Elena Rodríguez

12/07/2026 a las 09:10h.

Cuando pensamos en las mujeres artistas del Renacimiento, lo que casi automáticamente nos viene a la mente son imágenes de lienzos, paletas y pinceles. Pero la historia de la escultura pide otro cuento.

Y para cambiar el óleo por el cincel, en el siglo XVI, había que enfrentarse a los talleres ruidosos, a las nubes de polvo de mármol y al esfuerzo físico de moldear bloques monolíticos. Bajo la estricta mentalidad de la época, era un trabajo duro y extenuante que sólo podían desempeñar los hombres. Pero justo en medio de este escenario emergió una figura fuera de serie: Properzia di Rossi

De la afición al encargo monumental

Di Rossi nació en Bolonia alrededor de 1490 y no fue una creadora de salón ni una aficionada que se conformara con pequeños tallados domésticos. Su talento la impulsó a competir directamente en el mercado profesional de la época, consiguiendo contratos para uno de los templos más importantes de su ciudad, la basílica de San Petronio.

Su obra maestra, el relieve de José y la mujer de Putifar (1525), es prueba fehaciente de su maestría técnica y de su habilidad para plasmar el dinamismo y la tensión anatómica en la piedra. Esta obra sería suficiente por sí sola para otorgarle un lugar de privilegio en los manuales de arte, pero detrás de su historia se esconde mucho más.

El filtro de Vasari: Entre la salvación y el mito

Paradójicamente, casi todo lo que hoy conocemos sobre ella procede de una sola fuente: Giorgio Vasari En su célebre obra Vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos, una historia mayoritariamente masculina, Properzia se labró un lugar propio por sus propios méritos.

Aparecer en las páginas de Vasari fue, sin duda, la suerte que la salvó del olvido histórico que muchas de sus contemporáneas padecieron. Pero este reconocimiento vino acompañado de una doble lectura. Eso es bien sabido: el biógrafo italiano novelaba, exageraba y hasta inventaba pasajes enteros para alimentar el mito de los artistas. Con Properzia no hubo excepción.

Vasari la expuso como una anomalía exótica. Hay en su relato una continua contradicción intelectual: la admiración profunda de su habilidad técnica, chocando con la incapacidad de concebir que una mujer tuviera la fuerza física y mental para doblegar la piedra.

El reto de la historia del arte actual

Por todo ello, el moderno análisis de su figura va mucho más allá de la mera contemplación de sus relieves. Para el historiador actual Properzia representa un ejercicio fascinante y riguroso de deconstrucción.

El reto de la crítica hoy es desempolvar la historia de Vasari, volver a los archivos boloñeses y devolver a Properzia di Rossi el lugar que le corresponde en la vanguardia del Renacimiento, no como un milagro o una rareza de su tiempo sino como una escultora mayúscula.