Lanzado el 22 de noviembre de 2013 para Xbox One y el 10 de octubre de 2014 para PC, ‘Ryse: Son of Rome’, de Crytek, iba a tener un destino muy diferente, al menos según un reportaje publicado por el medio especializado IGN donde se recogen testimonios de antiguos miembros del proyecto.

Una franquicia épica

Durante la recta final de su desarrollo, Crytek comenzó a preparar Ryse: Son of Rome como el inicio de una franquicia histórica con el objetivo de convertirla en una especie de «Assassin’s Creed para Xbox«. De hecho, el estudio ya había presentado a Microsoft una propuesta con juegos ambientados en el Japón feudal, la era vikinga (por entonces, la serie de televisión Vikingos aún estaba en su primera temporada) y el Imperio otomano.

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En el caso de haber extendido sus aventuras, las continuaciones habrían abandonado la estructura lineal del primer juego para experimentar con la jugabilidad y proponer alternativas, como combates con mayor libertad, manejo de vehículos, modos competitivos entre jugadores (PvP) y zonas semiabiertas cercanas a la estructura de ‘God of War’ de 2018.

Roma sólo era el aperitivo

Microsoft recibió estos planes con entusiasmo, e incluso llegó a describirlos como la propuesta de propiedad intelectual más coherente y mejor elaborada que había visto hasta entonces. Sin embargo, el equipo de desarrollo se vio obligado a eliminar, según varios testimonios, cerca de dos tercios del contenido previsto para terminar ‘Son of Rome’ a tiempo para el estreno de Xbox One. Las prisas desembocaron en un buen tirón inicial que se frenó muy pronto llevando el proyecto al limbo.
Así, con el tiempo, Ryse se ha convertido en un título de culto, pero en su estreno recibió críticas muy poco entusiastas y obtuvo una valoración de 60 puntos en Metacritic (para consola) en las semanas posteriores a su puesta de largo, aunque a nivel comercial logró superar el millón de copias vendidas.

De acuerdo con esos testimonios, el trabajo cesó tras las críticas y unas ventas inferiores a las previsiones. Con todo esto, Microsoft quiso adquirir los derechos de ‘Ryse’, porque la compañía estadounidense no quería financiar la franquicia sin tener ningún derecho sobre la marca, mientras Crytek rechazaba desarrollar una propiedad intelectual perteneciente a una empresa ajena. La falta de acuerdo y la ferocidad de los abogados paralizó el futuro de ‘Ryse’, y así las posibles continuaciones nunca salieron y difícilmente saldrán adelante.