La investigación sobre el asesinato de la veterana política británica Ann Widdecombe ha dado un giro absoluto de timón. La Unidad Antiterrorista del Reino Unido ha asumido la dirección de las pesquisas para esclarecer su asesinato, según ha informado la corporación pública británica BBC. Este cambio de rumbo se produce tras el hallazgo de «nuevas informaciones y evidencias» en el marco de una investigación calificada por los agentes como «dinámica y compleja».
Ann Widdecombe, de 78 años y reconocida figura dentro de las filas de la derecha británica, fue hallada sin vida este pasado jueves en su propio domicilio, situado en la apacible localidad de Newton Abbot, en el condado de Devon. Según informaron las autoridades desde el primer momento, el cuerpo de la portavoz de Inmigración y Justicia de Reform UK presentaba lesiones de extrema gravedad que evidenciaban un episodio violento en el interior de su vivienda.
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La decisión supone una rectificación por parte de las autoridades, ya que la Policía de Devon y Cornualles, encargada del caso inicialmente, había descartado durante el fin de semana que el crimen tuviera una motivación política o estuviera relacionado con el terrorismo. Sin embargo, la implicación de la unidad especializada Counter-Terrorism Policing South East (CTPSE) confirma que la hipótesis terrorista es ahora la principal línea de trabajo.
El principal sospechoso, un hombre de 28 años de nacionalidad británica y natural de la localidad de Rotherham, fue detenido el pasado sábado bajo sospecha de homicidio. Tras el traspaso de las competencias a la unidad especializada, el individuo ha sido nuevamente arrestado, esta vez como presunto autor de la comisión, preparación o instigación de actos terroristas. Según la información disponible, el sospechoso habría conducido casi 500 kilómetros desde el norte de Inglaterra hasta el domicilio de la víctima en el suroeste del país el mismo día del ataque.
Durante el fin de semana, numerosas personalidades del mundo de los medios, la política y las redes sociales habían destacado tanto el odio que generaba Widdecombe entre la izquierda como la enorme distancia que recorrió su presunto asesino para cometer el crimen como indicios de su motivación política. Que la investigación haya pasado a la Unidad Antiterrorista parece confirmar sus sospechas.