«Amo a mis hijos y a mi esposa la mayor parte del tiempo; a la música, la amo siempre”, escribió Keith Richards en Vida, su biografía. Hacíamos mención a la frase con motivo del lanzamiento de Hackney Diamonds, hace tres años, al cuestionarnos si merecía la pena escuchar a The Rolling Stones en 2023. Convenimos que sí, aunque sabedores de que nunca volverían a estar a la altura de sus discos de los 60 y 70. Y sucede lo mismo ahora, cuando este fin de semana se lanza Foreign Tongues (Polydor. Universal Music), su nuevo álbum de estudio, tan diverso como ecléctico y musculoso, con un Jagger en plena forma y unas guitarras cruzadas que siguen supurando r&b aunque suenen algo pulidas en ocasiones.
Foreign Tongues, que incorpora 14 temas, llega menos de tres años después de Hackney Diamonds, un álbum aclamado universalmente y ganador de un Grammy, que encabezó las listas mundiales y consiguió múltiples discos de platino. Escribimos de él que quizás era su mejor disco desde Tatoo You… y el actual no le va a la zaga. Es lo mejor que los Stones, ya octogenarios, pueden grabar en estos momentos.
Registrado durante un periodo de gran creatividad, este 25º álbum de estudio del grupo se materializó en menos de un mes en los estudios Metropolis, en Londres, con los supervivientes Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood reuniéndose de nuevo con el productor ganador de un Grammy Andrew Watt, quien también estuvo al frente del previo. Fan del grupo y también instrumentista, es el responsable de equilibrar las raíces más puras, ese oxidado r&b acerado, con un sonido musculoso y adaptado al presente. Y lo logra casi siempre, excepto en momentos puntuales en los que se le va la mano en la claridad y alguna canción se revela sobreproducida.
El álbum cuenta con destacadas interpretaciones del trío, junto a sus colaboradores habituales: el bajista Darryl Jones, el teclista Matt Clifford y el batería Steve Jordan. También incluye una aparición especial de Charlie Watts, registrada durante una de sus últimas sesiones de grabación antes de su fallecimiento en 2021. A ello se suman contribuciones de una larga lista de invitados aunque con apariciones testimoniales, como Steve Winwood (Traffic, Blind Faith), Paul McCartney, Robert Smith (The Cure) y Chad Smith (Red Hot Chili Peppers).
“Me encanta grabar en Londres, fueron unas semanas muy intensas y fuimos tan rápido como pudimos. Me gusta esa sala de Metropoli porque no es demasiado grande y puedes sentir en el ambiente, la pasión de todo el mundo”, ha indicado Jagger, que destaca el eclecticismo del repertorio. “Lo interesante es que somos una banda de rock que también tiene la capacidad de tocar baladas, música country o música bailable. Así que no nos encasillamos en un solo estilo”.
Por su parte, Richards destaca la continuidad que ofrecen los dos últimos discos. “Fue un mes de intensidad concentrada. Para mí, se trata siempre de disfrutarlo. Me siento afortunado de poder hacer esto y ojalá dure mucho tiempo”, según el guitarrista.
Por su parte, Wood ha recordado “la atmósfera creativa” lograda y “la buena forma del grupo durante todo el proceso”, como se manifiesta en que alguna de las canciones salieron “a la primera toma”.
Los temas del disco
‘Rough and Twisted’. Primer single, lanzado bajo el nombre de The Cockroaches. Parece hablar del “largo camino, áspero y tortuoso” que han protagonizado en las últimas seis décadas. Es un estridente y arquetípico r&b con guitarras aceradas que hieren y cortan como cuchillas. Keith y Ron se citan y duelan con sus mástiles y Jagger demuestra que un octogenario puede cantar y soplar su armónica todavía -al menos en un estudio- mejor que muchos jovenzuelos. Incluye un guiño a Muddy Waters: “Todo lo que bebí fue él”.
‘In the Stars’. Tema con una energía optimista y un aura comercial cercano al pop-rock de clásicos de su etapa adulta. Resultaría ideal para el directo -si hay gira en 2027- como ‘Star Me Up’ en su día. Habla del destino, de esa “mano pesada” que distorsiona nuestros planes. Ellos proponen “bailar hasta que el techo se derrumbe”, mientras “las guitarras gritan y el coro sigue cantando”.
‘Jealous Lover’. Es una pieza soul con cierto tono de música disco -a lo ‘Miss You’- y el falsete de Jagger luciendo sus mejores tonos. Su letra golpea: “Eres mi propia guillotina, manos fuera, amante celosa/tus palabras son duras y crueles, rezas como una mantis religiosa, te alimentas de mí”.
‘Mr Charm’. Política, arremete directamente con iluminados como Elon Musk, a quien tilda de “magnate loco” solo interesado por “hacer dinero”. Y lo hace con un sonido sucio, rápido y (casi) punkarra. Parece que repite Mr Trump, no Mr Charm… y no es por casualidad.
‘Divine Intervention’. Una de las dos canciones en las que interviene Robert Smith, a la guitarra. Letra crítica en la que cita a “multimillonarios escabulléndose, corriendo a sus refugios en el cielo”, auténticos autócratas que “parecen reproducirse como un enjambre de ratas sucias con sus misiles en exhibición”. Un rock convencional con las expresivas e interactivas guitarras de Keith y Ronnie (gran solo) como carburante.
‘Ringing Hollow’. “Bueno, estaba locamente enamorado de ti antes de conocernos”, canta Jagger. “Vi todas tus películas, fumaba tus cigarrillos”, pero ahora, “la Estatua de la Libertad está de mal humor” y tiene “un desgarro en el vestido”. Balada country/hony tonk-¿nuevo homenaje a su añorado amigo Gram Parsons?- en la que expresan claramente su desencanto ante la deriva autoritaria de USA.
‘Never gonna lose you’. Un r&b con un groove entre el funk y el disco con efectivos coros negroides. Podía formar parte de ‘Emotional Rescue’ y sus discos de los 80 y 90. Con Robert Smith a los sintetizadores.
‘Hit Me in The Head’. Sonido saturado con el añadido de una sesión de 2021 que incorpora de nuevo la batería de Charlie Watts. Rock’n’roll por la cara, tan clásico como orgulloso.
‘You Know I’m No Good’. Versión de Amy Winehouse: sensual, soulera y con armónica. Jagger hace suyos esos versos de amante problemática: “Sabes que no soy buena”. Historia que acaba mal tras un reencuentro en Jamaica y España.
‘Some of Us’. Keith se hace con el micrófono y pide protagonismo en esta balada de leves aires country que muestra al guitarrista vocalmente tan vulnerable como emotivo. “Todo lo que necesitamos es un poco de amor… sabes que no podemos tenerlo todo, pero algunos estamos de rodillas”.
‘Covered in You’. Apoyo de las teclas del piano. Pop rock comercial, de lo menos interesante, a pesar de lo adhesivo de su melodía y estribillo.
‘Side Effects’. Historia de una relación marcada por la dependencia. “No puedo parar, no puedo tener suficiente… supongo que eres la droga perfecta, tengo la sensación de que es químico. Efectos secundarios, demasiados efectos secundarios”, recita/rapea, con McCartney al bajo. Puro Rock’n’roll.
‘Back in Your Life’. Balada delicada y bien interpretada, pero convencional aunque Guns N’ Roses matarían por ella. Le salva el solo final y esa reflexión final: “¿Así terminará nuestra historia?”. Parece que habla de ellos mismos.
‘Beautiful Delilah’. Tributo a Chuck Berry, héroe absoluto de Richards, en clave acústica y cruda, con una slide. Cierran el círculo abierto reverenciando a Muddy Waters, con otra de sus referencias.