
13/07/2026
Actualizado a las 21:48h.
Carlos Alcaraz ya empieza a ver la luz al final del túnel. Después de casi cuatro meses alejado de la competición por la lesión en la muñeca derecha que sufrió durante el Conde de Godó, el tenista murciano afronta la fase decisiva de su recuperación con un objetivo muy definido: regresar a las pistas en el Masters 1000 de Cincinnati, último gran torneo de preparación antes del US Open.
Las últimas noticias procedentes del entorno del número dos del mundo invitan al optimismo. Aunque Carlitos no figura en la lista oficial del Masters 1000 de Canadá, una ausencia que inicialmente despertó preocupación entre aficionados y especialistas, la decisión responde a una planificación médica y deportiva cuidadosamente diseñada. Nunca se han acortado plazos y no se va a hacer ahora, cuando lo peor ya ha pasado.
El equipo de Alcaraz ha preferido concentrar todos los esfuerzos en llegar en las mejores condiciones posibles a Cincinnati, torneo que comenzará a mediados de agosto. Antes de eso tendrá que conseguir el alta médica y la idea es que el doctor Ángel Ruiz-Cotorro se la conceda esta misma semana. El pasado viernes lo vio en Barcelona y las sensaciones fueron muy positivas. La muñeca está sana, completamente curada, y poco a poco hay que ir incrementando las cargas.
El propio Alcaraz, de hecho, ha transmitido tranquilidad en los últimos días a través de sus redes sociales. En las imágenes compartidas desde Murcia se le puede ver entrenando sobre la pista cubierta de la academia que lleva su nombre en El Palmar y realizando ejercicios cada vez más exigentes, acompañados por un escueto pero significativo mensaje: «Por el buen camino». Esa publicación ha sido interpretada como una muestra de que la evolución de la lesión es favorable y de que los siguientes controles médicos serán determinantes para aumentar progresivamente la intensidad de los entrenamientos.
Evitar recaídas
La recuperación ha seguido un proceso marcado por la prudencia. Tras lesionarse en abril, Alcaraz tuvo que renunciar a algunos de los torneos más importantes del calendario. Primero llegaron las bajas en Madrid, Roma y Roland Garros. Posteriormente, también descartó disputar Queen’s y Wimbledon. Desde el primer momento, tanto el jugador como su equipo insistieron en que la prioridad absoluta era evitar recaídas que pudieran comprometer el resto de la temporada e incluso ser un problema serio de cara al futuro.
Durante estos meses el trabajo ha sido constante, aunque lejos de los focos. En una primera fase predominó el reposo y el tratamiento específico de la muñeca. Posteriormente comenzaron los ejercicios físicos, la carrera continua y los movimientos en pista sin exigir la articulación lesionada. Más adelante llegaron los primeros golpes controlados y, en las últimas semanas, los entrenamientos con mayor carga, aunque todavía bajo supervisión médica.
La decisión de renunciar también a Montreal encaja perfectamente dentro de esa estrategia conservadora. El calendario apenas dejaba margen entre el alta competitiva y el inicio del torneo canadiense, por lo que el riesgo de regresar sin el ritmo suficiente era elevado. Cincinnati, torneo que arranca el 13 de agosto (dentro de un mes justo) ofrece un escenario mucho más favorable para medir el verdadero estado de la muñeca de Alcaraz.
La decisión de renunciar al Masters 1000 de Montreal encaja perfectamente en la estrategia conservadora seguida en estos cuatro meses
El tenista murciano quiere estar en el US Open. Y su propósito es volver para pelear por el título en Nueva York. Sabe que disputar varios encuentros de máxima exigencia antes en Cincinnati supondría la mejor preparación posible para afrontar el ‘Major’ estadounidense con aspiraciones de luchar nuevamente por un gran título.
Las sensaciones
Eso sí, en el equipo del murciano nadie quiere fijar una fecha definitiva hasta comprobar que la muñeca responde sin molestias a los entrenamientos de máxima intensidad. Las dos próximas semanas, de hecho, serán decisivas y la autorización médica dependerá de la evolución diaria, sin asumir riesgos innecesarios. Para Ruiz-Cotorro tan importante son las pruebas diagnósticas como las sensaciones de Alcaraz cuando empiece a golpear fuerte la bola.
Sea como fuere, Alcaraz mantiene intacta la ilusión por volver a competir. Tras un largo periodo de ausencia, el jugador de El Palmar confía en que Cincinnati marque el inicio de una nueva etapa en una temporada que comenzó de forma brillante antes de que la lesión interrumpiera su progresión. Si todo continúa según lo previsto, el Masters 1000 estadounidense será el escenario elegido para el esperado regreso de una de las grandes estrellas del tenis mundial.