Científicos de diversos centros españoles han desarrollado un aptámero de ADN con una potente actividad antitumoral en ratones portadores de adenocarcinoma ductal pancreático procedente de pacientes. La administración diaria de la terapia redujo significativamente el peso y el volumen del tumor, en función de la vía utilizada. Asimismo, en el …
Científicos de diversos centros españoles han desarrollado un aptámero de ADN con una potente actividad antitumoral en ratones portadores de adenocarcinoma ductal pancreático procedente de pacientes. La administración diaria de la terapia redujo significativamente el peso y el volumen del tumor, en función de la vía utilizada. Asimismo, en el modelo de inyección intravenosa de células tumorales, disminuyó la tasa de colonización pulmonar, un efecto potencialmente atribuible a la inhibición de las células madre tumorales (CMT).
La exposición al aptámero redujo la expresión de múltiples marcadores asociados a estas células, incluido uno que identifica específicamente la subpoblación de CMT con capacidad invasiva y metastásica. Además, se observó una disminución significativa de la proporción de CMT con una elevada expresión de aldehído deshidrogenasa, una enzima vinculada a la detoxificación celular y la resistencia a los fármacos.
En consonancia con estos efectos, las CMT pretratadas con el aptámero perdieron casi por completo su capacidad para iniciar nuevos tumores, que se redujo más de 600 veces. María Elena Martín, investigadora del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria y codirectora del estudio, afirma que el aptámero libre no requiere agentes de transfección lipídica para penetrar en las CMT, que captan este compuesto con una eficiencia casi dos veces mayor que las células tumorales convencionales.
La científica añade que los aptámeros de ADN ofrecen ventajas sustanciales frente a los anticuerpos monoclonales clásicos, entre las que destacan su reducido tamaño, que favorece la penetración tisular; su gran estabilidad química, y su producción mediante síntesis química, que elimina la variabilidad asociada a los procesos biológicos. Además, su configuración molecular es altamente resistente a la degradación por nucleasas, lo que consolida esta tecnología preclínica como una herramienta prometedora para el futuro tratamiento del adenocarcinoma ductal pancreático, concluye la investigadora.
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