La decisión de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) de asumir varios servicios de atención telefónica ha dejado en el aire el futuro laboral de cerca de 1.000 trabajadores de Konecta que hasta ahora realizaban estas funciones. En concreto, el organismo ha iniciado la internalización de la gestión de citas previas, la Información Tributaria Básica (ITB) y la asistencia al contribuyente, que han permanecido contratadas con proveedores especializados durante los últimos 25 años.

Según confirman a este diario fuentes de la compañía fundada y presidida por el sevillano José María Pacheco, la medida de la AEAT adelantada por El Confidencial –que será efectiva a partir del 1 de enero de 2027– impactará de lleno en el call center ubicado en Madrid, donde se presta íntegramente la atención de ITB para toda España desde 2010. Ante esta decisión, Konecta defiende la continuidad laboral de los profesionales y considera que la transición debe realizarse con garantías.

“Desde el inicio, Konecta ha trabajado de manera activa y constante» para «defender» el mantenimiento de los puestos de estas personas que durante décadas han prestado servicio de forma continuada para el organismo, señala la empresa, que añade que se han solicitado “mecanismos de subrogación o medidas de continuidad laboral para la plantilla, con el objetivo de preservar el empleo y garantizar una transición ordenada, aunque estas propuestas aún no han sido aceptadas por la Agencia Tributaria”.

Entre las principales reivindicaciones trasladadas a las administraciones implicadas, figura el reconocimiento de la experiencia acumulada por los trabajadores durante más de dos décadas atendiendo al contribuyente de la AEAT. En este sentido, la compañía considera que esta formación debería ser valorada en las nuevas ofertas públicas de empleo vinculadas a la nueva organización del servicio, permitiendo que los empleados puedan acreditar esa trayectoria profesional.

Traspaso de funciones para evitar un despido colectivo encubierto

Asimismo, Konecta reclama una negociación que permita ordenar el traspaso de funciones sin que ello desemboque en la pérdida masiva de puestos de trabajo. La empresa advierte de la necesidad de evitar lo que define como un posible “despido colectivo encubierto” derivado de la supresión de los contratos actualmente existentes y defiende que los profesionales afectados cuentan con la cualificación necesaria para seguir desarrollando estas tareas.

La compañía insiste, además, en que se trata de trabajadores plenamente formados y conocedores de procedimientos tributarios complejos. “Es imprescindible valorar a un personal ya cualificado, plenamente capacitado para continuar prestando el servicio con garantías y en condiciones dignas”, sostienen las fuentes, que reiteran la disposición del grupo a seguir trabajando mediante el “diálogo institucional para minimizar el impacto laboral y social de la medida”.

La situación se produce mientras Konecta continúa inmersa en un proceso de transformación de su negocio y de saneamiento financiero. Según las últimas cuentas consolidadas depositadas en el Registro Mercantil, el grupo elevó su facturación un 5,6% en 2024, hasta alcanzar los 1.991,3 millones de euros, frente a los 1.886 millones del ejercicio anterior. Sin embargo, ese crecimiento no fue suficiente para recuperar la rentabilidad final y la compañía cerró el año con unas pérdidas de 145,5 millones.

La mejora operativa, por su parte, sí fue significativa. El resultado de explotación (Ebit) se situó en 54 millones de euros, más del doble que los 20,6 millones del año anterior. No obstante, el avance quedó neutralizado por el fuerte peso de la deuda: las obligaciones financieras a largo plazo avanzaron por encima del 7%, hasta los 1.172 millones de euros –el grueso con entidades de crédito–, mientras que a corto plazo superaron los 177,6 millones, un 4,4% más sobre el ejercicio precedente.

Ajuste de empleo de más de 7.000 personas

La evolución del grupo, con presencia en más de una veintena de países de todo el mundo, repercutió también en el empleo. La plantilla media se redujo desde 133.500 trabajadores en 2023 hasta 126.447 en 2024, un descenso del 5,3% y más de 7.000 puestos menos en un solo ejercicio. Y los recortes no han cesado, ya que durante el pasado año y lo que va de 2026 se han mantenido las protestas laborales por despidos acometidos en sus centros de Güeñes (Vizcaya), Elche (Alicante) o La Carolina (Jaén).

Pese al deterioro de los resultados, el consejo de administración de Konecta definía en su informe de gestión el ejercicio 2024 como un “año de transición exitoso”. La compañía confía en que el crecimiento de los servicios digitales y la integración de la italiana Comdata impulsen la rentabilidad, mientras que sitúa como principal palanca de futuro el plan estratégico Katalyst 2028, basado en la inteligencia artificial y la digitalización avanzada, para elevar los ingresos hasta los 2.500 millones de euros.