Telefónica se enfrenta a uno de los momentos más delicados de su negocio en Alemania. Su filial germana, conocida comercialmente como O2, ha iniciado un proceso de reestructuración que puede desembocar en la eliminación de más de 1.000 puestos de trabajo, una reducción que afectaría aproximadamente al 15% de su plantilla y que refleja el cambio de escenario al que se enfrenta el operador.

El ajuste llega en un momento clave para la compañía, que busca adaptar su estructura a una nueva realidad marcada por la presión sobre los ingresos, la elevada competencia y la pérdida de uno de sus principales apoyos comerciales. La dirección considera que el modelo que funcionaba durante los últimos años necesita una profunda revisión para garantizar la viabilidad futura de la empresa en el mercado alemán.

La filial de Telefónica cuenta actualmente con unos 6.800 trabajadores en Alemania y ha abierto conversaciones con los representantes sindicales para analizar las medidas que acompañarán al proceso. Aunque la compañía no ha confirmado oficialmente el número definitivo de salidas, fuentes próximas a la negociación señalan a CincoDías que la reducción de plantilla será una de las piezas centrales del plan de transformación.

La reorganización coincide además con un cambio de liderazgo. Tras la salida de Markus Haas, que durante años estuvo al frente de la compañía, Telefónica Deutschland colocó como nuevo consejero delegado a Santiago Argelich Hesse, un directivo germano-español con el encargo de impulsar una nueva etapa basada en una estructura más eficiente y una mayor apuesta por el negocio empresarial.

La pérdida de 1&1 cambia las reglas del juego para O2

El principal factor que ha acelerado la necesidad de recorte es la desaparición progresiva de un importante negocio mayorista. La operadora 1&1 decidió trasladar sus clientes móviles a la red de Vodafone, dejando atrás la infraestructura de O2, que durante años había obtenido ingresos relevantes gracias al alquiler de su red.

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La migración de millones de líneas móviles supuso un golpe directo para las cuentas de Telefónica Deutschland. La compañía cerró 2025 con una caída de ingresos y un descenso del beneficio operativo, una evolución que obligó a replantear su estructura de costes. La pérdida de ese volumen de negocio ha dejado al descubierto una dimensión operativa demasiado elevada para un mercado donde captar nuevos clientes resulta cada vez más complicado.

El problema no es exclusivo de Telefónica. El sector alemán de telecomunicaciones atraviesa una fase de madurez en la que las grandes inversiones en redes conviven con un crecimiento limitado. Los operadores deben mantener el ritmo del despliegue tecnológico, especialmente en 5G, mientras compiten en un entorno donde los márgenes son cada vez más estrechos.

Un mercado alemán que obliga a los gigantes a adelgazar

La presión también ha alcanzado a sus rivales. Vodafone Alemania ha ejecutado en los últimos años un programa de reducción de costes que implicó la salida de unos 3.000 empleados, una muestra de que las compañías tradicionales están revisando sus modelos laborales ante la nueva realidad del negocio.

En este contexto, la estrategia de Telefónica pasa por reducir costes fijos y concentrar recursos en áreas con mayor potencial de crecimiento. La compañía quiere reforzar especialmente el segmento empresarial, donde busca compensar parte de la pérdida de ingresos procedentes de acuerdos mayoristas.

El reto: competir con menos estructura y más tecnología

Pese al ajuste laboral, O2 mantiene una posición relevante dentro del mercado alemán. La compañía ha logrado mejorar su infraestructura y acercarse a sus competidores en cobertura móvil, reduciendo distancias con líderes históricos como Deutsche Telekom y Vodafone en determinados segmentos tecnológicos.

El desafío ahora será demostrar que una organización más ligera puede mantener la calidad del servicio y continuar invirtiendo en redes avanzadas. La reducción de plantilla supone un cambio profundo en la cultura interna de una compañía que durante años apostó por ganar tamaño y cuota de mercado.

Para Santiago Argelich Hesse, la prioridad será encontrar el equilibrio entre eficiencia y crecimiento. Telefónica Deutschland necesita reducir gastos, pero también evitar que el ajuste limite su capacidad para competir en un sector donde la innovación tecnológica será decisiva.

El movimiento de O2 refleja una tendencia más amplia: las grandes operadoras europeas están entrando en una etapa de transformación en la que la escala ya no garantiza rentabilidad. La nueva batalla no será únicamente por tener más clientes, sino por operar con estructuras más flexibles capaces de adaptarse a un mercado que ha dejado atrás la expansión y ha entrado en la era de la optimización. @mundiario