Juan José Catalán disfruta de la pintura con cada pincelada. Este artista de Lérida se ha recorrido la provincia durante este fin de semana para probar suerte en los diversos concursos de pintura que se han celebrado en Frías, Burgos y ayer en Santo Domingo de Silos. «Me ha ido muy bien, he quedado segundo en el certamen de Frías. Los pueblos son preciosos y me parece que los torneos estaban muy bien organizados», valoraba el catalán desde lo alto del camino que desembocaba en la ermita de la Virgen del Camino, espacio en el que había instalado su lienzo para «coger una vista del conjunto histórico de Silos». 

Como él, más de 30 pintores posicionaron sus caballetes en las calles del pueblo por el XIPremio Silos de Pintura Rápida, organizado por la Fundación Silos. «Hemos notado que en esta edición ha incrementado la participación de las mujeres», comentaba su directora Mónica Rodríguez. La temática del certamen se centraba en los silenses y sus costumbres, «de esta manera motivamos a los concursantes a presentar otras formas de mirar el municipio, con escenarios diferentes, y ponemos en valor la cotidianidad de la vida rural, así como la memoria de sus habitantes y el entorno natural en el que nos encontramos», especificaba la dirigente mientras hacía un recorrido con el resto del jurado para ver el proceso de las obras. 

En la ruta se toparon con Yolanda Urango y su cuadro sobre la cola que se suele formar para comprar el pan en la típica furgoneta que abastece a los pueblos. «Me había puesto a pintar en la fuente, pero con este calor he preferido moverme a los soportales y terminarlo desde aquí», comentaba la artista, quien suele viajar desde Manresa para la cita. «Me gusta mucho, mientras yo pinto, mi marido entra a escuchar los cantos de los monjes», aclaraba mojando el pincel en su paleta de acuarelas. 

Sólo había una norma, que los lienzos no superasen unas medidas, sin embargo, el estilo y la técnica eran libres y cada uno podía plasmar la escena que desease a su gusto. Muchos usaban acuarela, algunos acrílico y otros se decantaban más por el óleo. Como Mónica Gil, de Adrada de Haza, manejaba el óleo a su gusto. Ella y su amiga habían dispuesto todo un estudio artístico en un jardín cercano a un huerto de espliego. «Mi intención es dibujar a los danzantes de la Virgen del Mercado en el campo de lavanda con una vista del pueblo», indicaba la muchacha a la par que mezcla los tonos violetas. Para ella, participar en el concurso significaba «sacar un día entero para pintar, de normal no podría tirarme ocho horas seguidas pintando y es lo que más me gusta». Y hasta las 17 horas pudo disfrutarlo la joven, porque a esa hora les tocó entregar sus obras. Dos horas más tarde el jurado anunciaba a Miguel Carlos Montesinos, de Castellón, como ganador, con su cuadro en el cementerio de San Hill con una vaca pastando.