El portal oficialista Cubadebate dedicó un artículo a denunciar las torturas de presos palestinos en cárceles israelíes, mientras el régimen que representa mantiene un récord histórico de 1,306 presos políticos y acumula decenas de denuncias de tortura en sus propios penales.

El detonante fue la fotografía viral de un palestino atado a una tabla y vendado de los ojos. Israel confirmó que la imagen es auténtica, pero se negó a revelar la identidad del hombre o el lugar de su reclusión, de acuerdo con un reporte de la televisora Al Jazeera.

Dos madres aseguran reconocer a sus hijos en la imagen: Rana Abu Nasser afirmó que es su hijo Osama, quien desapareció junto con su nieto de un año cerca de la línea controlada por el ejército israelí y Joudeh al Ghou sostuvo que se trata de su hijo Amin: «Es él, su pelo y su barbilla. Es mi hijo. El corazón de una madre reconoce a su hijo. Abracé el móvil y me eché a llorar».

Las fuerzas israelíes respondieron que «el incidente de la publicación no se ajusta a los valores y reglamentos de las FDI».

La organización de derechos humanos B’Tselem había acusado en agosto de 2024 que Israel aplica una política sistemática de malos tratos y tortura a prisioneros palestinos desde octubre de 2023, con actos que van desde violencia arbitraria hasta abusos sexuales.

La paradoja es difícil de ignorar, pues el mismo medio que amplifica esas denuncias pertenece a un régimen que, según la organización Prisoners Defenders, acumula un récord histórico de represión al cierre de junio, con 1,306 presos políticos verificados, 40 de ellos menores de edad, 16 de ellos recluidos en prisiones para adultos.

Desde las protestas del 11 de julio de 2021, 2.112 personas han sido detenidas por razones políticas en Cuba.

Este mismo sábado, la esposa del preso político Ulises Reyes Ramís denunció condiciones extremas en la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba.

«Dos meses con el brazo podrido de picadas de chinches y no tiene atención médica», declaró Yanelis Galván Cusa, quien añadió que «el agua que le están dando está negra como un fango» y que la alimentación se reduce a «dos guineos (plátano fruta o banana) con un agua que no se sabe de qué es».

A fines de junio, la situación documentada en la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, no era menos grave, con reclusos en celdas de castigo que reciben un solo cubo de agua cada 24 horas para beber, bañarse, lavar ropa e higienizar letrinas.

El patrón de doble rasero tiene antecedentes recientes. En mayo, Gerardo Hernández Nordelo, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, denunció muertes de cubanos bajo custodia migratoria en Estados Unidos mientras ignoraba las decenas de fallecidos en cárceles cubanas. La respuesta ciudadana fue unánime: «¿Y los muertos en las cárceles de Cuba?».

Los números dentro de la Isla son contundentes. El Centro de Documentación de Prisiones Cubanas registró en el primer semestre de 2025 al menos 24 muertes bajo custodia, 45 golpizas, 104 casos de negación de atención médica y 11 episodios de tortura psicoemocional en al menos 43 cárceles del país. En todo 2024 fallecieron al menos 40 reclusos en penales cubanos.

El indulto firmado por el régimen en abril pasado cuando liberó a 2,010 sancionados excluyó explícitamente a los condenados por «delitos contra la autoridad», la figura legal utilizada para criminalizar a los manifestantes del 11J, quienes siguen cumpliendo condenas de hasta 25 años.

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