Carlos Llull, técnico de climatización y divulgador en redes sociales, ha aclarado una de las dudas más frecuentes entre los usuarios de aire acondicionado: si resulta más económico mantener el equipo encendido durante toda la noche o apagarlo y encenderlo de forma intermitente. Según explica el experto en un vídeo compartido en TikTok, los equipos inverter modernos consumen mucho menos cuando alcanzan la temperatura programada, lo que desmonta el mito del gasto excesivo por uso continuado. El debate sobre el consumo eléctrico del aire acondicionado nocturno cobra especial relevancia durante los meses de verano, cuando muchos hogares enfrentan facturas elevadas.

Llull detalla un escenario habitual: son las 22:00 horas, la habitación está a 29 grados y se programa el aparato a 24 grados. El equipo comienza a enfriar la estancia y, una vez alcanzada la temperatura deseada, reduce automáticamente su potencia. Sin embargo, muchas personas deciden apagarlo en ese momento, pensando que así ahorran energía. Según explica Carlos Llull, cuando se apaga el equipo, «la habitación volverá a calentarse, las paredes acumulan calor y a las 3 de la mañana lo vuelves a encender porque te despiertas sudando». En ese momento se produce el mayor error de consumo: «¿Qué ocurre? El aire acondicionado tiene que volver a trabajar muy fuerte para volver a enfriar otra vez toda tu habitación».


@soycarlosllull ❄️❄️¿Cuanto consumo un aire acondicionado??? #aireacondicionado #instalador #inverter ♬ original sound – Albanian Kitchen

Esta explicación resulta clave para comprender por qué el consumo en arranques sucesivos supera al de mantener el aparato encendido. Los equipos modernos, especialmente los modelos inverter, están diseñados para autorregularse. Como señala el técnico, «los equipos inverter modernos no consumen el cien por cien toda la noche, cuando alcanzan la temperatura se autorregulan automáticamente y consumen mucho menos». El experto aporta datos concretos sobre el coste económico del uso nocturno del aire acondicionado. Según sus cálculos, «dejar el aire acondicionado durante 8 horas por la noche podría costar alrededor de un euro en electricidad».

Esta cifra contrasta con la percepción generalizada de que mantener el equipo funcionando toda la noche dispara el consumo eléctrico de forma considerable. La clave radica en que, una vez alcanzada la temperatura de confort programada, el compresor del equipo inverter trabaja a una potencia mínima, consumiendo significativamente menos energía que durante la fase inicial de enfriamiento. Este funcionamiento eficiente permite mantener una temperatura estable sin generar picos de consumo.

El verdadero factor de consumo

Carlos Llull va más allá del simple debate sobre encender o apagar el aparato y señala el verdadero problema del consumo elevado: «Muchas veces el problema no es cuánto consume el aire acondicionado; el problema es cuánto calor entra en la vivienda». Esta afirmación traslada el foco hacia las condiciones estructurales de las viviendas y su capacidad de aislamiento térmico. El técnico advierte que «si tienes poco aislamiento, el calor entrando en la vivienda, el equipo va a tener que trabajar muchísimo más la próxima vez». Las paredes, ventanas y techos mal aislados permiten que el calor del exterior penetre constantemente, obligando al sistema de climatización a trabajar de forma continuada para compensar esas pérdidas térmicas.

En consecuencia, aunque el equipo sea eficiente, el consumo se dispara por las deficiencias estructurales del inmueble. Los sistemas de climatización con tecnología inverter representan una evolución significativa respecto a los equipos convencionales. A diferencia de los aparatos tradicionales que funcionan mediante ciclos de encendido y apagado total del compresor, los inverter ajustan continuamente la velocidad del compresor para mantener la temperatura deseada de forma constante. Esta tecnología permite que, una vez alcanzada la temperatura programada, el compresor reduzca su velocidad en lugar de detenerse por completo.

Recomendaciones para optimizar el consumo

A partir de las explicaciones del técnico Carlos Llull, se pueden extraer varias recomendaciones prácticas para reducir el consumo eléctrico del aire acondicionado. En primer lugar, resulta más eficiente mantener el equipo encendido durante toda la noche a una temperatura moderada que apagarlo y volverlo a encender repetidamente. En segundo lugar, conviene programar el termostato a temperaturas razonables. Los expertos en climatización recomiendan establecer una diferencia de entre 8 y 12 grados respecto a la temperatura exterior para evitar que el equipo trabaje forzado.

Además, es fundamental realizar un mantenimiento periódico de los filtros, ya que su obstrucción puede aumentar el consumo hasta un 15%. Por último, mejorar el aislamiento térmico de la vivienda mediante ventanas de doble acristalamiento, persianas exteriores, cortinas térmicas o el sellado de fisuras y rendijas contribuye de manera decisiva a reducir la carga térmica y, por tanto, el trabajo del sistema de climatización. Estas medidas, aunque requieren inversión inicial, resultan rentables a medio plazo tanto por el ahorro energético como por la mejora del confort.