El 12 de julio de 2025 fue una de esas tardes que dejan cicatrices en la carrera de los toreros y huella en la Feria del Toro. Hace ahora un año, Rafael Rubio Luján, Rafaelillo, sufrió en la plaza de toros de Pamplona una de las cogidas más graves de su carrera, un percance que le obligó a permanecer ingresado varios días en estado grave y que le ha mantenido durante doce meses alejado de los ruedos. Una pesadilla que el diestro murciano no ha podido enterrar todavía, ya que, según ha detallado ‘Mundotoro’, el torero va a tener que volver a pasar por quirófano en los próximos días.

La corrida transcurría con la intensidad habitual de San Fermín cuando el diestro murciano fue prendido de manera dramática por el primero de su lote. El toro le propinó una violenta voltereta y una cornada que obligó a su traslado inmediato al Hospital Universitario de Navarra. La gravedad de las lesiones hizo que fuera ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde permaneció sedado y con ventilación mecánica durante las primeras horas.

Los primeros partes médicos confirmaron la dimensión del percance. Rafaelillo presentaba un neumotórax traumático, varias fracturas costales y una grave lesión pulmonar derivada de la cornada. Su evolución obligó a mantener una vigilancia constante por parte del equipo sanitario, que fue actualizando diariamente su estado mientras el torero seguía ingresado en la UCI.

Con el paso de los días llegaron las primeras noticias esperanzadoras. Tras una evolución favorable, los médicos retiraron la sedación y la ventilación asistida, aunque el pronóstico continuó siendo grave. Posteriormente abandonó la UCI y pasó a planta, donde inició una recuperación progresiva antes de recibir el alta hospitalaria una semana después del percance. La salida del Hospital Universitario de Navarra puso fin a la fase más crítica de un accidente que conmocionó al mundo del toro durante los Sanfermines de 2025.

Sin embargo, el alta no significó el final del camino. Comenzó entonces una larga recuperación física marcada por la rehabilitación y la imposibilidad de volver a vestirse de luces. La cornada sufrida en Pamplona obligó a Rafaelillo a detener por completo una temporada que había comenzado con ilusión y le ha mantenido durante un año entero fuera de los carteles. Doce meses después, la cogida de Pamplona sigue siendo el último paseíllo del veterano matador murciano. Según ha recordado el citado medio, el torero continúa sin reaparecer tras aquel gravísimo percance sufrido en la Feria del Toro, una ausencia que refleja la dureza de unas lesiones que trascendieron el impacto inmediato del accidente y condicionaron por completo su carrera durante el último año.