La insuficiencia de la proteína CTLA-4 (antígeno 4 del Linfocito T Citotóxico) en el organismo se considera una afección genética rara que altera el control del sistema inmunitario. Normalmente, dicha proteína actúa como un interruptor crítico, ayudando específicamente a prevenir la sobreactivación de las células T (un tipo de glóbulo blanco). …

La insuficiencia de la proteína CTLA-4 (antígeno 4 del Linfocito T Citotóxico) en el organismo se considera una afección genética rara que altera el control del sistema inmunitario. Normalmente, dicha proteína actúa como un interruptor crítico, ayudando específicamente a prevenir la sobreactivación de las células T (un tipo de glóbulo blanco).

Cuando dicho mecanismo falla, los pacientes pueden desarrollar diversos síntomas, desde inflamación intestinal hasta cambios en la cantidad de diferentes tipos de células sanguíneas, lo que puede provocar infecciones recurrentes y una esperanza de vida significativamente reducida. La mayoría de las personas desarrollan síntomas en la infancia, y muchas se ven afectadas antes de los 18 años. 

Los tratamientos actuales se centran en controlar estos síntomas, en ocasiones con medicamentos inmunosupresores. En otros casos, un trasplante de médula ósea puede ofrecer la esperanza de una cura, al reemplazar todas las células inmunitarias que produce la médula ósea. Sin embargo, estos trasplantes conllevan riesgos importantes y no siempre son posibles. 

Es por ello que una organización de investigación médica autofinanciada, y desarrollada por científicos del University College London (UCL), con el apoyo de fabricación del NHS Blood and Transplant (NHSBT) y el Great Ormond Street Hospital (GOSH), han desarrollado una terapia génica pionera para tratar a personas con insuficiencia de CTLA-4.

«Se trata de un esfuerzo de colaboración para ofrecer un nuevo enfoque terapéutico a pacientes con insuficiencia de CTLA-4. Al corregir la alteración genética en las propias células T del paciente, esperamos brindar un tratamiento que aborde la causa fundamental de la enfermedad. Esto representa un importante avance para los pacientes que actualmente cuentan con opciones muy limitadas», indicó, al respecto, el Dr. Thomas Fox, hematólogo consultor e investigador principal del ensayo clínico en UCL y UCLH.

Lo llamativo de esta terapia es el enfoque diferente que adopta al reemplazar un gen defectuoso en las propias células inmunitarias del paciente. En el laboratorio, los científicos pueden usar una herramienta, a menudo llamada «tijeras moleculares» (CRISPR/Cas9), para eliminar el gen defectuoso y reemplazarlo por uno sano. Las células corregidas se reintroducen luego en el paciente para ayudar a restaurar la función normal.  

«Sin duda, representa un hito en el desarrollo de una terapia verdaderamente innovadora para una enfermedad rara que limita la esperanza de vida. Al apoyar esta investigación, esperamos contribuir a acelerar el desarrollo de un enfoque que aborde la causa subyacente de la enfermedad, en lugar de simplemente controlar sus síntomas», según Sam Barrell, director ejecutivo de la organización de investigación médica autofinanciada LifeArc.

Los primeros estudios preclínicos han mostrado resultados alentadores, con células corregidas que demuestran un mejor control de la actividad inmunitaria. Posteriormente, se tiene previsto avanzar hacia una fase posterior de desarrollo y fabricación, antes del inicio previsto del primer ensayo clínico en humanos (fase I) en hasta 8 pacientes, de entre 1 y 65 años, que se espera comience en 2028. 

 El enfoque terapéutico también abre el camino para el tratamiento de otros trastornos inmunitarios raros