeto por el entorno, la búsqueda de autenticidad y la voluntad de generar experiencias que conecten emocionalmente con las personas. Tanto en arquitectura como en diseño, nos interesa crear propuestas que no solo respondan a una función, sino que también contribuyan a enriquecer la experiencia de habitar”, prosiguen.

‘Bodegas Perelada’, de Kave Home y RCR.RCR Ar

Las cinco láminas, editadas en formatos A1, A2 y A3 en series limitadas de 150 ejemplares, firmadas y numeradas a mano y acompañadas de un certificado de autenticidad, no aspiran únicamente a reproducir algunos de los proyectos más reconocibles del estudio. Funcionan como una invitación a observar la arquitectura desde otro lugar: no desde el edificio terminado, sino desde el instante en que todavía es una idea. Porque, para RCR, la arquitectura comienza mucho antes de la construcción. Empieza cuando la mano, la mente y la tecnología consiguen dar forma a una intuición. Estas imágenes capturan precisamente ese momento: el más frágil y, quizá, el más fascinante.

“La buena arquitectura, como casi todo en la vida, debería tender al silencio más que al exceso de palabras y aspirar a la sencillez”. “Cuando un espacio es capaz de acoger la vida, despertar los sentidos y favorecer la reflexión, adquiere una dimensión transformadora que trasciende su función inicial”. Dos declaraciones del estudio que condensan a la perfección lo que pasa con estas pequeñas obras de arte.